Durante los últimos años, los grandes grupos hoteleros internacionales parecen haber encontrado en las estancias de larga duración una vía de crecimiento. El viajero actual ya no se limita al modelo tradicional de alojamiento y la demanda de experiencias más prolongadas está ganando peso, impulsando una transformación progresiva de los establecimientos y de sus propuestas de valor.
Lo que en la industria turística se conoce como ‘long-stay’ hace referencia a las estancias de larga duración, que superan habitualmente la semana y pueden prolongarse durante varias semanas o incluso meses. Se trata de un formato que responde a perfiles de huéspedes que necesitan permanecer durante más tiempo en un destino por motivos diferentes, desde razones laborales o educativas hasta cuestiones sanitarias o de ocio prolongado.
A su vez, la evolución de los hábitos de viaje ha contribuido a reforzar esta tendencia. En concreto, el auge del turismo ‘bleisure’, que combina ocio y negocio, ha ampliado las posibilidades de las estancias prolongadas. Además, ha adquirido especial atractivo para colectivos como nómadas digitales, jubilados o teletrabajadores, cuyos patrones de movilidad encajan con mayor facilidad en fórmulas de alojamiento de varias semanas o meses.
La nueva carrera hotelera no es por una noche
Los establecimientos orientados a este segmento incluyen hoteles, apartahoteles, residencias turísticas, viviendas vacacionales y espacios de coliving. Todos adaptan sus servicios a las necesidades específicas del huésped de larga estancia. Entre las prestaciones más valoradas se encuentran las tarifas reducidas para permanencias prolongadas, los espacios equipados con cocina y lavandería, las áreas de coworking, los programas de fidelización específicos y unas políticas de reserva más flexibles.

En este escenario, la tarifa de larga estancia se ha consolidado como una modalidad de precio aplicada en hoteles, apartamentos turísticos y otros alojamientos para ofrecer condiciones económicas especiales a clientes que permanecen durante un periodo prolongado, habitualmente superior a una semana. El objetivo es fidelizar a un huésped que busca extender su permanencia por motivos como los viajes de negocios, el teletrabajo, los proyectos laborales temporales, el turismo residencial o las estancias vinculadas a la salud y el bienestar, mediante una tarifa reducida respecto al precio estándar por noche.
Desde la perspectiva hotelera y del marketing de destinos, el long-stay constituye además una estrategia de diversificación de la demanda. La captación de huéspedes que permanecen durante periodos más largos puede contribuir a reducir la dependencia de la estacionalidad, mejorar los niveles de ocupación durante las temporadas valle y atraer a un perfil de visitante con un mayor gasto medio acumulado.
Las grandes hoteleras se comprometen con la larga estancia
La creciente relevancia de este segmento está llevando a los grandes grupos hoteleros a desarrollar marcas, productos y fórmulas comerciales específicamente dirigidos a las estancias prolongadas. El objetivo ya no pasa únicamente por llenar habitaciones durante una noche más, sino por competir por un huésped que convierte el establecimiento en su alojamiento durante semanas o meses.
La apuesta de Radisson por la larga estancia
Radisson Hotel Group lanzó el pasado mes de agosto Long Stays by Radisson Hotels, una nueva propuesta global diseñada para captar la creciente demanda de viajes de estancia prolongada y, al mismo tiempo, reforzar la oferta comercial del grupo para sus partners corporativos.
La iniciativa plantea un enfoque más unificado para las estancias largas al integrar a todos los hoteles del grupo que disponen de apartamentos. De este modo, la compañía busca garantizar una mayor coherencia en el servicio, el confort y la flexibilidad para los huéspedes, mientras facilita a sus partners corporativos el acceso a soluciones para reservas superiores a 14 noches.
Está dirigida principalmente al canal B2B y ofrece acceso a tarifas específicas para estancias prolongadas, condiciones de reserva estandarizadas y estructuras de comisión alineadas entre los hoteles participantes, sin necesidad de negociar acuerdos individuales. Para el huésped, el modelo contempla una estancia a medida, con personas de contacto en el hotel, planificación personalizada previa a la llegada y servicios concebidos específicamente para viajes de mayor duración.
“Long Stays by Radisson Hotels ofrece a nuestros socios una forma más sencilla y competitiva de acceder a este mercado en crecimiento. Al combinar términos comerciales estructurados con una experiencia consistente para los huéspedes, estamos haciendo que sea más fácil ganar y atender negocios de larga duración a escala, al tiempo que fortalecemos la lealtad del cliente», explica Gianni Di Fede, director comercial de Radisson Hotel Group.

