En los últimos años, el negocio de la división de restauración de Unilever Foods Industrial España, S.L.U. —parte del grupo Unilever que opera en España— ha mostrado una estabilidad interesante en el volumen de negocio, aun cuando el entorno de la hostelería vive presiones crecientes y los chefs reclaman cada vez más apoyo profesional.
Según los datos disponibles, el importe neto de la cifra de negocio en 2023 ascendió a 28,5 millones de euros, mientras que en 2024 se situó en 27,3 millones de euros. El retroceso es moderado (menos de un 5 %), aunque refleja una evolución plana con respecto a los últimos años. Al mismo tiempo, el beneficio del ejercicio mejoró desde los 1,2 millones de euros hasta los 3,2 millones
Estos números reflejan que, aunque la demanda global del canal horeca (hoteles, restauración, catering) atraviesa momentos de complejidad —por costes crecientes, inflación de materias primas, etc.— la compañía ha conseguido mantener el volumen de negocio prácticamente estable. Y lo ha hecho mientras la demanda de servicios profesionales por parte de los operadores de restauración aumentaba.
La trayectoria del negocio en España muestra un efecto doble
Así lo señalaba el director de la división profesional de restauración, Álvaro López, en una entrevista concedida a El Economista el pasado abril. “El hostelero reclama cada vez más ayuda en soluciones de rentabilidad”. De hecho, añadía que “a nivel general en el sector, la demanda en términos de ocasiones de consumo y tráfico es muy estable”. Entre los clientes que más crecen destacan los conceptos de casual food y cadenas de tamaño mediano.
Esto implica que la demanda de servicios, de asesoramiento, de conveniencia, de cocinas centrales y de soluciones de eficiencia —más que un simple aumento de volumen de ventas— es lo que está cambiando. Unilever Food Solutions está respondiendo a esa necesidad, lo cual explica que, a pesar de la ligera caída en facturación, la empresa mantenga su negocio y mejore sus márgenes.
Por tanto, la trayectoria del negocio en España muestra un efecto doble. De un lado, volumen de negocio estable, donde la facturación apenas se modifica, lo que indica que la base de clientes profesionales y su actividad se mantienen. Por otro, un cambio en la naturaleza de la demanda: los restauradores ya no solo buscan producto, sino servicios, asesoramiento, eficiencia operativa —como apunta López— lo que refuerza la propuesta de valor de la compañía.