La «ley de desperdicio alimentario» hace referencia a las políticas y regulaciones establecidas por los gobiernos para abordar el problema del desperdicio de alimentos en la sociedad.
El desperdicio de alimentos se produce cuando los alimentos aptos para el consumo humano son desechados en lugar de ser consumidos.
Las leyes de desperdicio alimentario tienen como objetivo reducir la cantidad de alimentos desperdiciados a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción y procesamiento hasta la distribución y el consumo final. Estas leyes suelen abordar varios aspectos, como la prevención del desperdicio, la redistribución de alimentos no vendidos pero aún aptos para el consumo y la gestión adecuada de los residuos de alimentos.
Algunas medidas comunes adoptadas por las leyes de desperdicio alimentario incluyen:
La ley de desperdicio alimentario tiene como objetivo no solo reducir la cantidad de alimentos desperdiciados, sino también promover la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la equidad social al garantizar que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan.