Cada vez es más común que se difumine la frontera entre el alojamiento de alto standing y la mesa de autor. Los hoteles de cinco estrellas, ya sea una enseña internacional o una propiedad independiente más exclusiva, han dejado de entender la restauración como un servicio complementario para convertirla en uno de sus principales motores de atracción. En este escenario, España se sitúa a la vanguardia con aperturas que pretenden redefinir el panorama culinario europeo.
Si hay una apertura que condensa esta ambición en el mercado español es, sin duda, el Mandarin Oriental Punta Negra en Mallorca. Su inauguración esta primavera no es solo una noticia hotelera, sino un auténtico acontecimiento gastronómico. Según la información presentada a lo largo de los últimos meses, el resort se postula como un destino de peregrinaje culinario gracias a su diversificada oferta. Desde el sofisticado estilo Nobu en Matsuhisa, hasta la potencia del fuego en Leña, el steakhouse de Dani García que llega a Baleares respetando las raíces locales, el hotel ejemplifica cómo la gastronomía de primer nivel puede dotar de una identidad única a un activo hotelero.
Hoteles con sabor a Estrella Michelin
Sin lugar a dudas, esta tendencia se ve reforzada por la consolidación de las Llaves Michelin, que añaden una nueva dimensión a la excelencia hospitalaria. La simbiosis entre restaurantes con Estrella y hoteles con Llave está creando binomios imbatibles de hospitalidad y sabor. Un ejemplo indiscutible es Atrio, en Cáceres, donde la experiencia de pernoctar y cenar se acaba fundiendo en un solo relato. España demuestra así que la conexión entre cocina, territorio y sostenibilidad es la clave para fidelizar al viajero gourmet contemporáneo.
En esta misma línea, pero cruzando las fronteras españolas, destacan establecimientos como Le Gabriel en el hotel La Réserve Paris; Sven Wassmer Memories en el hotel Grand Resort Bad Ragaz (Suiza); SingleThread Farm en el SingleThread Inn (Valle de Napa, California); Hélène Darroze at The Connaught, en el Hotel Homónimo (Londres).

A nivel internacional, el mercado del lujo también mueve ficha con proyectos que despiertan verdaderas expectativas. En Nueva York, el Aman de la Quinta Avenida expande su propuesta con un nuevo restaurante de autor, mientras que en Londres, el Raffles at The OWO refuerza su gastronomía con la llegada de Langosteria, el icónico sello milanés de marisco. De forma paralela, el auge de la cultura asiática impulsa aperturas estratégicas como el Rosewood Hangzhou en China y el Four Seasons Hotel Hanoi en Vietnam, ambos diseñados para reflejar la escena culinaria local desde sus rooftops y espacios de alta cocina.
Preferencias del viajero gastronómico
Según Francesc Escánez, director de Atlantida Travel: “Si bien es cierto que los chefs multiestrellados o de gran proyección siguen estando al frente de muchos de estos proyectos, también vemos una apuesta creciente por jóvenes promesas locales que reinterpretan la tradición culinaria del destino, la denominada ‘haute-cuisine with a twist’. La tendencia, que enlaza la excelencia técnica con el producto y la identidad local, camina hacia una cocina experiencial, con menús degustación inmersivos concebidos como relatos gastronómicos, cocinas abiertas, mesas del chef y maridajes creativos como grandes protagonistas”.
“Algunos hoteles ya anuncian conceptos que integran huertos propios, bodegas visitables o colaboraciones con productores locales, lo cual refuerza la conexión entre cocina, territorio y sostenibilidad”.
Para el viajero gourmet, la gastronomía no es solo un complemento en la experiencia, sino el eje central del viaje. Con ese objetivo, está dispuesto a invertir más para encontrar experiencias culinarias auténticas y de alta calidad, desde restaurantes tradicionales hasta hoteles con estrellas Michelin, con el fin de sumergirse en la cultura local a través de sus sabores.
A su vez, desde Atlantida Travel subrayan que la sostenibilidad se mantiene en 2026 como uno de los principales pilares del lujo gastronómico. Un claro ejemplo de ello son hoteles como Soneva, Six Senses o Banyan Tree que, a pesar de su aislada ubicación, abogan por el uso de producto de kilómetro cero, la pesca responsable y la reducción del desperdicio alimentario.

Destinos gastronómicos europeos para viajar en 2026
En línea con la apuesta gastronómica de alto nivel, la guía Michelin ha reflexionado sobre cuáles serán los mejores destinos gastronómicos este año. A lo largo de 2026, transcurrirá el Mundial de Fútbol y grandes conmemoraciones que sirven de catalizadores para situarlos en el mapa de los turistas. Ejemplo de ello es Cebú (Filipinas), Breslavia (Polonia) y Jiangsu (China), donde el reconocimiento de restaurantes locales por la Guía lleva a la escena mundial cocinas que desde hace tiempo se caracterizan por su confianza, profundidad y un marcado sentido del lugar.
Siguiendo con la información de los inspectores de la guía roja, Venecia se postula como uno de los más destacados ya que este año será testigo de una oleada de aperturas de alto perfil firmadas por pesos pesados de la hospitalidad, como Orient Express, Cheval Blanc, Rosewood y Airelles. A su vez, se destaca Chequia, que cuenta con 79 restaurantes en la Guía Michelin, uno con dos Estrellas, ocho con una Estrella y 18 Bib Gourmand.
En esta lista de destinos gastronómicos europeos que propone la Guía Michelin este año se destaca el papel de Breslavia, en Polonia. “Los chefs, llenos de vida y ambiciosos, reinterpretan las tradiciones silesianas, como los pierogi, la caza o la fermentación, con una precisión moderna”, afirman desde la guía. El listado se completa con la Costa Amalfitana y Los Dolomitas. Respecto al primero, el lanzamiento del nuevo servicio ferroviario de Belmond a partir de mayo busca redefinir la llegada de los viajeros. Mientras, Cortina acoge los Juegos Olímpicos de Invierno del 6 al 22 de febrero, lo que convierte a 2026 en un punto de inflexión para los Dolomitas, en el norte de Italia, con nuevas infraestructuras, hoteles de montaña refinados y una cocina alpina cada vez más ambiciosa.