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El catering, nueva batalla de la hostelería: más margen, más marca y menos dependencia del local

martes 26 de mayo del 2026 | 05:05

La restauración organizada española ha encontrado un nuevo filón de crecimiento fuera de sus propios establecimientos. Cafeterías premium, grupos de restauración y operadores gastronómicos están acelerando su entrada en el negocio del catering corporativo y de eventos, atraídos por una combinación difícil de ignorar: mejores márgenes, mayor visibilidad de marca y la posibilidad de generar ingresos sin necesidad de abrir nuevos locales.

El último movimiento lo protagoniza Santagloria, que acaba de lanzar una línea específica de catering para empresas y celebraciones privadas. El objetivo de la cadena —integrada en FoodBox— es claro: capitalizar el auge de los desayunos corporativos, brunches, coffee breaks y eventos empresariales, un segmento cada vez más demandado tras la consolidación de modelos híbridos de trabajo y el regreso de la actividad presencial. Un paso similar al planteado por Le Cocó Catering, que ofrece soluciones adaptadas a todo tipo de formatos y necesidades.

Grupos gastronómicos y cadenas horeca llevan meses reforzando sus divisiones de catering, conscientes de que el negocio ya no se limita al consumo dentro del restaurante. La hostelería quiere estar presente allí donde esté el cliente, ya sea en la oficina, en un congreso, en una presentación de producto o en un evento privado.

Un mercado de casi 5.000 millones

Los datos explican el creciente interés del sector. Según el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, el mercado español de catering alcanzó en 2025 los 4.885 millones de euros, tras crecer un 6%, consolidándose como uno de los segmentos más dinámicos de la restauración.

Es el catering de gama alta el que se está convirtiendo en el auténtico foco de atracción para las cadenas de restauración

Aunque el ritmo de crecimiento fue inferior al 9,4% registrado el año anterior, el negocio mantuvo una evolución positiva gracias al buen comportamiento de la demanda y al tirón del consumo privado y empresarial.

El grueso del mercado sigue correspondiendo al catering para colectividades —hospitales, colegios y empresas—, que representa cerca del 80% del total y facturó 3.855 millones de euros en 2025. Dentro de este segmento, el ámbito sanitario concentra el mayor peso, seguido de los centros educativos y el catering corporativo.

Sin embargo, es el catering de gama alta el que se está convirtiendo en el auténtico foco de atracción para las cadenas de restauración organizada. Este segmento alcanzó una facturación de 645 millones de euros en 2025 y ya representa el 13,2% del mercado total. Además, DBK lo identifica como el área de mayor dinamismo por el impulso de la actividad empresarial y el crecimiento del consumo premium.

Más rentable que abrir locales

En un contexto de aumento de costes laborales, alquileres elevados y saturación comercial en muchas ciudades, el catering aparece como una vía de crecimiento menos intensiva en inversión.

Las cadenas ya cuentan con cocinas, obradores y capacidad logística. Aprovechar esa infraestructura para producir pedidos corporativos o eventos permite aumentar ingresos sin asumir el coste fijo de nuevas aperturas.

Además, el ticket medio suele ser muy superior al de la restauración diaria. Un desayuno corporativo para cien personas o un cóctel de empresa puede generar en unas horas una facturación equivalente a la de una jornada completa en un local tradicional.

“Es una manera de rentabilizar la estructura existente y diversificar ingresos”, explican fuentes del sector. El catering ofrece, además, una ventaja clave: la previsibilidad. Frente al consumo espontáneo del restaurante, los eventos y pedidos corporativos se planifican con antelación y permiten optimizar compras, producción y personal.

La oficina como nuevo escaparate

La ofensiva de las cadenas sobre el catering no responde únicamente a una cuestión financiera. También hay una estrategia de posicionamiento de marca.

La restauración organizada busca ampliar los momentos de contacto con el consumidor y reforzar notoriedad fuera de sus establecimientos. Un coffee break corporativo o un brunch de empresa funcionan también como experiencia de marca: el cliente prueba el producto en un entorno distinto y puede convertirse después en consumidor recurrente del local físico.

Las enseñas de bakery, brunch y casual dining parten además con ventaja en este nuevo escenario. Sus productos —bollería premium, sandwiches, café, repostería o finger food— son fácilmente transportables y encajan perfectamente en formatos corporativos y eventos sociales.

En paralelo, el auge de las experiencias premium está elevando el nivel del catering. Las empresas ya no buscan únicamente un servicio funcional, sino propuestas más cuidadas: estaciones gastronómicas, showcookings, menús saludables o conceptos personalizados alineados con la imagen corporativa.

Un sector fragmentado… pero concentrado

Pese al crecimiento del negocio, el mercado español del catering sigue mostrando una estructura muy atomizada. Según DBK, en 2025 operaban en España unas 950 empresas de catering que empleaban a cerca de 75.000 trabajadores.

La oferta combina multitud de pequeños operadores especializados con un reducido grupo de grandes compañías nacionales, especialmente fuertes en colectividades y catering aéreo.

Aun así, el nivel de concentración es elevado: los cinco primeros operadores concentran alrededor del 45% del mercado, porcentaje que supera el 60% en el caso de los diez principales grupos.

En ese contexto, las cadenas de restauración organizada intentan abrirse hueco aprovechando dos fortalezas: una marca ya reconocida por el consumidor y una estructura operativa escalable.

Menos dependencia del tráfico en sala

El auge del catering refleja también un cambio de fondo en la hostelería española. Las cadenas buscan reducir su dependencia del tráfico físico en tienda y construir modelos más diversificados.

La pandemia aceleró esa transformación. Primero llegó el boom del delivery; ahora, el catering corporativo y experiencial aparece como el siguiente gran vector de crecimiento. El objetivo ya no es únicamente llenar mesas, sino multiplicar canales de venta.

Para muchas compañías, el catering representa además una forma de blindarse frente a la volatilidad del consumo en restauración tradicional. Si cae la afluencia en locales, el negocio puede seguir creciendo a través de empresas, eventos y celebraciones privadas.

La batalla ya ha comenzado. Y todo apunta a que el catering será uno de los territorios más disputados de la hostelería en los próximos años.

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