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Tú al café y yo a las bebidas deportivas: Mahou y Coca-Cola redefinen su estrategia Horeca

viernes 10 de octubre del 2025 | 07:10

El tablero del sector de bebidas está cambiando a velocidad de vértigo. El consumidor europeo bebe menos alcohol, busca alternativas más saludables y quiere productos que encajen con su estilo de vida. Según los datos presentados por Circana en el Beverage Forum Europe 2025, el 71% de los consumidores está reduciendo su consumo de alcohol y uno de cada cuatro jóvenes de entre 25 y 35 años ha dejado de comprarlo por completo.

Ante esta realidad, los grandes grupos del sector han activado una reinvención silenciosa, pero profunda. Ya no basta con dominar una categoría: hay que anticipar las nuevas necesidades, conquistar territorios adyacentes y ofrecer soluciones completas al hostelero. En ese movimiento, Mahou y Coca-Cola son dos ejemplos paradigmáticos de cómo los gigantes de la distribución se están adaptando para no perder comba en un mercado que premia la innovación con propósito.

¿Café de Mahou para todos?

Pocas jugadas recientes han despertado tanta atención en la hostelería como la de Mahou entrando en el mundo del café profesional con su marca Café 170. A primera vista, podría parecer una diversificación más; en realidad, es una estrategia que responde a una tendencia de fondo: los grandes distribuidores buscan ocupar más momentos de consumo y convertirse en proveedores integrales para el hostelero.

Los grandes grupos se están reconfigurando para ser parte activa de la próxima década

Con Café 170, Mahou ofrece una propuesta con claras ventajas operativas. Desde una simplificación logística para los establecimientos a una capacidad enorme para distribuir allí donde los tostadores pequeños no tienen presencial. Pero, al mismo tiempo, abre la pregunta acerca del futuro de estos últimos y de si el café corre el riesgo de convertirse en otro producto más del portfolio, perdiendo su identidad artesanal.

Mahou, con su apuesta por Café 170, no solo amplía su oferta: redefine su papel en el ecosistema hostelero, pasando de ser un fabricante de cerveza a convertirse en un partner de negocio transversal.

Coca-Cola: la hidratación como nuevo territorio de conquista

Mientras tanto, Coca-Cola acelera en otra dirección: la de la hidratación funcional. Su lanzamiento en España de Bodyarmor Lyte, bebida baja en calorías y no isotónica, marca la entrada de la compañía en una categoría con un potencial de crecimiento del 24% en tres años.

La elección de España como primer mercado europeo no es casual: el país combina una hostelería dinámica con consumidores cada vez más atentos a la salud y la sostenibilidad. Bodyarmor Lyte aspira a ocupar el espacio intermedio entre el agua, las bebidas deportivas y las funcionales, respondiendo a una demanda clara de productos “mejor para mí” y “más naturales”.

El movimiento refleja cómo Coca-Cola intenta anticiparse a la pérdida de relevancia del refresco tradicional, tanto solo como soda en combinados, y mantener su liderazgo en un mercado que ya no se mueve por volumen, sino por valor añadido y propósito.

Los nuevos patrones de consumo lo cambian todo

La transformación es estructural. El valor total de las bebidas en Europa asciende a 166.000 millones de euros, pero mientras el alcohol cae un 1,8%, las bebidas no alcohólicas crecen un 5,1% y representan ya casi el 60% del total.

Las categorías que más crecen son las que combinan funcionalidad, sostenibilidad y conveniencia: cafés de especialidad, kombuchas, bebidas con proteínas y opciones sin o con bajo contenido en alcohol.

La hostelería, que tradicionalmente vivía del café de la mañana y la caña de mediodía, está viendo cómo surgen nuevos momentos de consumo: el café frío de media tarde, la bebida funcional post-ejercicio o el mocktail sin alcohol en el afterwork. Los grandes grupos lo saben y están rediseñando sus portafolios para cubrir todos esos momentos.

Para el hostelero, esta transformación tiene dos lecturas. Por un lado, la consolidación de proveedores simplifica la gestión, reduce costes y aporta fiabilidad. Un solo interlocutor puede suministrar cerveza, café, refrescos e incluso bebidas funcionales, con soporte logístico y comercial unificado.
Por otro lado, la homogeneización amenaza la diferenciación. Si todos los bares sirven el mismo café o las mismas bebidas, ¿dónde queda la personalidad del local?

Los tostadores locales, las marcas independientes y las propuestas de autor siguen siendo un elemento diferenciador clave. Pero en un mercado tensionado por costes y márgenes, la decisión entre eficiencia y autenticidad se vuelve cada vez más difícil.

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