Textil para hoteles y restaurantes con sello español y vocación global. Este año no pasará desapercibido en la historia de Resuinsa. La compañía valenciana cerró 2025 con una facturación superior a los 51 millones de euros, consolidando un posicionamiento que trasciende el de proveedor para afianzarse como socio estratégico de la industria hotelera. El dato no es solo una cifra, sino que refleja la solidez de un modelo construido sobre especialización y proximidad al cliente.
El crecimiento del grupo mantiene un equilibrio significativo entre mercado nacional e internacional. El 60% de los ingresos procede de España, donde la compañía conserva una presencia histórica y una relación estrecha tanto con hoteles independientes como con grandes cadenas. El 40% restante llega de la exportación, con una fuerte implantación en América, especialmente en Latinoamérica y Estados Unidos, que representa un 62% de esta actividad. Mientras tanto, Europa, Oriente Medio y África completan el mapa con el 38%.
Detrás de estos resultados hay una estrategia que se mantiene intacta en el transcurso de su historia: crecer sin perder las raíces. España, posicionado como uno de los mercados turísticos más competitivos del mundo, ha sido durante décadas el banco de pruebas donde Resuinsa ha afinado su capacidad productiva, sus estándares de calidad y su comprensión operativa del negocio hotelero. Esa experiencia acumulada se ha convertido hoy en una ventaja competitiva tangible en su expansión internacional.
Al margen de su desempeño económico, este año la compañía vive un momento simbólico. Mientras Resuinsa celebra su 50 aniversario, Resuinsa Group alcanza el siglo de historia. Un doble hito que refuerza la narrativa de continuidad y adaptación de una empresa familiar que ha sabido evolucionar con el sector, manteniendo su esencia a lo largo de cuatro generaciones y extendiendo su presencia a 150 países en los cinco continentes.
En este contexto, Sivarious ha conversado con Félix Martí, director general de la compañía, para conocer las claves de esta evolución, los retos que marcarán la próxima década y el papel del textil en una hostelería cada vez más profesionalizada y exigente, donde la eficiencia operativa, la sostenibilidad y la experiencia del cliente se presentan como ejes estratégicos.

Resuinsa Group cumple cien años acompañando a la hostelería, ¿qué representa realmente alcanzar este hito?
Más que una meta, 100 años son toda una responsabilidad. Pero también una historia compartida. Si hemos llegado hasta aquí no es solo por la empresa, sino por todas las personas que han formado parte del camino: empleados, colaboradores, clientes o socios, gente que ha crecido con nosotros y que ha hecho posible que hoy estemos aquí. También por quienes lo empezaron todo. Mi abuelo, Mateo Martí, puso las bases y la visión de lo que hoy somos, y mi padre, Félix Martí Olivares, supo darle continuidad, hacerla crecer y adaptarla a cada momento del sector. Gracias a todos ellos, seguimos ese mismo camino, el de respetar los orígenes, pero sin dejar de evolucionar.
Nosotros siempre decimos que somos hijos de la hostelería española. Hemos crecido con ella, hemos evolucionado con sus necesidades y nos hemos internacionalizado al mismo ritmo que lo han hecho nuestros clientes. Por eso, este hito no lo entendemos como un punto de llegada. Es más bien una forma de reconocer todo lo recorrido y, sobre todo, de asumir el compromiso de seguir acompañando al sector en el futuro, en todo lo que está por venir.
¿Qué cree que ha sido determinante para la historia del grupo: la visión empresarial, la capacidad de adaptación o la cercanía con el cliente?
Sinceramente, las tres son igual de importantes, cada una desde su ángulo. Si tengo que elegir una, diría cercanía. Pero no entendida como “trato amable”, sino como una obsesión real por entender al cliente, por acompañarle para ofrecerle lo mejor según sus necesidades. La visión sin cliente es teoría y la adaptación sin cliente es reacción. Nosotros hemos crecido escuchando a todos y cada uno de nuestros clientes; al hotelero que necesita durabilidad, al que busca diferenciación, al que quiere eficiencia operativa. Y cuando escuchas bien y comprendiéndoles durante tantos años, acabas anticipándote.
