El aroma a café impregna la rutina hostelera. En un escenario en el que los hábitos de consumo están desplazando el protagonismo de algunas categorías tradicionales y abriendo espacio a nuevas ocasiones de consumo diurnas, el café y el té se sitúan como la familia de bebidas que más crece en relevancia dentro de Horeca, con un avance del 9,5%, según los últimos datos de Delectatech.
El dato adquiere especial relevancia porque se produce en un mercado en plena revisión de su oferta de bebidas. Mientras el café y el té avanzan al calor de momentos como el desayuno, el brunch o el concepto coffee & bakery, otras categorías pierden peso. Los zumos y smoothies crecen un 1,1% y los refrescos apenas un 0,3%, mientras que las bebidas alcohólicas retroceden: las espirituosas caen un 6%, los vinos y espumosos un 1,9% y la cerveza un 1,6%.
La fotografía apunta a un cambio en las ocasiones de consumo. La hostelería está ampliando su relación con las bebidas más allá de las franjas tradicionalmente vinculadas al aperitivo, la comida o el tardeo, y el café aparece como uno de los grandes beneficiados de esta transformación. De hecho, es una de las categorías más asentadas de la hostelería española y cuenta con una penetración difícil de igualar por otras bebidas.
Una de cada tres tazas se toma fuera del hogar
Los últimos datos de la Asociación Española del Café (AECafé) permiten dimensionar esa relación. En España se consumen diariamente más de 67 millones de tazas de café, de las que alrededor de 22,5 millones se sirven en establecimientos de hostelería.
El café está presente en más de 236.000 locales de Horeca
En otras palabras, aproximadamente una de cada tres tazas de café que se consumen en España pasa por bares, cafeterías y restaurantes.
El peso del canal también se refleja en el volumen de establecimientos. El café está presente en más de 236.000 locales de Horeca, que consumen de media alrededor de 294 kilos de café al año. Traducido a consumo, cada establecimiento sirve aproximadamente 34.700 tazas anuales, unas 95 al día.
Son cifras que explican por qué el café representa algo más que una categoría complementaria para el hostelero. Es un producto recurrente, de alta frecuencia y transversal a distintas franjas del día: acompaña al desayuno, funciona como pausa de media mañana, cierra las comidas y mantiene su papel en la sobremesa.
Además, España presenta una vinculación con el consumo de café fuera del hogar especialmente elevada en comparación con otros mercados europeos. Cerca del 40% del volumen de café consumido en España corresponde al canal Horeca, frente a aproximadamente el 21% de media en la UE-27.
La bebida que crece cuando cambia la hostelería
Es precisamente esta combinación de penetración y nuevas ocasiones de consumo la que está haciendo que el café vuelva a ganar atractivo.
Durante años, buena parte de su presencia en la hostelería española se ha construido sobre la rutina. El café se pide casi por inercia y, precisamente por esa condición cotidiana, ha quedado en ocasiones relegado a un segundo plano frente a categorías con mayor capacidad para generar consumo incremental.
Ahora el contexto es diferente. El auge del desayuno fuera de casa, el crecimiento del brunch, la expansión de los conceptos de coffee & bakery y una mayor demanda de opciones de consumo diurno están convirtiendo el café en una categoría con capacidad para generar nuevas ocasiones, elevar el valor de la experiencia y ampliar el horario comercial del establecimiento.
A ello se suma un consumidor que presta más atención al producto: origen, variedad, tueste, métodos de extracción, recetas y presentación forman cada vez más parte de la conversación. Como consecuencia, el café deja así de ser únicamente el producto que acompaña una comida para convertirse en una categoría con identidad propia.
Las marcas vuelven la mirada hacia Horeca
Este cambio está teniendo también como consecuencia empresarial el creciente interés de las marcas por el canal Horeca. La batalla ya no consiste únicamente en colocar café en el mayor número posible de establecimientos. Las compañías están buscando ocupar un espacio más amplio en la relación entre producto, profesional y consumidor, con estrategias que combinan suministro, formación, equipamiento, asesoramiento y construcción de marca.