Uno de los líderes en el segmento de larga estancia
Marriott International es otra de las grandes compañías que destacan en el ámbito de las estancias prolongadas. Según explica la cadena, “ha sido líder en el segmento de estadías prolongadas desde el lanzamiento de la marca Residence Inn hace casi 40 años, con múltiples ofertas de marca diseñadas a medida para huéspedes que desean extender el propósito de su viaje por diferentes motivos”.
La compañía señala que las marcas Extended Stay despiertan el interés tanto de los viajeros de negocios como de los de ocio y ofrecen un “rendimiento consistente”.
Para los propietarios, Marriott destaca el papel de su poder adquisitivo y de las economías de escala del grupo para impulsar la eficiencia del modelo operativo, maximizar las ganancias e incrementar los ingresos. La compañía considera que la creciente demanda de los consumidores convierte el momento actual en una oportunidad para explorar su plataforma Extended Stay, que define como una propuesta de eficacia probada y con amplia disponibilidad en el mercado.
El grupo cuenta con un amplio abanico de marcas especializadas en el segmento de las estancias largas. Entre ellas se encuentra Apartments by Marriott Bonvoy, diseñada para viajeros que buscan experiencias locales únicas, pero que no requieren todos los servicios y comodidades asociados tradicionalmente a una estancia en un hotel premium.
A esta propuesta se suman StudioRes by Marriott y element by Marriott, entre otras marcas que forman parte de la estrategia de Marriott para atender la demanda de alojamiento prolongado.
Las marcas de Accor especializadas en larga estancia
Accor también cuenta con marcas orientadas a las necesidades de los huéspedes que buscan una mayor duración de estancia. Entre ellas destacan Aparthotel Adagio y Novotel Suites, que ofrecen descuentos y servicios de cocina para estancias de varias semanas.
El modelo de estas enseñas se sitúa en un punto intermedio entre la hotelería convencional y el alojamiento residencial, con propuestas concebidas para huéspedes que necesitan disponer de servicios y espacios adecuados para permanecer durante periodos más extensos.

Meliá también busca cubrir al huésped de larga estancia
Por su parte, Meliá Hotels International también trata de cubrir las necesidades de los huéspedes que buscan una mayor duración de estancia mediante establecimientos adaptados a permanencias extensas. Entre ellos destaca Madrid Airport Suites Affiliated by Meliá, que dispone de salones independientes y facilidades orientadas a las estancias de larga duración.
La larga estancia gana peso en España
El segmento también desempeña un papel relevante en el mercado español. Según datos de Stayforlong, España es el segundo país más visitado dentro de este tipo de demanda. Entre las nacionalidades que más reservas realizan destacan los británicos, con un 24%, seguidos de los españoles, con un 16,51%, y los franceses, con un 12,3%.
El avance de la larga estancia está contribuyendo, además, a configurar un mapa cada vez más amplio de apartamentos y propuestas de flex living, con operadores que han adaptado sus productos a un huésped que busca algo más que una habitación de hotel.
Hay una creciente cartera de establecimientos que destacan en este segmento dentro del mercado español. Entre ellos, Líbere Hospitality, que gestiona edificios de apartamentos céntricos totalmente equipados con cocina y lavadora, concebidos para estancias de varias semanas o meses. Entre sus propuestas se encuentra Líbere Madrid Chamberí.
Por otro lado, SmartRental Group ofrece estancias flexibles y de media y larga duración en grandes ciudades españolas, complementadas con servicios de limpieza y áreas comunes. Mientras, The Social Hub plantea un concepto híbrido entre hotel y residencia, con una propuesta que combina estancias prolongadas con espacios de coworking y zonas de ocio. En este listado también se encuentra MH Apartments, especializada en bloques de apartamentos urbanos y ofrece tarifas reducidas para estancias superiores a 30 noches.
Además, parece que este segmento tiene proyección en el mercado español. En este sentido, Hilton planea debutar en el segmento de media y larga estancia en España con la apertura del primer complejo Home2 Suites by Hilton en Madrid, prevista para 2028.

Un huésped que permanece más tiempo
La expansión del long-stay está llevando al sector a replantear la tradicional relación entre hotel y huésped. Cuando la estancia deja de limitarse a unos pocos días y se prolonga durante semanas o meses, cambian las necesidades del cliente y, con ellas, los servicios, los espacios y las fórmulas comerciales que debe ofrecer el alojamiento.
Los movimientos de los grandes grupos internacionales y el crecimiento de operadores especializados en España sirven para reflejar cómo el long-stay ha dejado de ser una fórmula complementaria. El contexto actual deja entrever que se ha convertido en una pieza cada vez más visible dentro de la estrategia de alojamiento.