La rentabilidad en el subsector de la restauración española ha entrado en terreno negativo, con una caída del 0,3% según los últimos datos del INE, una situación que contrasta con el crecimiento general del 0,2% en la hostelería y del 1,9% en el alojamiento. Las causas de esta tendencia fueron analizadas en la nueva edición de Horeca Futura, el encuentro anual organizado por Hostelería de España, que reunió a representantes de las 52 asociaciones territoriales del país, empresas proveedoras y entidades de la cadena agroalimentaria.
Entre los aspectos que justifican este hecho desde la patronal apuntan a un estancamiento de la demanda nacional por un incremento de costes y precios, que
reducen el poder adquisitivo de la población, retrayendo su consumo, al tiempo que la capacidad de compra de las familias se ve penalizada por la creciente fiscalidad o el incremento de las cotizaciones de la seguridad social.
A la disminución del gasto medio de los clientes se suman los incrementos de costes de producción, dejando a muchas empresas en situaciones muy complicadas para su viabilidad. Desde la patronal defienden que el sector necesita oxígeno regulatorio y una mayor coordinación institucional para poder mantener su viabilidad.
El sector requiere mayor apoyo administrativo
Para el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida “este es un sector sólido, que cuenta con el fuerte arraigo que tiene en nuestra sociedad como
su principal fortaleza, pero que está viviendo un momento de reconversión en el que es necesario el apoyo de las Administraciones, que deben tener en cuenta a las
asociaciones sectoriales, tanto a nivel nacional, como en los diferentes territorios, a la hora de legislar, porque la viabilidad de muchas empresas se encuentra en peligro
ante la inflación regulatoria que vivimos en los últimos años”.
Celia Rodríguez, client development manager de NielsenIQ, abordó las tendencias, teniendo en cuenta los hábitos de consumo de las nuevas generaciones y cómo afectan a la transformación del sector. Cada generación presenta unos comportamientos concretos, como por ejemplo, para la GenX y los boomers, las visitas a los locales de restauración están asociadas a compartir momentos con la familia, mientras que para la GenZ hay otras motivaciones para ir a la hostelería, como «probar cosas nuevas».
Gestión más profesionalizada para atraer a los jóvenes
En paralelo, el análisis de tendencias presentado por la consultora Linkers, especializada en recursos humanos y gestión hostelera, confirma que la respuesta del sector a este escenario será una priorización absoluta de la eficiencia. Su Socio Fundador y Director de Operaciones, David Basilio, lo resume así: “El gran reto de la hostelería española es equilibrar la gestión profesional con la creatividad y el trato humano. España seguirá siendo un referente mundial si mantiene ese triángulo entre talento, producto y experiencia.”
Según Linkers, la hostelería de 2026 estará marcada por la gestión profesionalizada basada en datos —con cuadros de mando, control de costes en tiempo real y planificación laboral por ratios de productividad—. En un contexto de márgenes más estrechos, cada punto de eficiencia será vital para sostener la rentabilidad. El foco ya no está solo en cocinar bien, sino en gestionar como una empresa madura, reduciendo la improvisación y optimizando cada recurso.
La tendencia hacia la eficiencia no será únicamente económica. El nuevo cliente busca experiencias coherentes y sostenibles, lo que empuja a los negocios a integrar tecnología invisible, formación continua y una propuesta gastronómica basada en el producto local con mirada global.
Mientras el presente cierra con balances ajustados, el futuro inmediato se orienta hacia la racionalización y profesionalización total del sector. La restauración española encara 2026 con la necesidad —y la oportunidad— de convertir la crisis de rentabilidad en un motor de transformación duradera.