El café ha dejado de ocupar un papel secundario en bares, restaurantes y hoteles. Lo que antes era un servicio casi automático se ha transformado en una experiencia diferencial capaz de fidelizar clientes, generar tráfico y elevar el posicionamiento de un establecimiento. En ese nuevo escenario, illy busca consolidar su espacio dentro del canal Horeca apoyándose en tres pilares: calidad, consistencia y cultura cafetera.
La compañía italiana defiende que esta transformación del consumo no supone un cambio radical para la marca, sino una evolución natural de una filosofía que lleva décadas aplicando. “Para illy, el café nunca ha sido solo un producto: siempre ha sido una experiencia y un ritual de placer cotidiano”, explica Evangelos Touras, Chief Marketing Officer de illycaffè.
Del café funcional al café emocional
El auge del café premium y el desarrollo de una cultura cafetera más sofisticada han cambiado las expectativas del consumidor. Hoy el cliente presta atención al origen del café, los perfiles sensoriales, los métodos de preparación, la sostenibilidad o incluso el diseño de la taza y el entorno.
Según illy, el sector está dejando atrás una lógica centrada exclusivamente en precio y volumen para evolucionar hacia otra basada en la experiencia y el valor percibido. “Las personas no recuerdan únicamente un café; recuerdan cómo les hizo sentir ese momento”, resume Touras.
En este contexto, la estrategia Horeca de la marca pasa por trabajar todos los puntos de contacto de la experiencia: desde la consistencia del producto hasta la atmósfera del local, pasando por la formación del barista o la presentación del servicio.

El sabor sigue siendo decisivo
Aunque la experiencia gana peso, illy insiste en que el sabor continúa siendo el principal criterio de elección. La compañía asegura que alrededor del 70% de los consumidores decide dónde tomar café principalmente por la calidad de la taza.
Ese dato explica por qué muchas cafeterías, hoteles y restaurantes utilizan hoy el café como elemento de diferenciación. Para las marcas premium, esta evolución ha abierto oportunidades frente a modelos tradicionales más centrados en precio y rotación.
La compañía subraya que juega en una categoría distinta respecto al café de especialidad
“La cultura del café ha hecho que el consumidor sea mucho más selectivo y orientado hacia la calidad”, señalan desde la compañía. Para illy, esa sofisticación del mercado favorece especialmente a las marcas con una identidad reconocible y una propuesta coherente.
Una relación de “alianza” con la hostelería
Más allá del suministro de café, illy define su relación con los operadores Horeca como una colaboración a largo plazo. La compañía considera que el café deja de ser un producto industrial cuando llega a la taza y se convierte en un trabajo artesanal en el que el profesional hostelero resulta decisivo.
Por ello, la marca ha reforzado su estrategia de acompañamiento mediante formación, consultoría y soporte continuo. A través de la Universidad del Café, illy desarrolla programas dirigidos tanto a profesionales como a consumidores y productores, con el objetivo de elevar el nivel de conocimiento y servicio en torno al café.
Además, la empresa trabaja con una red de asesores de calidad que acompaña a los establecimientos en diferentes áreas del negocio: visibilidad, activaciones comerciales, recetas estacionales o mejora de la experiencia de consumo.
La idea de fondo es convertir el café en una herramienta de rentabilidad. “Cuando calidad, experiencia y visibilidad trabajan juntas, el café deja de ser solo un producto para convertirse en un potente motor de tráfico, fidelización y rentabilidad”, sostienen.
Posicionamiento frente al café de especialidad
Uno de los fenómenos que más ha redefinido el mercado en los últimos años es el auge del café de especialidad. Lejos de verlo como una amenaza, illy considera que este movimiento ha contribuido a elevar la cultura global del café y a crear consumidores más informados y exigentes.
Sin embargo, la compañía subraya que juega en una categoría distinta. Frente a muchos operadores specialty centrados en microlotes, orígenes únicos y perfiles variables, illy reivindica la consistencia de una mezcla reconocible en cualquier parte del mundo.
“La ambición de illy es ofrecer una experiencia de café globalmente reconocible y consistente, sin comprometer la calidad”, explica Touras. La marca defiende que su mezcla mantiene el mismo perfil sensorial desde hace más de 80 años, algo que considera un factor diferencial clave dentro de Horeca.
Mientras el specialty celebra la variabilidad y la edición limitada, illy apuesta por una experiencia estable y reconocible para el consumidor global.
Trazabilidad y sostenibilidad, más allá de la tendencia
La creciente demanda de trazabilidad, sostenibilidad y conocimiento sobre el origen del producto también está impactando en hostelería. Los consumidores quieren entender qué hay detrás de cada taza y cómo se produce el café que consumen.
En este terreno, illy asegura que estos valores forman parte de su ADN desde hace décadas. La compañía destaca su trabajo directo con productores, la inversión en relaciones a largo plazo y los sistemas de selección y trazabilidad como elementos estructurales de la marca.
El reto, según la firma italiana, es combinar ese compromiso con la capacidad de garantizar una experiencia homogénea y premium a escala global. Una estrategia con la que busca seguir reforzando su posicionamiento en un mercado Horeca cada vez más competitivo, sofisticado y orientado a la experiencia.