Life Gourmet y Grupo La Fábrica se alían para gestionar la gastronomía del Museo del Prado

Life Gourmet y Grupo La Fábrica se alían para gestionar la gastronomía del Museo del Prado

jueves 13 de junio del 2024 | 08:36

La fiebre por la gastronomía llega hasta al Museo del Prado. A mediados de marzo, el Ministerio de Cultura convocaba un concurso para renovar el servicio de restauración y catering, todo «un complemento de calidad a la visita» de la pinacoteca más importante de España. Teniendo en cuenta los 3,2 millones de visitantes que recibió el museo a largo de 2023, los pliegos presentaban la licitación como una gran oportunidad empresarial, con «un potencial de generación de ingresos importante».

Tanto el valor del contrato, unos 16,5 millones de euros por un máximo de cinco años; como lo atractivo del servicio atrajeron el interés de tres importantes operadores de restauración, ya que se exigía acreditar una facturación anual de 6 millones de euros como mínimo. De acuerdo con la documentación consultada por Sivarious, la propuesta ganadora ha sido la planteada por una UTE formada por Life Gourmet Catering y Grupo La Fábrica. Ha obtenido una puntuación total de 91,20 puntos sobre 100 tras la suma del apartado culinario y económico, por delante de las ofertas presentadas por Serunion y Sodexo Iberia, adjudicatario del anterior contrato.

Life Gourmet está especializado en concesiones administrativas. Desde su línea gastronómica Ramón Freixa Catering gestiona espacios tan exclusivos como el Teatro Real, el Hipódromo de Zarzuela o el palacio de las Alahajas. Su fuerte es la prestación de servicios de catering, que en el caso del Museo del Prado supone un complemento a una visita o acto normalmente celebrado a puerta cerrada y en los espacios definidos a tal efecto. En este sentido, el Ministerio exigía entre los mínimos ser capaz de atender eventos para 200 personas, adaptarse a todas las características y tipologías de servicio, ya que el espacio suele acoger la celebración de actos de homenaje, cenas, cócteles, conciertos o recepciones. Además, pedía justificar un importe anual de 2,8 millones en la explotación de catering.

La dirección del museo aspira a renovar sus espacios gastronómicos para adaptarlos a las tendencias actuales

Pero, si bien el catering ocupa una gran importancia en el calendario de actividades del Prado, la dirección del museo aspira a renovar sus espacios gastronómicos para adaptarlos a tendencias actuales. De ello se encargará el Grupo La Fábrica, que cuenta más de treinta años de experiencia de la mano de los hermanos Daniel y Javier Talavera.

A través de un conglomerado de más de diez restaurantes con diferentes conceptos, la esencia del Grupo La Fábrica está en adaptarse a ambientes cuidados. Prueba de elllo es Raimunda, que gestiona en un enclave tan singular como son los sótanos del Palacio de Linares. Así, a través de su alianza con Life Gourmet, llevará a cabo cambios para actualizar la oferta de restauración. Empezando por el espacio principal del Café Prado está integrado arquitectónicamente de forma neutra en la parte posterior del hall de Jerónimos. Las principales exigencias del servicio son la agilidad y flexibilidad para adecuarse a la variación de afluencia de visitantes a lo largo del día y de la semana, la adaptación a la internacionalidad de los visitantes, sus horarios y costumbres.

En cuanto a su oferta gastronómica, se exige una adecuación en precio al mercado de restauración de la geografía española. El menú debe rotar estacionalmente con las estaciones de los alimentos y los hábitos en cada momento, y la oferta debe adaptarse a la franja horaria y las horas de servicio parar el público internacional.

  • Recientemente se ha completado con éxito la oferta con un espacio en el edificio de Villanueva, en la Galería Jónica Sur con un concepto de salón de té. La gestión de estos negocios debe responder a una concienciación y adecuación a la normativa de gestionar adecuadamente los sobrantes de alimentos. Asimismo, los precios de venta al público se definen por la empresa adjudicataria atendiendo a los precios de mercado y del entorno del Museo, podrán ser actualizados a lo largo del contrato, y deben ser previamente aprobados por el museo.

Según los pliegos, la facturación estimada durante los tres primeros años rondaría los 12 millones, a la que se sumarían otros 8 millones por una posible prórroga de dos años. A estas cantidades hay que restarle un canon fijo anual de 450.000 euros en el Café Prado y de 48.000 euros para el catering. A ello se sumaría otro canon variable del 5% para facturaciones entre un millón y 20 millones de euros.

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