En una industria tan cambiante, ¿Resuinsa ha tenido que reinventarse para seguir siendo referente?
La reinvención ha de ser constante y el que diga lo contrario, o no está en el sector o no está prestando atención a los continuos cambios. La hostelería ha pasado de comprar productos textiles a exigir soluciones reales. Antes vendías sábanas. Hoy vendes experiencia, eficiencia, sostenibilidad y marca. Ahí es donde hemos evolucionado para pasar de fabricantes a socios, que es lo que nos ha hecho referentes en textiles para el sector hostelero.

Ha afirmado en otras ocasiones que la profesionalización de la hostelería ha sido uno de los grandes hitos del sector. ¿Cómo ha evolucionado esa profesionalización y cómo ha impactado en el desarrollo de producto?
La profesionalización lo ha cambiado todo en el sector hostelero, sobre todo en cómo se toman las decisiones. Hoy el hotelero mide, compara y entiende perfectamente el impacto de cada elección en costes, operativa y experiencia del huésped. Esa evolución está muy ligada a la formación, que desde Resuinsa llevamos realizando desde hace años, pero también a la incorporación de innovación en muchos niveles. ¿Y cómo impacta eso en nuestro producto? De forma directa. Nos ha llevado a evolucionar en durabilidad ante los exigentes lavados industriales y también en aspectos mucho más avanzados como los textiles inteligentes y la integración de tecnologías RFID o el desarrollo de soluciones vinculadas a economía circular, como los artículos post-consumo.
Además, hay otro factor clave, el diseño. La profesionalización también ha hecho que el textil deje de ser solo funcional para convertirse en una herramienta de identidad del hotel. Y ahí entra todo el trabajo de nuestros equipos de diseño y de textiles decorativos, que ayudan a construir espacios coherentes con el posicionamiento de cada cliente. Por eso, hoy hablamos de un producto mucho más completo desde el punto de vista técnico y de eficiencia y un producto conectado con la experiencia y con la marca del hotel.
¿Ha cambiado la exigencia de los hoteleros en relación con el textil en los últimos 10 años?
Ha cambiado considerablemente. Antes se buscaba un textil que cumpliera, sobre todo en temas de calidad. Por ello, fuimos pioneros en contar con el certificado que avala que nuestros textiles son aptos para el lavado industrial. Hoy, además de calidad, se pide trazabilidad, sostenibilidad y diseño personalizado. Y, además, todo tiene que funcionar desde el primer día. El textil ha pasado de ser invisible a ser parte esencial de la experiencia del huésped, lo cual ha hecho que cambien las reglas en estos últimos años. Deja de ser un elemento más a convertirse en una decisión estratégica.
Resuinsa suele hablar de “soluciones reales a necesidades reales”. ¿Podría compartir algún ejemplo concreto donde exista esa filosofía?
La idea es sencilla. Trabajamos para conseguir que el textil responda a todo lo que el establecimiento hotelero realmente necesita, no solo a una parte.
Muchas veces se piensa en el textil hotelero únicamente desde la durabilidad, que es básica y donde nosotros ya partimos de un estándar muy alto. A ello se suma que la necesidad real del hotel va más allá de la operativa y de la eficiencia: el diseño, la identidad, la experiencia del huésped, y cada vez más, la sostenibilidad.
Por ejemplo, trabajamos con hoteles donde el reto no era solo que los textiles mantuvieran sus cualidades lavado tras lavado, sino también reforzar su posicionamiento de marca. Ahí es donde intervenimos combinando ambas cosas: ajustamos el producto para que funcione mejor en su operativa diaria, pero al mismo tiempo desarrollamos soluciones de diseño que aportan coherencia estética y elevan la percepción del huésped.
En este contexto, también marcamos una línea clara frente al greenwashing. No se trata de incorporar mensajes sostenibles, sino de aportar soluciones verificables que funcionen en el día a día del hotel: productos que resisten el uso intensivo, que optimizan ciclos de lavado o que integran materiales reciclados sin comprometer el rendimiento. El resultado es que el hotel no tiene que elegir entre eficiencia y experiencia, pues consigue ambas. Eso es una solución real, cuando el textil deja de ser solo un producto y pasa a ser un elemento para gestionar de manera eficiente el hotel y, a su vez, diferenciarlo.

