Susanna Griso: «Los desayunos para mí son determinantes en los hoteles»

Susanna Griso: «Los desayunos para mí son determinantes en los hoteles»

Publicado el viernes 13 de mayo del 2022
viernes 13 de mayo del 2022

Si la vida fuera un restaurante, apenas figurarían platos en el menú. Casi todo se encontraría fuera de carta. A veces en forma de sugerencias, otras como especialidades de la casa. Por la mesa irían pasando platos y botellas con mejores o peores intenciones, aunque muy pocos tendrían la capacidad de sorprender al comensal. Por suerte todo mejora con una buena compañía, sobre todo aquella que consigue inundar la sala con su presencia, incluso siendo inesperada. Porque ya se sabe que lo importante no siempre es comer, sino hablar de ello.

Susanna Griso se mueve a un ritmo de horarios diferente al de la mayoría de la gente, pero no descuida una sola comida. Ni por calidad ni compañía. Tampoco hay ni un sólo clásico de la gastronomía madrileña ni barcelonesa que no conozca. Forma parte de una familia donde el cocinar es una tradición más, y en la que ella reconoce sentirse más cómoda probando, valorando y, si se tercia, repitiendo.

¿Experimentos entre fogones o comida por encargo?

No suelo pedir comida por encargo. En casa se nos da mejor experimentar, pero decir que no soy yo la que experimento. Soy más crítica gastronómica en cualquier caso, porque soy bastante conservadora cuando cocino.

Esa receta por la que en casa querían poner un restaurante.

Vengo de una familia donde todo el mundo es muy cocinillas, donde mis hermanas cocinan muy bien, pero especialmente los hombres de la casa, y nunca he competido. A mí se me dan bien las ensaladas, la patata y los complementos. No voy a triunfar nunca en ese ámbito.

¿De qué sí hay que hablar en la mesa?

Pues creo que se puede hablar prácticamente de todo, lo que pasa es que durante estos últimos años la política a veces te generaba algún dolor de estómago y se te cerraba. Y más en mi tierra (risas).

En la mesa, o en la vida: ¿con qué no traga? 

Con la mala educación y con la intransigencia.

Templo para darse un placer…

Muchos. En Madrid me costaría decir uno, pero me gusta mucho Sacha, un clásico. La terracita en verano es maravillosa. Y luego pues tantos otros: Zalacaín, Coque, El Qüenco de Pepa, Paco Roncero…

Tu mejor momento en un restaurante.

Te diré que una comida entre amigos con risas. Eso no tiene precio.

¿Con quién tiene pendiente una comida?

Pues me encantaría irme a comer con el Papa.

¿Cuál es su boccato di cardinale?

Me encantan los erizos de mar.

¿Destilado o fermentado?

Depende de la hora, del día y del estado de ánimo.

Sobremesa: ¿creyente o practicante?

Me gusta la sobremesa, pero con limitaciones. Me ha pasado a veces que me invitan a casa y hay gente que llega a las 2 de la mañana y siguen de sobremesa.

¿En qué restaurante has disfrutado algo más que la comida?

En Madrid unos cuantos, pero también en Barcelona y la Costa Brava.

¿Qué lectura es la mejor compañía si hay que comer a solas?

No suelo comer a solas, pero cuando lo hago es con un iPad porque es más cómodo que estar con un libro.

¿Con qué (detalle) gana un hotel la quinta estrella? 

Pues con el trato que te dan: que sea singular, próximo, cercano, anticipándose a veces a tus propios deseos, dándote opciones de almohadas, sirviéndote unos desayunos maravillosos. Los desayunos para mí son determinantes en los hoteles.

¿Lugar al que volver una y otra vez?

Son tantos: la Costa brava, Cádiz, Menorca, Mallorca, Extremadura, el norte… Lo bueno de España es que puedes volver una y otra vez.

¿Qué hace de una estancia algo inolvidable?

Aparte de la buena mesa, sobre todo la compañía.

¿Hay vida después de una suite presidencial?

¡Evidentemente! No mido el tamaño de la habitación o el servicio. Valoro mucho más las vistas o el mar que la suite en cuestión.

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