La hostelería española ha conseguido mantener el pulso de su actividad durante el verano de 2026, pero la evolución de la rentabilidad vuelve a situarse como uno de los principales desafíos para el sector. El balance de la temporada dibuja un escenario desigual, en el que la resistencia de la facturación convive con una mayor presión sobre los márgenes y una moderación del gasto de los consumidores.
Según una encuesta realizada por Hostelería de España entre empresarios del sector, el 55,2% de los establecimientos considera que el verano ha sido igual o mejor que el de 2025. En concreto, el 28,6% califica la campaña como mejor y el 26,6% aprecia resultados similares. En el otro lado, un 44,8% considera que la temporada ha sido peor.
Pero detrás de la evolución de la actividad aparece una lectura menos favorable: el negocio hostelero está teniendo más dificultades para transformar las ventas en rentabilidad.
La facturación resiste, pero el margen se estrecha
Los datos de ingresos muestran un comportamiento dispar. El 32,2% de los establecimientos incrementó su facturación durante los meses centrales del verano, mientras que un 20% mantuvo niveles similares a los del año anterior. Sin embargo, casi la mitad, el 47,8%, registró descensos.
Casi la mitad de los hosteleros afirma haber perdido rentabilidad durante el verano
La evolución de los márgenes resulta todavía más significativa. El 46,2% de los negocios asegura que su rentabilidad se redujo durante el verano, frente al 34,2% que consiguió mantenerla y únicamente el 19,6% que logró mejorarla.
La fotografía apunta así a una de las principales tensiones que afronta actualmente la hostelería: mantener el volumen de negocio no implica necesariamente mejorar el resultado empresarial. Los establecimientos pueden seguir recibiendo clientes y sosteniendo su facturación, pero con una cuenta de resultados más tensionada.
A esta presión se suma la moderación del gasto. Aunque el 26,1% de los establecimientos experimentó un aumento de la afluencia y el 32,6% registró un número de clientes similar al verano anterior, más de la mitad detectó un menor gasto por parte de los consumidores.
El reto, por tanto, no pasa únicamente por atraer tráfico, sino por conseguir que cada visita genere suficiente valor para sostener los costes y proteger el margen.
El calor también modifica la cuenta de resultados
Las altas temperaturas han introducido otro elemento de presión. El 57,2% de los empresarios encuestados asegura haber sufrido algún impacto derivado de las olas de calor, principalmente por el cambio en los horarios de consumo.
La actividad se ha desplazado desde las horas centrales del día hacia las franjas de tarde y noche, con especial incidencia en bares y cafeterías. Las cenas, que concentran el 44,6% de las respuestas, y las comidas, con un 43%, se mantienen como los principales momentos de consumo.
Este cambio obliga a los establecimientos a adaptar horarios, equipos y recursos a una demanda menos uniforme. La rentabilidad pasa también por ajustar la estructura operativa al nuevo comportamiento del consumidor, en un contexto en el que cada hora de apertura y cada recurso empleado tienen un impacto directo sobre la cuenta de resultados.
El coste laboral sigue presionando
La disponibilidad de trabajadores continúa siendo otro de los grandes obstáculos para la rentabilidad del sector. El 58,5% de los establecimientos asegura haber encontrado dificultades para cubrir sus necesidades de contratación durante el verano, pese a que la hostelería superó los dos millones de trabajadores en los meses estivales.
La falta de personal no solo condiciona la capacidad de los negocios para atender la demanda. También puede obligar a modificar horarios, limitar servicios o incrementar los costes asociados a la contratación, añadiendo presión sobre unos márgenes que ya muestran signos de deterioro.
Por actividad, el alojamiento presenta el comportamiento más favorable: el 71,8% de los establecimientos considera que su temporada ha sido igual o mejor que la anterior. Restaurantes y cafeterías ofrecen una evolución más heterogénea, mientras que bares y ocio nocturno concentran una mayor proporción de valoraciones negativas.
La rentabilidad, pendiente del último trimestre
La prudencia se traslada también a las previsiones para el cierre del ejercicio. Solo el 21% de los empresarios espera mejorar su facturación durante el último trimestre frente al mismo periodo de 2025, mientras que el 37,8% prevé mantenerla y el 41,2% anticipa una evolución menos favorable.
En conjunto, el 58,8% confía en mantener o mejorar su actividad durante los últimos meses del año. El dato refleja un sector que no pierde la confianza en su capacidad para sostener el negocio, pero afronta el último tramo del ejercicio con la rentabilidad como una de sus principales preocupaciones.
Después de un verano en el que la facturación ha demostrado una mayor resistencia que los márgenes, la prioridad para muchos establecimientos pasa por vender de forma rentable. La gestión de costes, la productividad, la adaptación de horarios y la capacidad para elevar el gasto por cliente serán determinantes para que el crecimiento de la actividad termine llegando también a la última línea de la cuenta de resultados.