Las cerveceras blindan el vínculo con la hostelería en pleno cambio de los hábitos de consumo

jueves 2 de julio del 2026 | 20:07

La cerveza sigue siendo la reina de la barra, pero el cliente ya no consume igual. En un contexto de menor intensidad de las salidas, mayor prudencia en el gasto y nuevas formas de ocio, las cerveceras optan por reforzar que la hostelería continúa siendo el espacio natural de consumo y el principal activo de una categoría que busca desvincularse del debate sobre el consumo de alcohol reivindicando el modelo mediterráneo de moderación.

El Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2025, elaborado por Cerveceros de España junto al Ministerio de Agricultura, dibuja un ejercicio de transición. La producción vuelve a crecer un 0,5%, hasta los 41,5 millones de hectolitros; las exportaciones avanzan cerca de un 8% y el mercado doméstico apenas retrocede un 1%, manteniéndose por encima de los niveles prepandemia. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad emerge un cambio nada inadvertido, como es que el consumo fuera del hogar pierde intensidad y el canal hostelero deja de ser el motor que impulsó la recuperación tras la pandemia.

Las ventas de cerveza en Horeca descendieron un 2,4% durante 2025, hasta los 19 millones de hectolitros, frente a los 19,5 millones del año anterior. Se trata del volumen más bajo registrado desde la pandemia y confirma que el consumo empieza a redistribuirse hacia el hogar, donde las ventas crecieron un 0,4%.

Pese a ello, el sector evita interpretar este comportamiento como un síntoma de debilidad. Al contrario, reivindica que la hostelería continúa concentrando el 64% del consumo total de cerveza, un porcentaje estable respecto al año anterior y muy superior al del consumo doméstico. Aunque todavía lejos del 68% alcanzado antes de la covid, la cifra permite a la industria defender que bares y restaurantes siguen siendo el principal escenario de consumo y uno de los pilares de su identidad.

La cerveza como argumento de socialización

La presentación del informe estuvo marcada por un discurso recurrente. Más que hablar de ventas, las cerveceras prefieren hablar de relaciones sociales. El informe dedica buena parte de su análisis a advertir de que la digitalización, el aumento del tiempo frente a las pantallas y el cambio de hábitos están reduciendo los espacios de interacción presencial y aumentando la sensación de soledad. Frente a esa realidad, el sector sitúa a la hostelería como uno de los principales lugares de encuentro de la sociedad española.

A este respecto, la cerveza alcanza ya una cuota del 44% de todas las bebidas consumidas en hostelería y continúa liderando momentos tan vinculados a la restauración como el aperitivo, donde concentra el 64% del consumo, el tardeo (53%) o la cena (44%).

El sector apunta a una transformación de los hábitos sociales, especialmente entre los jóvenes, como factor más influyente

«Cuando los españoles eligen socializar, la cerveza sigue siendo la opción preferida», resume el informe, que insiste en presentar el consumo cervecero como una experiencia ligada a la gastronomía y al encuentro presencial.

Ese vínculo también encuentra respaldo en el turismo. El consumo de cerveza por parte de visitantes extranjeros creció un 4,1% durante el pasado ejercicio y ya representa alrededor del 30% del total consumido en España, reforzando el papel de la cerveza como uno de los productos asociados a la experiencia gastronómica nacional.

Blindar el relato del consumo moderado

En un momento en el que las bebidas alcohólicas vuelven a situarse bajo el foco de las políticas de salud pública, el sector quiso aprovechar la presentación del informe para defender el modelo español de consumo.

La secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Ana Rodríguez Castaño, pidió evitar la demonización de las bebidas alcohólicas y reivindicó el consumo moderado de cerveza como parte del patrón alimentario español. Definió además la cerveza como una «embajadora líquida» capaz de arrastrar otros productos agroalimentarios nacionales y de reforzar la estrategia gastronómica del país.

Desde Cerveceros de España, su director general, Jacobo Olalla, fue incluso más allá al sostener que la cerveza «no está en el consumo inmoderado» y que las pautas de consumo en España son, en su inmensa mayoría, compatibles con un estilo de vida saludable. Para el sector, el verdadero riesgo no está tanto en el producto como en la transformación de los hábitos sociales, especialmente entre los jóvenes, cada vez más acostumbrados a relacionarse a través de las pantallas y menos presentes en los espacios tradicionales de encuentro.

La defensa del patrón mediterráneo vuelve así a convertirse en el principal argumento de una industria que insiste en diferenciar el modelo español del de otros mercados internacionales, donde el consumo de cerveza responde a pautas muy distintas.

La cerveza SIN deja de ser una alternativa

Si hay una categoría que ejemplifica ese discurso es la cerveza SIN alcohol. España consolida su liderazgo europeo tanto en producción como en consumo y la categoría continúa creciendo a doble velocidad que el mercado. Las ventas aumentaron un 4,6% durante 2025 hasta alcanzar los 3,3 millones de hectolitros, lo que supone ya el 14% de toda la cerveza consumida en el país. En otras palabras, una de cada siete cervezas que se consumen en España ya es SIN.

Lejos de interpretarlo como una sustitución del producto tradicional, las cerveceras sostienen que la cerveza SIN amplía las ocasiones de consumo y permite mantener el vínculo con consumidores que ya formaban parte de la categoría. De hecho, alrededor del 90% de quienes consumen cerveza SIN también son consumidores habituales de cerveza con alcohol.

La normalización de esta categoría es especialmente visible en la hostelería. Lo que hace apenas unos años era una referencia residual forma ya parte de la oferta habitual de prácticamente todos los establecimientos y su presencia en grifo se ha multiplicado, reflejando tanto la aceptación del consumidor como el interés de bares y restaurantes por adaptarse a nuevas demandas.

«La cerveza SIN ya no es una alternativa; es una opción más dentro del consumo de cerveza», defendió Olalla durante la presentación.

Una hostelería en plena reconversión

Desde Hostelería de España, sin embargo, el diagnóstico fue algo más amplio que el realizado por las cerveceras. Su secretario general, Emilio Gallego, reconoció que el sector atraviesa una profunda reconversión marcada por los cambios demográficos, la evolución de la demanda y el creciente peso del turismo. Una transformación que afecta especialmente a las micropymes, obligadas a absorber el incremento de los costes de alimentación, bebidas, energía y, sobre todo, personal.

Gallego recordó que la cerveza sigue siendo un producto estratégico para la restauración por su capacidad para generar consumo complementario y porque canaliza cerca de dos terceras partes del mercado cervecero. Sin embargo, advirtió de que cualquier medida que afecte al consumo de un producto tan transversal puede acabar teniendo un efecto multiplicador sobre la rentabilidad empresarial y sobre la propia recaudación pública.

Normalización tras los años extraordinarios

Más allá de los discursos, el informe refleja un sector que entra en una fase de normalización tras varios ejercicios excepcionales. La recuperación del turismo, el auge del consumo tras la pandemia y el fuerte rebote de la hostelería han dado paso a un escenario más contenido, condicionado por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y un consumidor que selecciona más sus momentos de ocio.

Las cerveceras asumen ese cambio de ciclo, pero lejos de modificar su estrategia han decidido reforzar precisamente aquello que consideran su mayor fortaleza: la estrecha relación entre cerveza, hostelería y socialización.

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