El grupo alimentario Delaviuda ha cerrado su ejercicio fiscal 2024/2025 con unos ingresos de 104 millones de euros, un 9% más que el año anterior, en un contexto todavía marcado por la presión inflacionaria y la incertidumbre geopolítica. La compañía supera así por primera vez la barrera de los 100 millones de facturación mientras gana tracción en el negocio internacional y prepara nuevos movimientos en horeca para seguir creciendo más allá de la campaña navideña.
La empresa, propietaria de marcas históricas como El Almendro, atribuye buena parte del avance a una sólida campaña de Navidad y al buen comportamiento de sus ventas exteriores, especialmente en confitería y barritas. Precisamente, las barritas de El Almendro protagonizaron uno de los mayores crecimientos del ejercicio.
En paralelo, Delaviuda continúa avanzando en la desestacionalización del turrón y en la búsqueda de nuevos canales de consumo. La estrategia tendrá uno de sus principales escaparates en Madrid Fusión 2026, donde El Almendro presentará por primera vez una gama específica para horeca, con formatos adaptados a restauración, repostería y hostelería.
La compañía asegura haber logrado contener el impacto del incremento de costes
Entre las novedades destaca un turrón en textura fluida pensado para aplicaciones en heladería, bebidas, toppings y cocina profesional, además de mini formatos orientados al consumo acompañando cafés y bebidas calientes. La compañía participará además en showcookings gastronómicos para mostrar la versatilidad del producto en cocina contemporánea.
Este movimiento encaja con la estrategia de diversificación del grupo, que busca ampliar el consumo del turrón durante todo el año y ganar presencia en canales vinculados al turismo y la restauración. La recuperación del Travel Retail tras la pandemia también contribuyó positivamente al desempeño comercial del ejercicio.
Costes más estabilizados y mejora de márgenes
En su informe de gestión, Delaviuda reconoce que el entorno internacional continúa siendo “muy complejo”, marcado por la guerra en Ucrania y otras tensiones geopolíticas en Oriente Medio y Taiwán. Aun así, la compañía asegura haber logrado contener el impacto del incremento de costes mediante medidas destinadas a garantizar el suministro y mejorar la eficiencia operativa.
La firma aprecia además una cierta estabilización de precios en materias primas y considera que la moderación de la inflación y la reducción de tipos podrían favorecer una recuperación gradual del consumo interno.
Ese escenario permitió cerrar el ejercicio con un resultado de explotación de 2,54 millones de euros y elevar el flujo bruto de explotación hasta los 4,32 millones, frente a los 3,84 millones del ejercicio anterior.
Caja neta positiva y fuerte reducción de deuda
La mejora operativa vino acompañada de un fortalecimiento financiero. Delaviuda cerró el ejercicio sin deuda financiera neta y con una posición de caja neta de 3,4 millones de euros.
Además, redujo de forma significativa su deuda con entidades financieras y otros organismos, que pasó de 2,49 millones a apenas 185.000 euros. Esta evolución mejora su capacidad de inversión en nuevos desarrollos y refuerza su flexibilidad para seguir creciendo en categorías y canales con mayor recorrido internacional y horeca.