El aumento de costes se ha convertido en el principal reto para la cadena de valor alimentaria y gastronómica. Así lo señala el 72% de los profesionales consultados en el I Barómetro sobre las tendencias que marcarán el futuro de la alimentación y gastronomía, elaborado por Auténtica Premium Food, que analiza las perspectivas de los distintos actores del sector ante la evolución del consumo y los desafíos que marcarán los próximos años.
La presión sobre los costes se produce, además, en un escenario en el que el consumidor se muestra cada vez más sensible al precio y más selectivo a la hora de decidir dónde y en qué gastar. El 64% de los profesionales considera que el precio será el factor con mayor influencia en las decisiones de compra durante los próximos tres a cinco años. Le siguen la calidad, señalada por el 45%, y la salud y el bienestar, con un 39%.
Esta combinación entre presión económica y búsqueda de valor anticipa un escenario especialmente exigente para las empresas de la cadena alimentaria y gastronómica. No se trata únicamente de contener costes, sino de justificar el precio de los productos y propuestas ante un consumidor que compara más y exige una razón clara para pagar más.
“Los datos muestran que el consumidor está más pendiente del precio, pero eso no significa que haya dejado de buscar calidad o productos que aporten algo más. Al contrario, está siendo más selectivo y exige una razón clara para pagar más”, señala Manuel Bueno, director de Auténtica. “Para la industria, el reto está en convertir atributos como la salud, la calidad, el origen o la conveniencia en un valor que el consumidor perciba y esté dispuesto a reconocer”.
Más costes, más presión sobre los márgenes
El incremento de costes no aparece de forma aislada. La presión sobre los márgenes es identificada por el 33% de los profesionales como uno de los principales retos actuales, el mismo porcentaje que apunta a los cambios en los hábitos del consumidor. La incertidumbre económica y geopolítica completa este escenario, mencionada por el 30% de los encuestados.
La capacidad para explicar y hacer visible el valor añadido de un producto adquiere cada vez mayor relevancia
Para la cadena de valor, esta situación obliga a revisar el equilibrio entre costes, precios y rentabilidad, al tiempo que aumenta la necesidad de diferenciar las propuestas. En este contexto, el precio competitivo aparece como el principal factor capaz de marcar diferencias durante los próximos cinco años, señalado por el 50% de los profesionales.
Sin embargo, prácticamente a la misma altura se sitúan los beneficios para la salud, con un 48%. La calidad superior y el origen, la autenticidad y el vínculo con el territorio comparten el tercer puesto, con un 37%.
Los datos dibujan así un mercado en el que competir únicamente mediante precio puede no ser suficiente. La capacidad para explicar y hacer visible el valor añadido de un producto adquiere cada vez mayor relevancia, especialmente cuando ese valor está asociado a atributos por los que una parte del consumidor mantiene su disposición a pagar más.
De hecho, el 21% de los profesionales considera que existe claramente una mayor predisposición a pagar por productos que incorporen elementos diferenciales relacionados con la calidad, la salud, el origen o la sostenibilidad.
Salud y conveniencia ganan peso
El Barómetro también apunta hacia transformaciones de mayor recorrido que trascienden la coyuntura de costes. La mayor demanda de productos saludables es identificada por el 35% de los profesionales como la tendencia con mayor capacidad para transformar el sector de aquí a 2030.
La conveniencia y el crecimiento de los platos preparados ocupan la segunda posición, con un 22%. Ambas tendencias avanzan en paralelo y reflejan el cambio en las necesidades del consumidor: una mayor preocupación por la alimentación y el bienestar convive con unos ritmos de vida que favorecen soluciones rápidas y sencillas.
También ganan relevancia la aparición de nuevas formas de comprar, consumir y disfrutar de la alimentación, señalada por el 17% de los encuestados, y el origen y la proximidad, con un 11%.
Estos cambios anticipan una evolución de la oferta en la que fabricantes, distribuidores y operadores gastronómicos tendrán que combinar competitividad en precio con propuestas capaces de responder a demandas cada vez más específicas.
Una convivencia entre marca y distribución
El escenario de mayor sensibilidad al precio también tendrá consecuencias sobre el equilibrio entre las marcas de fabricante y las marcas de distribución. El 41% de los profesionales considera que ambas convivirán durante los próximos cinco años, aunque con una mayor polarización entre perfiles de consumidores.
La evolución del mercado apunta, por tanto, a una convivencia de diferentes criterios de compra. Mientras una parte del consumidor priorizará el precio, otra seguirá buscando productos capaces de justificar un mayor desembolso mediante atributos concretos como la salud, la calidad, el origen, la autenticidad o la conveniencia.
El reto para la cadena de valor alimentaria y gastronómica será convertir esos atributos en una propuesta de valor suficientemente tangible como para que el consumidor esté dispuesto a reconocerla económicamente. En un contexto de costes elevados y márgenes tensionados, la capacidad de diferenciarse y demostrar ese valor será determinante para competir.