Viena Capellanes explora nuevas oportunidades de negocio tras perder casi la mitad de sus ventas

Viena Capellanes explora nuevas oportunidades de negocio tras perder casi la mitad de sus ventas

Publicado el jueves 17 de marzo del 2022
jueves 17 de marzo del 2022

Viena Capellanes ha visto cómo su actividad se ha visto «dramáticamente afectada» por la pandemia del coronavirus. Al igual que la mayoría de negocios de restauración, la emergencia sanitaria provocó una importante caída en el negocio de la centenaria empresa madrileña, de la que todavía están tratando de recuperarse a día de hoy.

Según el último balance de cuentas depositado ante el Registro Mercantil, Viena Capellanes cerró el 2020 con unas ventas de 9,6 millones de euros a través de la veintena de pasterlerías y cafeterías que forman parte de la enseña. Esta cifra refleja una caída del 48% respecto a los 18,5 millones ingresados en 2019, es decir, de prácticamente la mitad como consecuencia de una reducción cercana a los 9 millones.

«El impacto de la pandemia sobre los ingresos ha sido brutal y sitúa los ingresos de la sociedad en niveles del año 2010, como consecuencia de la práctica desaparición del negocio de empresas desde el mes de marzo y el resto de efectos negativos», se indica en el informe de gestión.

Viena Capellanes cerró el 2020 con unas ventas de 9,6 millones de euros a través de la veintena de pasterlerías y cafeterías

La obligación de cerrar parte de las tiendas y todos los corners, así como la imposibilidad de prestar servicios de catering, han provocado una situación muy adversa para su actividad. Sólo «el impacto inicial de la pandemia fue demoledor y los meses del confinamiento la actividad se redujo a niveles por debajo del 20% de la habitual», explica la compañía. No obstante, durante estos primeros meses mantuvo la venta de productos básicos de alimentación o el reparto de comida a domicilio mediante encargo.

«Ya en ese momento introdujo como nueva vía de negocio como el Delivery, cuya actividad había iniciado experimentalmente a principios de 2020», señala en relación a esta situación. Inicialmente la entrada en este segmento se materializó mediante un acuerdo en exclusiva con Deliveroo, aunque tuvo que ampliaser a partir de mayo al resto de plataformas (Uber Eats, Glovo y Just Eat) como manera de captar nuevos clientes y ventas. Canal que se complementó con diversas acciones solidarias y de colaboración con instituciones.

No obstante, la evolución negativa de la pandemia hizo que se mantuviera una «Importante incertidumbre», que en el caso particular de Viena afectan fundamentalmente a la franja horaria que se corresponde con el horario de comidas. Debido principalmente a la falta de recuperación del trabajo presencial en el momento de la formulación de las cuentas, ya que los datos actuales reflejan que el 70% de los trabajadores ha vuelto a su puesto físico. Pero entonces la pérdida provocada no pudo compensarse con la potenciación de otros productos ni servicios, dado que negocios centrales, como los relacionados con las empresas, registraron caídas del 90% durante todo el ejercicio.

Buscando amortiguar el impacto esta exposición a terceras empresas, Viena Capellas reconoce que lleva tiempo estudiando todas las posibilidades posibles de clientes alternativos (concursos públicos, supermerccados o cadenas de hostelería), para mantener el mayor nivel posible de producción. En esta estrategia se encuadra el lanzamiento de un servicio de venta de platos preparados a través de Internet y a toda España hace unos meses.

Del mismo modo, en los últimos meses se ha adjudicado varios contratos públicos relacionados con el servicio de comidas en residencias para personas mayores o el suministro de productos de catering para autoridades en el aeropuerto de Barajas.

Una desaparición tan rápida de los ingresos hizo imposible ajustar los gastos en la misma medida. Por ello, a pesar del esfuerzo, el resultado de explotación se tiñó de rojo, al pasar del beneficio de un millón de euros en 2019 a unas pérdidas superiores a los 2 millones el año siguiente. Al mismo tiempo, la caída de los ingresos redujo la actividad productiva del Obrador Central de Viena ha permitido revelar que, lo que era una ventaja competitiva en cuanto a posicionamiento con respecto a otros operadores, «se ha convertido en una enorme losa».

Cabe recordar que la pérdida productiva motivó la ejecución de un ERE que afectó a 280 trabajadors, casi la mitad de su fuera laboral, a mediados del año pasado. La empresa optó por este extremo tras la prolongación de un ERTE del que, hasta septiembre de 2020, sólo había podido beneficiarse de exenciones por valor de 257.000 euros. A partir de entonces todo el coste de Seguridad Social recayó sobre la compañía.

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