«He tenido una reunión sobre Verifactu y llamadas desde hace semanas… ¿En serio han tenido que esperar hasta diciembre para atrasarlo?», reflexiona reflexiona el consultor cafetero Óscar Penalva en relación con el profundo desconocimiento que reina entre los profesionales de la hostelería sobre el nuevo sistema estatal de registro fiscal digital obligatorio. Sus palabras resumen un sentir compartido: alivio por la moratoria anunciada, sí, pero también agotamiento tras meses de incertidumbre.
Tal y como había solicitado Hostelería de España en diferentes reuniones con la Agencia Estatal de Administración Tributaria, el Consejo de Ministros ha anunciado una moratoria de un año para la entrada en vigor del sistema VERIFACTU, una prórroga que el sector consideraba imprescindible ante la falta de información y planificación por parte de la Administración central.
En este nuevo escenario, el Gobierno ha aprobado un Real Decreto-ley que modifica de forma sustancial el Real Decreto 1007/2023, conocido como Reglamento Verifactu, que establecía los requisitos que deben cumplir los sistemas informáticos de facturación utilizados por pymes y autónomos. La modificación desplaza un año la exigibilidad de estos requisitos, trasladando el inicio de su aplicación a 2027.
Miedo sectorial
Tras conocerse la moratoria, las reacciones reflejan un sentimiento generalizado de impotencia entre pequeños y medianos restauradores. Uno de los responsables de condensar el impacto emocional de esta incertidumbre es Jordi Puig, responsable de Aruba Consultoría Gastro 360: «Sé que muchos lo celebrarán, pero lo que he visto estos meses es otra cosa: restauradores completamente perdidos, gente con ansiedad, con depresión por una normativa pocos entendían, que llegaba (o no) y que venía justo en el peor momento económico de la hostelería en décadas.”
Puig denuncia que miles de negocios con facturaciones inferiores a 400.000 euros anuales —casi el 90 % del sector— han vivido semanas de máxima tensión, creyendo que en enero les llegaba encima un requerimiento imposible de asumir. “Una sola normativa ha puesto al sector patas arriba, no por lo que pedía, sino por cómo se comunicó y por el miedo que generó en un momento de máxima fragilidad.”
Su reflexión señala a una herida más profunda: decisiones drásticas que algunos empresarios ya habían tomado por miedo, inversiones paralizadas, nudos en el estómago y una sensación generalizada de abandono administrativo. «La hostelería no necesita más miedo. Necesita método y comunidad», concluye.
Muchos empresarios perciben el sistema como un aumento en la presión administrativa
Así, mientras algunos empresarios perciben Verifactu como un aumento en la presión administrativa, otros lo ven como una oportunidad para modernizar procesos, elevar la transparencia y reforzar la competitividad de bares, restaurantes y grupos de restauración. El rechazo de parte del sector proviene principalmente de tres factores: Mayor supervisión fiscal, curva de aprendizaje tecnológica y cambios en la operativa diaria, especialmente en negocios que aún trabajan con sistemas manuales o procesos híbridos.
Un calendario completamente reordenado
Inicialmente, el Reglamento estaba previsto para:
- 1 de enero de 2026 → contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades.
- 1 de julio de 2026 → resto de empresas y autónomos con sistemas informáticos de facturación.
Con la nueva norma, los plazos se amplían de forma generalizada:
- Nuevas fechas de exigibilidad:
- Empresas obligadas el 1 de enero de 2026 → 1 de enero de 2027
- Empresas y autónomos obligados el 1 de julio de 2026 → 1 de julio de 2027
Este ajuste se alinea con las peticiones trasladadas por las asociaciones sectoriales en sus reuniones con la AEAT, donde se reclamaba un margen temporal razonable para adaptar, verificar e implementar los sistemas de facturación conforme a unos requisitos técnicos que aún no estaban completamente definidos.
