Congalsa se encuentra en plena transformación de su estructura industrial para afrontar una nueva etapa. La puesta en marcha de una nueva fábrica, el desarrollo de nuevas referencias, la integración de compañías y el avance hacia mercados internacionales dibujan una estrategia en la que la capacidad productiva se convierte en una de las principales palancas de crecimiento.
Tras rozar unas ventas de 180 millones de euros el año pasado, la propia compañía sitúa la nueva fábrica en el centro de sus previsiones para 2026. El informe de gestión señala que el incremento esperado de la facturación estará apoyado por el aumento de la capacidad productiva derivado de su puesta en funcionamiento, junto con el lanzamiento de nuevas referencias y las sinergias generadas por las sociedades integradas en Corporación Empresarial Congalsa.
No es una ampliación menor. Durante 2025, el valor del inmovilizado en curso de Congalsa prácticamente se triplicó, hasta alcanzar los 23,6 millones de euros. El salto refleja el esfuerzo que la compañía está realizando para dotarse de una infraestructura capaz de acompañar su siguiente fase de desarrollo.
La capacidad como respuesta al nuevo Horeca
El movimiento cobra especial sentido en un mercado de restauración en el que la eficiencia ha ganado peso. Para el hostelero, el producto congelado ya no compite únicamente por precio o conservación. También lo hace por regularidad, facilidad de preparación, reducción de mermas y capacidad para estandarizar el resultado en cocina.
La compañía lleva años avanzando hacia un modelo de industria 4.0
Es precisamente en ese terreno donde Congalsa lleva años intentando posicionarse como algo más que un fabricante de productos del mar. Su propuesta para Horeca se apoya en referencias preparadas para facilitar el trabajo del profesional y adaptarse a una restauración que demanda soluciones cada vez más versátiles.
La compañía ha reforzado además su estructura de innovación. Congalsa cuenta con un departamento de I+D dedicado al desarrollo de nuevos productos y a la mejora de los existentes, así como con una planta de desarrollo que le permite seguir de cerca las tendencias de la industria. Entre sus líneas de trabajo figuran también productos sin gluten y sin alérgenos.
Importancia de la exportación
Otro de los cambios que reflejan las cuentas es la creciente importancia del exterior. En 2025, las ventas de Congalsa en España se redujeron ligeramente, mientras que las procedentes del resto de la Unión Europea aumentaron de forma significativa. El mercado europeo aparece así como una de las principales vías para seguir ampliando el negocio.
Esta evolución encaja con una estrategia corporativa que ya identifica la internacionalización como uno de sus ejes de crecimiento. El objetivo pasa por desarrollar mercados europeos e internacionales que permitan incrementar tanto la capacidad como la oferta.
Una fábrica que también es tecnología
El proyecto industrial de Congalsa tampoco parte de cero. La compañía lleva años avanzando hacia un modelo de industria 4.0, con la automatización y la digitalización como herramientas para mejorar procesos, trazabilidad y eficiencia.
Su proyecto Congals4.0 incorporó tecnologías como robótica colaborativa, Big Data, inteligencia artificial e Internet de las Cosas, con el objetivo de optimizar los procesos productivos y mejorar el control de la producción.
Esta evolución ayuda a entender el sentido de las inversiones actuales. La nueva capacidad no se plantea únicamente en términos de metros cuadrados o líneas de producción, sino como parte de un modelo industrial en el que tecnología, eficiencia y desarrollo de producto deben avanzar al mismo tiempo.
La apuesta se extiende también a la sostenibilidad. Entre los proyectos asociados a la expansión industrial figura una nueva depuradora en A Pobra do Caramiñal, diseñada para alcanzar una capacidad futura de tratamiento de hasta 1.000 metros cúbicos de agua diarios.