Ultramarinos Fleming volverá a abrir sus puertas a finales de esta semana, iniciando una nueva etapa bajo la propiedad del empresario detrás de Casa Petra y el nuevo Escocés. El icónico local de la zona alta de Barcelona, que supo ganarse a vecinos y gastrónomos, regresa con el reto de recuperar su esencia y consolidar su éxito.
En su anterior etapa, el restaurante se convirtió en uno de los fenómenos gastronómicos más singulares de Sarrià-Sant Gervasi. Su fórmula —una mezcla de ultramarinos tradicional y restaurante de tapas contemporáneo— conquistó por igual a público local y a rostros conocidos. Entre ellos, el entrenador del Barça, Hansi Flick, que lo convirtió en uno de sus lugares habituales en la ciudad.
Lejos del lujo ostentoso habitual en la zona alta, Ultramarinos Fleming destacó por una cocina de producto, reconocible y sin artificios, con un ticket medio contenido. Ese espíritu se mantiene en esta nueva etapa, aunque con una carta más amplia, estructurada y ambiciosa.
Introduce una carta más estructurada en categoría
La nueva propuesta refuerza el concepto de barra y tapeo con una sección de “pica pica” centrada en conservas y clásicos —anchoas, berberechos, gildas u ostras—, y amplía los entrantes con una oferta más elaborada que incluye desde foie mi-cuit o croquetas variadas hasta platos icónicos como la ensaladilla rusa escabechada o las gambitas de cristal con huevo.
Además, el restaurante da un salto en profundidad gastronómica incorporando platos de cuchara y arroces —como fideuá, arroces secos o callos con huevo frito— y una oferta más completa de principales, con pescados como rodaballo a la brasa o bacalao con garbanzos, y carnes que van desde la butifarra con judías hasta la pluma ibérica o la rubia gallega a la brasa.
Este giro mantiene la base reconocible de su etapa anterior, pero introduce una carta más estructurada en categorías —pica pica, entrantes, pescados y carnes— y una mayor variedad de platos tradicionales reinterpretados, consolidando su apuesta por el producto y una cocina de raíz.
Con esta reapertura, Ultramarinos Fleming busca recuperar el pulso del barrio y volver a ser ese restaurante sin postureo que conquistó tanto a público local como a perfiles mediáticos como Flick. La incógnita ahora es si esta nueva etapa logrará repetir el fenómeno que convirtió al local en uno de los imprescindibles de la zona alta barcelonesa.