El Pimpi, todo un símbolo de la identidad malagueña, vive de dulce empresarialmente. El establecimiento que todo lugareño y visitante conoce en su paso por el casco antiguo de la ciudad andaluza prospera como nunca. Cerró 2024 como un año histórico en cuanto a ingresos, resultados y objetivos cumplidos tras ganar 1,7 millones de euros.
Actualmente El Pimpi recibe más de un millar de comensales diarios y cuenta con un equipo por encima de los 200 trabajadores. La entrada en el accionariado de Antonio Banderas a finales de 2017 ha supuesto un revulsivo en la línea de crecimiento de la taberna de tapas y vinos creada en 1971. Sus ingresos ascendieron a los 17 millones de euros el año pasado, cifra un 9% más que en 2023 y un 4,4% por encima de lo presupuestado.
En el momento en el que el actor invertía haciéndose con la participación de Francisco Campo, uno de los fundadores, El Pimpi facturaba 11,7 millones y ganaba alrededor de 350.000 euros. Con el objetivo de crecer, se planteó abrir nuevas líneas de negocio como catering, una escuela gastronómica y la Fundación El Pimpi, que canaliza y profesionaliza la ayuda y aportación a más de 100 proyectos sociales hasta la fecha. En mayo de 2024 abrió las puertas una nueva sede en Puente Romano Beach Resort, situado en Marbella. Todos estos desarrollos han contribuido a hacer crecer la actividad del negocio.
A medida que El Pimpi ha ido ganando hechuras, también se han incrementado sus gastos. Principalmente una partida de personal que en 2024 ascendió hasta los 7 millones de euros, casi un millón más que el año anterior. Pese a este aumento, la empresa sostiene que supone apuesta no solo por mantener la plantilla, sino además incrementarla para ofrecer un mejor servicio, sin perjuicio de que también ha afectado las nuevas normas de horarios, vacaciones y festivos.
Con el margen de rentabilidad subiendo hasta el 13% y el de explotación al 13,7%, el restaurante alcanzó en 2024 el nivel de ingresos y beneficios, más altos en su medio siglo de historia. A ello ayudó el hecho de mantener prácticamente a raya los gastos de explotación, que se situaron en los 1,8 millones de euros. Entre ellos se cuenta el mantenimiento de su propia Huerta de El Paraíso, ubicada en el Valle de Guadalhorce, que nutre la cocina del restaurante con frutas y verduras frescas a diario.