El mercado español cuenta con más de 500 marcas y cerca de 400 tostadores, según datos difundidos por Coffee Horeca. En este contexto de elevada competencia, la hostelería se convierte en un terreno especialmente relevante para diferenciarse.
Un ejemplo de esta evolución es la alianza entre la Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de España (FACYRE) y Café Fortaleza. Ambas entidades han puesto en marcha una colaboración orientada a desarrollar iniciativas para profesionales de la hostelería, con especial atención a la formación, la divulgación y el conocimiento del producto.
El movimiento refleja una tendencia más amplia: las marcas buscan acercarse al profesional que está detrás de la barra porque la calidad de la taza depende cada vez más de todo lo que ocurre antes y durante el servicio.
Más negocio alrededor de cada taza
La profesionalización del café también está modificando el modelo de las compañías que operan en la categoría. Candelas es uno de los ejemplos más claros. La compañía gallega tiene en Horeca uno de los principales pilares de su actividad y aproximadamente el 85% de su negocio procede de operaciones B2B vinculadas a hostelería y restauración organizada.
Su estrategia pasa no solo por aumentar capacidad productiva, sino también por reforzar ámbitos como la formación, el I+D, el análisis de aromas y el servicio al cliente. La nueva planta proyectada en Lugo, con 12.000 metros cuadrados, responde a esa visión de un negocio cafetero en el que producto y servicios avanzan conjuntamente.
Las grandes compañías internacionales siguen una lógica similar. Lavazza ha desarrollado para Horeca una propuesta que incorpora café, formación, asesoramiento y asistencia técnica, mientras que Illy lleva años vinculando su estrategia profesional a la formación y al conocimiento de la preparación a través de iniciativas como la Universidad del Café. Por su parte, Delta Cafés roza los 50 millones de euros dentro de un canal profesional que es su principal motor.
El denominador común es que vender café ya no significa únicamente vender café. También implica ayudar al establecimiento a extraerlo correctamente, presentarlo, incorporarlo a la experiencia del cliente y, en última instancia, rentabilizar mejor la categoría.
Mahou entra en el negocio del café
La dimensión estratégica que está adquiriendo el segmento también queda patente en la entrada de nuevos operadores.
Mahou San Miguel anunció en 2025 su desembarco en el negocio del café para hostelería con Café 170, dentro de una estrategia de diversificación que busca ampliar su presencia en distintos momentos de consumo y reforzar su posición como socio integral del hostelero.
Un año después, la compañía dio un nuevo paso con la adquisición de La Flor del Café y Gran Café Royale, incorporando ambas enseñas a su negocio cafetero y ampliando así su capacidad de implantación en el mercado nacional.
La operación resulta significativa por el perfil de la compañía: uno de los grandes grupos de bebidas de España decide ampliar su territorio desde la cerveza hacia una categoría que presenta una elevada penetración en Horeca y, al mismo tiempo, nuevas posibilidades de crecimiento.
El movimiento pone de manifiesto que el café empieza a formar parte de una batalla más amplia por controlar más momentos de consumo dentro del establecimiento.
El reto: conseguir que la taza valga más
El contexto plantea una paradoja. El café es una de las bebidas más consumidas de la hostelería española y cuenta con una enorme base instalada, pero precisamente esa familiaridad ha contribuido a convertirlo durante años en una categoría poco visible.
Ahora, el crecimiento de su relevancia apunta en otra dirección. La oportunidad para marcas y hosteleros no está necesariamente en conseguir que el consumidor tome muchas más tazas, sino en hacer que cada taza tenga mayor valor. Más calidad, mejor preparación, mayor conocimiento, nuevas recetas, mejores equipamientos y una experiencia más cuidada.
También en aprovechar las nuevas franjas de consumo que está generando una hostelería cada vez más orientada hacia el día: desayunos, pausas, brunch, meriendas y encuentros alrededor de un café.
