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Vino y hostelería, uña y carne para reforzar su valor conjunto

lunes 7 de septiembre del 2026 | 23:09

Al buen vino, buena mesa. Y mejor si puede ser en una hostelería que representa un apoyo vital para un sector en clara contracción. Vino y hostelería han ido históricamente de la mano. Ahora quieren que esa relación sea todavía más estrecha. Hostelería de España, la Federación Española del Vino (FEV) y la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) han firmado una alianza de colaboración estable para reforzar la cultura del vino en el canal hostelero y poner en valor el papel de bares, restaurantes y establecimientos Horeca como escaparate privilegiado del vino español.

La alianza llega, además, en un momento en el que el consumo de vino afronta un escenario de contención, pero en el que la hostelería está demostrando una capacidad de resistencia mayor de la esperada. Según los últimos datos del sistema INFOVI recogidos por OIVE, el consumo de vino en España se situó en torno a los 9,4 millones de hectolitros en los doce meses hasta noviembre de 2025, un 4% menos. La cifra refleja una corrección después de casi tres años de estabilidad, entre finales de 2022 y el verano de 2025, en un contexto marcado por la inflación y el incremento de los precios.

El comportamiento del canal hostelero, sin embargo, ofrece una lectura diferente. La hostelería cerró el periodo con un crecimiento del 0,6% en volumen y del 1,3% en valor, consolidándose como uno de los principales apoyos de la demanda de vino en España.

Vino y hostelería forman parte esencial de la cultura, la gastronomía y el estilo de vida español

Es precisamente ahí donde las tres organizaciones quieren poner el foco: en convertir la relación entre vino y hostelería en una palanca de crecimiento y, sobre todo, de generación de valor.

La hostelería como escaparate del vino

El acuerdo parte de una realidad compartida: vino y hostelería forman parte esencial de la cultura, la gastronomía y el estilo de vida español. Ambos sectores contribuyen a la proyección de la Marca España, a la dinamización de los territorios y a la creación de experiencias relacionadas con la calidad, el disfrute y la convivencia.

Pero la hostelería representa algo más para el sector vitivinícola. Es un espacio donde el consumidor puede descubrir una referencia, probar una denominación de origen, dejarse aconsejar por un profesional o asociar un vino con una determinada propuesta gastronómica.

En un mercado en el que el volumen pierde peso, esa capacidad de prescripción y valorización adquiere todavía más importancia.

Los propios datos de consumo apuntan en esta dirección. El precio medio por litro creció un 0,7% en hostelería y un 2,9% en alimentación durante el periodo analizado. Una evolución que apunta a una progresiva valorización del producto en un contexto en el que el consumidor mantiene una mayor prudencia en el gasto. La batalla, por tanto, pasa por conseguir que cada ocasión de consumo tenga mayor valor.

Más formación para vender mejor el vino

Uno de los principales ejes de la alianza será precisamente la formación de los profesionales de la hostelería. El objetivo es que un mayor conocimiento del producto se traduzca en una mejor prescripción, una gestión más eficiente de la oferta y una experiencia gastronómica más completa.

La profesionalización del servicio puede convertirse así en una herramienta de negocio para el hostelero y en una vía para elevar el valor percibido del vino.

Saber explicar el origen de una referencia, recomendarla en función del plato o del perfil del cliente y transmitir sus características puede marcar la diferencia entre una botella más en la carta y un producto capaz de construir una experiencia.

Vino, turismo y territorio

La colaboración también pone el foco en el turismo enogastronómico. Productores, denominaciones de origen y establecimientos hosteleros pueden trabajar conjuntamente para desarrollar experiencias que conviertan el vino en un argumento para descubrir destinos.

La apuesta adquiere especial relevancia en la España rural y de interior, donde el vino puede funcionar como elemento tractor de actividad turística y económica y contribuir a poner en valor el territorio, el paisaje y la gastronomía.

No es casualidad que el acuerdo se haya firmado en Requena, Ciudad Española del Vino 2026. La localidad valenciana representa precisamente esa unión entre vino, territorio, cultura, gastronomía y hospitalidad que las tres organizaciones pretenden reforzar.

El acuerdo ha sido firmado por el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida; el director general de la Federación Española del Vino, José Luis Benítez; y la directora general de OIVE, Susana García Dolla. Al encuentro asistieron también representantes del Ayuntamiento de Requena, de la Generalitat Valenciana, de Hostelería de Valencia y CONHOSTUR y miembros del Comité Ejecutivo de Hostelería de España.

Del vino al tapeo

Otro de los ejes de colaboración será el apoyo a la candidatura del tapeo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, impulsada por Hostelería de España a través de Tapear nos une.

Aquí, nuevamente, vino y hostelería encuentran un terreno común. La copa y la tapa forman parte de una misma cultura gastronómica basada en el encuentro, la convivencia y el disfrute compartido.

El peso de la hostelería en los hábitos de consumo ayuda a entender la dimensión de esta oportunidad. El gasto anual por persona fuera del hogar asciende a 997,99 euros, de los que el 69,1% se destina a alimentos y aperitivos y el 30,9% a bebidas. Dentro de estas últimas, las bebidas frías —entre ellas cerveza, agua envasada, sidra o vino— concentran el 72,4% del gasto.

Para el vino, la hostelería es, por tanto, mucho más que un canal de comercialización: es uno de los principales escenarios en los que se construye su relación con el consumidor.

Sostenibilidad y consumo responsable

La alianza contempla también iniciativas en materia de sostenibilidad medioambiental, social y económica, así como la promoción del consumo responsable.

Las tres organizaciones quieren impulsar una cultura del vino vinculada a la moderación, la calidad, el disfrute gastronómico y el respeto por el entorno. Una aproximación que busca reforzar el valor del producto sin desligarlo de los nuevos criterios que condicionan las decisiones del consumidor y de las empresas.

En definitiva, el acuerdo pretende aprovechar una relación que ya existe para hacerla más estratégica. El vino necesita a la hostelería para acercarse al consumidor, prescribir y generar experiencias; y la hostelería encuentra en el vino una categoría con capacidad para enriquecer su propuesta gastronómica y aportar valor.

En un mercado que ha demostrado ser más resistente de lo que anticipaban las primeras consecuencias de la inflación, la alianza entre ambos sectores busca que la próxima batalla no sea solo por recuperar consumo, sino por hacerlo más cualitativo y rentable.

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