La hostelería madrileña encara los próximos años con una nueva hoja de ruta. El Ayuntamiento de Madrid ha presentado este martes la Estrategia Integral de Fortalecimiento de la Actividad Comercial y Hostelera 2025-2027, un ambicioso plan dotado con 95,4 millones de euros destinado a modernizar el sector, aliviar la carga fiscal y reforzar el papel de los bares, restaurantes y comercios como motores económicos y sociales de la capital.
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, acompañado por la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, ha subrayado en la presentación —celebrada en la Casa de la Panadería— que el objetivo es “generar un marco mejor cada día para dos sectores esenciales para Madrid”, combinando competitividad fiscal, simplificación administrativa y formación de nuevos profesionales.
El plan, construido a partir del diálogo con asociaciones empresariales, sindicatos, instituciones académicas y el Consejo Sectorial de Comercio y Hostelería, define 25 proyectos estructurados en siete líneas de actuación. Entre ellas destacan:
- Modernización y digitalización de mercados municipales y pequeños negocios.
- Relevo generacional y formación en oficios vinculados a hostelería y alimentación.
- Refuerzo del posicionamiento gastronómico de Madrid como destino internacional.
- Marco fiscal competitivo y creación de una oficina técnica para agilizar trámites.
El ayuntamiento busca consolidar una colaboración público-privada más estable
La estrategia da continuidad a las políticas que en 2023 valieron al consistorio el Premio Nacional de Comercio Interior del Ministerio de Economía, y busca consolidar un modelo de colaboración público-privada más estable.
Hostelería: empleo, identidad y competitividad
El Ayuntamiento considera la hostelería una pieza clave de la economía madrileña: más de 20.000 establecimientos de comidas y bebidas y cerca de 7.000 alojamientos generan 142.000 empleos directos. El consistorio apunta a reforzar este tejido con medidas que faciliten la profesionalización y la transición generacional, evitando el cierre de negocios emblemáticos.
Entre las iniciativas concretas se incluye la puesta en marcha de la Escuela de Hostelería y Alimentación y la Escuela de Comercio de San Cristóbal, nuevos programas de formación en colaboración con la Agencia para el Empleo de Madrid y COCEM, y mentorías de innovación comercial y diagnósticos personalizados para negocios en mercados municipales. “Sin comercios ni hostelería, los barrios están muertos”, defendió Almeida, subrayando el papel de bares y restaurantes en la cohesión urbana.
Menos burocracia, más incentivos
El plan prevé bonificaciones de hasta el 95 % en el IBI para mercados municipales y establecimientos centenarios, así como reducciones en el IAE para empresas que creen empleo o amplíen plantilla. Estas medidas suponen un ahorro global estimado de 6,6 millones de euros entre 2025 y 2027.
Además, se destinarán 12,3 millones en ayudas directas en 2025: 2 millones a autónomos (con 500.000 € específicos para relevo generacional). 10,3 millones para digitalización, dinamización de mercados y programas de formación.
El Ayuntamiento también impulsará líneas de avales y renovación de flotas comerciales, buscando facilitar la transición hacia modelos más sostenibles y eficientes.
Desde el punto de vista gastronómico, se refuerza la promoción de Madrid como destino culinario de referencia, con 28 restaurantes con estrella Michelin y decenas con Soles Repsol, un argumento clave en la atracción de visitantes internacionales.
Una de las grandes novedades es el uso de inteligencia artificial para analizar la oferta y demanda comercial en los 131 barrios madrileños, permitiendo definir actuaciones específicas por distrito. Este sistema generará datos automatizados sobre concentración de negocios, hábitos de consumo y potencial de crecimiento, una herramienta útil para planificar políticas más precisas.
Con esta estrategia, Madrid busca consolidar un ecosistema hostelero más resiliente, moderno y competitivo.
El reto, según reconocen fuentes del sector, será traducir la inversión y los incentivos fiscales en resultados tangibles para los pequeños negocios, especialmente en los barrios donde la presión de costes y el relevo generacional siguen siendo las principales amenazas.
La hostelería madrileña, que representa cerca del 6 % del PIB municipal y un tercio del empleo turístico, encara una etapa en la que la colaboración público-privada y la profesionalización serán claves para mantener su liderazgo.