Tras más de cinco años de restauración, uno de los grandes símbolos arquitectónicos de Madrid inicia una etapa. El edificio Metrópolis reabre sus puertas como Club Metrópolis, un ambicioso proyecto del Grupo Paraguas, en el que hospitalidad, gastronomía, ocio y cultura se dan la mano bajo el mismo techo. Un espacio concebido como refugio urbano para el culto a la excelencia, donde el lujo se expresa desde la naturalidad y la experiencia se impone a lo ostentoso.
Ubicado en pleno corazón de la capital, Club Metrópolis nace con vocación de convertirse en una referencia internacional del nuevo lifestyle hotelero: un lugar donde convivir, alojarse, comer, celebrar y descubrir. Más que un complejo, es un ecosistema de experiencias que integra siete conceptos gastronómicos, un hotel boutique de 19 suites, un club privado internacional y una majestuosa terraza junto a la icónica Victoria Alada.

Club Metrópolis, un proyecto de autor con alma madrileña
Ideado por Marta Seco y Sandro Silva, fundadores del Grupo Paraguas, Club Metrópolis ocupa más de 6.000 metros cuadrados distribuidos en ocho plantas, de las cuales cuatro están abiertas al público y el resto destinadas a los socios del club. Una comunidad internacional formada por emprendedores, creadores y amantes del buen vivir, unidos por una misma manera de entender el ocio contemporáneo: sofisticado, cultural, sensorial y profundamente humano.
“Queríamos crear un lugar con alma, al que siempre quieras volver, donde la experiencia va más allá de lo gastronómico y conecta con los sentidos, la luz, la belleza y el tiempo compartido”, explica Marta Seco. Para Sandro Silva, “Metrópolis es un viaje por Madrid, por su manera de vivir, de encontrarse y de disfrutar. Cada planta tiene su propio pulso y personalidad”.
El interiorismo corre a cargo de Lázaro Rosa-Violán, responsable de una intervención respetuosa con la identidad histórica del edificio, a la vez que contemporánea y elegante. Un diálogo constante entre pasado y presente que se percibe en cada estancia.

19 suites y lujo silencioso
El corazón hotelero de Club Metrópolis se encuentra en las plantas tercera y cuarta, donde se distribuye un hotel boutique de 19 suites con vistas privilegiadas a Cibeles, Alcalá, El Retiro y Gran Vía. Concebido como una casa-palacio, el hotel apuesta por el concepto de lujo silencioso, donde el confort, la intimidad y el detalle marcan el ritmo de la experiencia.
Según explican desde la compañía, las suites han sido diseñadas para que el descanso y el arte convivan de forma natural. Materiales nobles, piezas seleccionadas y una atmósfera serena definen espacios pensados para sentirse más hogar que habitación. Una cuidada carta de sábanas y almohadas convierte el descanso en una experiencia sensorial, mientras que la narrativa del edificio y de su época se integra en el relato que acompaña al huésped desde su llegada.
Es importante destacar que, alojarse en Club Metrópolis implica, además, formar parte de la vida del club: los huéspedes pueden acceder a los distintos espacios gastronómicos, sociales y culturales, y participar en las experiencias que definen el pulso del edificio.

Gastronomía como eje vertebrador
La propuesta gastronómica es el hilo conductor de todo el proyecto. Siete conceptos con identidad propia, concebidos por Sandro Silva, que entienden la cocina como lenguaje cultural y como espacio de encuentro. Tradición, técnica y producto dialogan con una mirada contemporánea para dar lugar a experiencias pensadas para disfrutarse sin prisa. Entre los espacios más singulares destaca un sorprendente entorno nocturno que combina la zona Spa de Langostas —dedicada al mejor producto vivo— con un área de baile con DJ. Un universo inspirado en el fondo marino y la poética de Dante, donde gastronomía y entretenimiento conviven en una experiencia multisensorial.
En plena Gran Vía, Tasca Fina reinterpreta la taberna española desde el respeto al producto: ensaladillas, arroces, croquetas, chipirones fritos, embutidos ibéricos, quesos y elaboraciones a la brasa y al horno construyen un recorrido por la despensa nacional. La propuesta se complementa con una barra redonda para treinta comensales, un escaparate vivo del litoral español con ostras, navajas y mariscos de temporada.
El restaurante Victoria representa la expresión más elevada del producto. Alta cocina de elaboraciones contenidas y precisión técnica, donde la materia prima es protagonista absoluta: ventresca de atún sobre pisto en nigiri, foie micuit con trufa negra, carpaccio de gamba roja con caviar de oricio o fideos de calamar con gamba al ajillo, entre otros platos. Completan la oferta espacios como Sala del Tiempo, una sala privada con cúpula de colores que comparte carta con Victoria, y La Galería Lounge, el área más social del club privado, orientada al disfrute pausado de snacks, platos ligeros y opciones a la carta.