El grupo integra marcas con identidades muy diferenciadas, ¿qué lógica estratégica hay detrás de esta arquitectura de marcas? ¿Cómo se gestiona internamente el equilibrio entre producción industrial, personalización, diseño y lujo?
La lógica parte de la realidad del sector, ya que no es homogéneo y no se puede abordar con una única propuesta. Más allá de segmentar por cliente, lo importante es cómo conviven esas marcas dentro del Resuinsa Group. Nosotros trabajamos sobre una misma base, centrada en el conocimiento industrial, la capacidad productiva y una experiencia acumulada durante décadas. Eso es lo que no cambia. A partir de ahí, cada marca desarrolla su propio lenguaje: una más orientada a operativa y textiles aptos para lavados industriales; otra al diseño con textiles decorativos; otra al segmento hogar y a pequeños profesionales, y otra al lujo más exigente. El equilibrio no está en separar, sino en conectar bien esas capas.
Aunque las propuestas parezcan, a priori, distintas, comparten algo fundamental, el conocimiento del producto y del sector. Eso nos permite, por ejemplo, llevar aprendizajes de hoteles más premium al resto o aplicar eficiencias industriales en proyectos más personalizados sin perder valor. Al final, las marcas se complementan entre sí siendo un ecosistema donde la industria, el diseño, la personalización y el lujo se retroalimentan constantemente cubriendo la necesidad de cada cliente. Y ahí es donde está la verdadera ventaja.
Martí Linen representa la expresión más premium. ¿Qué exige trabajar con hoteles de ultra lujo y cómo se traslada eso al producto?
Nuestra exigencia es la misma para todos los clientes; siempre trabajamos ofreciendo el mejor textil. Pero en el segmento del ultra lujo, el nivel de detalle es absoluto. Todo cuenta: el tacto, la caída, la precisión en la confección o esos aspectos invisibles que solo se perciben cuando todo está en equilibrio. Sobre todo, exige entender que el cliente final no busca simplemente un producto textil. Busca una sensación única y extraordinaria. Nosotros simplemente la hacemos tangible a través de los textiles, sin margen para lo imperfecto.
¿Qué mercados considera hoy estratégicos para el crecimiento del grupo? ¿Cómo se adapta una empresa con ADN español a realidades culturales, operativas y hoteleras tan diversas?
Más que hablar de mercados concretos, nosotros hablamos de conocimiento global. Nuestra presencia internacional nos permite estar en contacto directo con lo que está ocurriendo en el sector hotelero en multitud de países, de manera que conocemos de primera mano las tendencias en diseño, la evolución de las calidades, las nuevas y diversas formas de entender la experiencia del huésped o cómo se están integrando criterios de sostenibilidad en los proyectos.
Todo ese aprendizaje lo trasladamos después a nuestros clientes, especialmente en Europa y España, que es nuestro origen y donde tenemos una conexión más directa con el sector. En ese proceso hay un papel clave que muchas veces no se pone en valor. Es la figura de los arquitectos, los interioristas y todos los profesionales que intervienen en el desarrollo de un hotel. Trabajamos codo con codo con ellos, porque son quienes definen espacios más innovadores y prácticos para la operativa del hotel. Y cada vez con un factor común, la sostenibilidad. Se trabajan proyectos con diseños pensados tanto para reducir el impacto medioambiental como para integrarse en el entorno, sobre todo, cuando se ubican en parajes únicos. Nuestro papel ahí es conectar todo eso: conocimiento internacional, diseño, funcionalidad y sostenibilidad, y convertirlo en soluciones reales para cada cliente.
¿Qué valoran especialmente los grandes grupos hoteleros internacionales cuando deciden trabajar con Resuinsa?
