El consumidor español está saliendo menos a comer y beber. El gasto anual destinado al consumo fuera del hogar se ha situado en 997,99 euros por persona en 2025, por debajo de la barrera de los 1.000 euros, en un ejercicio marcado por una menor frecuencia de las ocasiones de consumo.
Los datos del Informe del consumo alimentario en España 2025 muestran que los españoles siguen consumiendo mayoritariamente fuera de casa, pero lo hacen menos veces. El 95,05% de la población realizó algún consumo extradoméstico durante el año, aunque la frecuencia se redujo un 3,1%, hasta 107,44 actos de consumo. El gasto per cápita cayó un 1,2% respecto a 2024, cuando alcanzaba los 1.010,51 euros.
En volumen, el mercado extradoméstico retrocedió un 2,5% durante 2025, hasta 3.750,4 millones de kilos o litros y cerca de 12.199,9 millones de consumiciones. Sin embargo, el incremento del precio medio, del 2,5%, permitió mantener prácticamente estable el valor del mercado, que alcanzó los 35.862,6 millones de euros.
Menos ocasiones fuera de casa
La caída del gasto individual está estrechamente relacionada con la menor frecuencia. Los españoles realizaron un 3,1% menos de actos de consumo fuera del hogar, mientras que la compra media se redujo un 3,4%, hasta 357,18 consumiciones al año. El volumen consumido por persona también descendió un 3,6%, hasta 104,37 kilos o litros.
El comportamiento de los distintos momentos del día ayuda a explicar esta evolución. La comida continúa siendo la principal ocasión de consumo, con el 39,3% del volumen, y se mantiene prácticamente estable, con un crecimiento del 0,1%.
El problema aparece en el resto de ocasiones. La cena, que concentra el 20,8% del volumen, cae un 2,9%. El desayuno retrocede un 4,7% y el aperitivo previo a la comida disminuye un 3,3%. También pierden intensidad las meriendas y los momentos previos y posteriores a la cena.
De esta forma, la pérdida de ocasiones periféricas a las grandes comidas está lastrando el consumo extradoméstico. Para bares, cafeterías y restaurantes, recuperar estas franjas puede convertirse en uno de los principales retos para recuperar frecuencia.
El gasto resiste mejor que el volumen
El descenso de la actividad no se traduce en una caída equivalente de la facturación. El aumento del precio medio permite que el mercado se mantenga prácticamente estable en valor, pese a consumir menos.
Esta evolución es especialmente visible al comparar alimentos y bebidas. Los alimentos reducen su volumen un 1,2%, pero su facturación aumenta un 1,4%. Las bebidas, por el contrario, sufren un retroceso del 3,4% en volumen y del 3,1% en valor.
Los alimentos concentran el 69,1% del gasto extradoméstico, mientras las bebidas representan el 30,9%. Sin embargo, en volumen ocurre lo contrario: las bebidas suponen el 55,9% del consumo frente al 44,1% de los alimentos.
El desafío pasa por volver a generar ocasiones de consumo y competir no solo por el presupuesto del consumidor
La evolución de las bebidas resulta especialmente relevante para la hostelería. La cerveza continúa siendo la bebida con mayor presencia fuera del hogar, con el 25,1% de las ocasiones de consumo, seguida de la leche y las bebidas vegetales, con el 20,3%, y el café, con el 16,2%.
El consumo se desplaza hacia casa
La menor frecuencia de consumo fuera del hogar coincide con una evolución positiva del consumo dentro de casa. Durante 2025, el volumen de alimentación adquirido para consumo doméstico aumentó un 0,8%, mientras el consumo extradoméstico descendió un 2,47%.
El propio informe identifica un trasvase de ocasiones de consumo de fuera a dentro del hogar. Además, parte de este movimiento se produce a través de fórmulas que conectan ambos mundos: comida preparada para llevar y pedidos realizados mediante teléfonos, webs o aplicaciones que finalmente se consumen en casa.
El establecimiento continúa siendo, pese a todo, el principal escenario de consumo fuera del hogar, con el 71,1% del volumen. Pero pierde peso frente a otros espacios: la vivienda propia alcanza el 11%, la casa de otras personas el 5,8% y la calle el 4,3%.
Un consumidor todavía muy vinculado a lo social
La pérdida de frecuencia también afecta a uno de los principales motores de la restauración: el consumo social. Más del 60% de las ocasiones se realizan en compañía de familia y amigos. En 2025, sin embargo, este tipo de consumo disminuye y explica tres de cada diez kilos o litros que dejan de consumirse fuera de casa. El consumo en pareja cae un 1,8% y el realizado en solitario un 0,8%.
Familia y amigos concentran conjuntamente más de seis de cada diez kilos o litros consumidos fuera del hogar: un 35,7% corresponde a ocasiones con la familia y un 26,2% a aquellas realizadas con amigos.
Las principales motivaciones siguen estando relacionadas con celebraciones, fiestas o salir a tomar algo, que representan el 32,1% del volumen. Le siguen las ocasiones no planificadas o vinculadas al hambre, con un 24%, y el placer y relax, con un 17,6%. Todas estas motivaciones moderan su intensidad durante 2025.
El resultado es un mercado que conserva una enorme penetración, pero que necesita recuperar frecuencia. Casi todos los españoles siguen consumiendo fuera de casa, pero cada vez menos veces y con un gasto anual que ya baja de los 1.000 euros por persona.
Para la restauración, el desafío pasa por volver a generar ocasiones de consumo y competir no solo por el presupuesto del consumidor, sino por su tiempo y por cada uno de los momentos en los que decide dónde comer, beber o simplemente tomar algo.