Grupo Paraguas, hospitalidad con sello propio
La quinta planta alberga un espacio polivalente destinado a eventos culturales, clases de yoga y actividades de gimnasio, reforzando la dimensión wellness del proyecto. En la sexta planta se sitúan El Jardín y La Cúpula, concebidos como el rooftop más exclusivo de Madrid. El Jardín, terraza abierta al cielo, articula su propuesta en torno a la parrilla y las brasas, con una cocina esencial de verduras, pescados y carnes que respeta la estacionalidad. Su apertura está prevista para primavera de 2026. La Cúpula, por su parte, celebra la coctelería como arte sensorial, con una barra entendida como laboratorio creativo.
Inaugurado en 1911 como sede de La Unión y el Fénix Español, el edificio Metrópolis fue proyectado por Jules y Reymond Février, con Luis Esteve al frente de la obra. Su rotonda de columnas, su estructura pionera de hormigón y, desde 1977, la Victoria Alada de Coullaut-Valera, lo convirtieron en uno de los grandes emblemas visuales de Madrid. Hoy, convertido en Club Metrópolis, el edificio recupera su condición de faro urbano. No como museo, sino como espacio vivo. Un lugar preparado para seguir escribiendo historia desde la hospitalidad, la gastronomía y el arte de vivir.
Con una trayectoria marcada por conceptos como El Paraguas, Quintín, Numa Pompilio, Ten con Ten, Amazónico, The Jungle Jazz Club, The Library o Áurea, el Grupo Paraguas se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la alta gastronomía y la hospitalidad contemporánea. Su expansión internacional con Amazónico en Londres, Dubái, Montecarlo y Miami refuerza una visión global que ahora encuentra en Club Metrópolis su proyecto más ambicioso en Madrid. Más que una apertura, Club Metrópolis representa una declaración de intenciones: el renacer de un icono y la creación de un nuevo destino donde hotel, club y ciudad se funden en una misma experiencia.
Clubes privados en España
El nuevo Club Metrópolis se suma a un panorama creciente de clubes privados en España. Tal y como explicó Sivarious, es una tradición con raíces en Londres a finales del siglo XVIII y surgieron como sitios de hospedaje, donde las mujeres tuvieran la entrada prohibida. Los caballeros se reunían para compartir intereses en común. Con el tiempo, han evolucionado tanto en su filosofía como en su composición social, pero sin perder su esencia de privacidad y exclusividad.
En este contexto, Madrid sigue siendo uno de los epicentros de este fenómeno. Además del Club Metrópolis existen otras propuestas destacadas. Entre ellos, Club Monteverdi, un espacio dedicado a la música, la pintura, la literatura y la gastronomía, concebido como foro de pensamiento en pleno barrio de Almagro. También en la capital se encuentra Club Alma Sensai, creado para poder socializar, divertirse, cuidarse, trabajar, evadirse y disfrutar de eventos sociales. Club Matador y Vega Private Members, dos ejemplos de clubes madrileños donde la gastronomía, el networking y la discreción son pilares clave. Clásicos con historia como La Real Gran Peña, de tradición militar; Club Financiero Génova o el Casino de Madrid, que combinan tradición con servicios exclusivos para sus miembros.
Pero el fenómeno no se limita a la capital. En otras regiones de España existen instituciones icónicas que reúnen a sus miembros en torno a intereses culturales, sociales y deportivos. El Círculo del Liceo es un club privado fundado en 1847 en pleno corazón de Barcelona, que ha hecho del amor al arte y la vinculación a la ciudad sus señas de identidad. En Palma de Mallorca, el Círculo Mallorquín representa un referente local de sociabilidad exclusiva. En Santander, el Real Club Marítimo de Santander es un ejemplo de club con enfoque náutico y actividades deportivas además de sociales.