Si lo resumimos en una palabra, es fiabilidad. El producto lo pueden encontrar en muchos sitios. Pero lo que realmente buscan es saber que va a llegar, que es garantía de calidad, que va a funcionar y que, si algo falla, alguien va a responder. En un sector donde todo es experiencia, esa tranquilidad tiene muchísimo valor. Y eso solo se construye con años de trayectoria y un trabajo bien hecho.
¿En qué líneas de innovación están invirtiendo actualmente? ¿Qué papel juega hoy la digitalización, tanto en procesos internos como en relación con el cliente?
Más que hablar de innovación en abstracto, nosotros hablamos de dónde estamos cambiando de verdad. Por un lado, estamos realizando una inversión real en sostenibilidad, entendida como transformación real del modelo, no como etiqueta. Nuestro departamento de I+D+i está trabajando en proyectos que alargan la vida útil del producto, optimizan los procesos y avanzan hacia una lógica de economía circular. Es decir, se deja de pensar en el textil como un producto de usar y tirar y se empieza a visualizar como un recurso que puede tener varias vidas. Ahí es donde está el cambio de fondo.
En paralelo, la digitalización juega un papel clave en cómo operamos y en cómo nos relacionamos con el cliente. Nos está permitiendo ser más ágiles, más eficientes y tomar decisiones mejor informadas en todos los niveles del proceso, como sucede con los textiles inteligentes y la tecnología RFID. Pero, sobre todo, nos acerca al cliente, pues nos permite entender mejor sus necesidades, anticiparnos y ofrecer respuestas más rápidas y precisas. Al final, innovación consiste en hacer mejor las cosas que realmente importan, tanto dentro de la empresa como hacia fuera, repercutiendo positivamente en el cliente final.
¿Qué ventajas y desafíos supone liderar una empresa centenaria y familiar al mismo tiempo?
Ser una empresa familiar en cuarta generación es todo un privilegio, pero también una responsabilidad enorme. Hay valores que no cambian, como el compromiso, la visión a largo plazo, el cuidado por las personas. Eso por sí solo, no es suficiente. Una empresa familiar hoy tiene que ser, además, una empresa profesionalizada, exigente y competitiva a nivel internacional.
Y luego está lo más importante: el equipo. Nada de esto se sostiene sin las personas que forman parte del proyecto. Al final, se trata de encontrar el equilibrio entre lo que somos, una empresa familiar con raíces, y lo que queremos ser, una compañía global, preparada y con sensibilidad para contribuir, desde nuestro ámbito, a construir un planeta mejor.
Además, el sector va a seguir creciendo, de eso no hay duda. Más turismo, más viajes, más estancias. Pero hay una realidad que no podemos ignorar, ya que los recursos son limitados. Ese es el gran desafío. Pero ahí es donde nosotros llevamos años posicionándonos con claridad. Allá donde vamos intentamos compartir una idea muy simple: al textil hay que exigirle una segunda vida con la calidad suficiente para ser usado, disfrutado y reutilizado. Nuestro papel es ayudar a la hostelería a crecer y hacerlo de forma más sostenible, más consciente y más responsable.
¿Qué grandes transformaciones cree que vivirá la hostelería en la próxima década y cómo se está preparando el grupo para ellas? ¿Cómo imagina la compañía dentro de diez años?
Me gustaría que dentro de diez años seamos capaces de hacer algo que hoy ya estamos trabajando: fabricar de manera más rentable a partir de textiles desechados de hoteles. Y, sobre todo, haber creado conciencia en que la economía circular es la principal vía para seguir siendo sostenibles en el sector.
A nivel personal, ¿qué le motiva cada día al frente de una compañía con tanta historia?
Más allá del crecimiento o del propio negocio, lo que realmente me motiva es sentir que estamos contribuyendo a algo más. Formamos parte de un sector que tiene un impacto enorme y tenemos la oportunidad de ayudar y acompañar en su evolución. Además, si conseguimos que la hostelería avance hacia un modelo más consciente, donde se valore más la durabilidad, la reutilización y el respeto por el planeta, estaremos haciendo bien nuestro trabajo. Al final, no se trata solo de crecer. Se trata de hacerlo con sentido, mejorando el entorno y la sociedad en la que nos encontramos para dejar a las futuras generaciones un mundo mejor.