El cierre de Robuchon Madrid no sorprendió al sector, pero ahora las cuentas depositadas ante el Registro Mercantil lo confirman con cifras: el ambicioso proyecto gastronómico acumuló pérdidas de 6 millones de euros en apenas cuatro años de actividad. Un periodo que va desde los trabajos previos de preparación y montaje en 2021, su inauguración en septiembre de 2022 y los dos años completos abiertos al público, hasta el cierre de sus puertas de la noche a la mañana el pasado mes de marzo.
El balance de 2024 muestra una caída significativa de ingresos. Facturó 1,3 millones de euros, muy por debajo de los 2,1 millones alcanzados en 2023, lo que refleja una tendencia descendente que evidenció la dificultad del restaurante para consolidarse en un mercado tan competitivo como el madrileño. Los gastos de personal en ese mismo año se situaron en 1,7 millones, derivados de una estructura de costes difícil de sostener ante la merma de ingresos. Este último ejercicio cerró con unos números rojos de 2,5 millones de euros.
El local de más de 950 metros cuadrados en el antiguo espacio de Embassy, en la esquina de Paseo de la Castellana con Ayala, fue concebido como una propuesta híbrida que unía tres conceptos: L’Atelier, el buque insignia de Robuchon; L’Ambassade, un restaurante más informal; y Le Speakeasy, un espacio de coctelería. Una fórmula ambiciosa, pero que terminó alejándose del espíritu original del chef francés Joël Robuchon, considerado uno de los grandes innovadores de la alta cocina mundial.
Desde su apertura, el proyecto estuvo marcado por un entorno altamente competitivo y una estrategia que, en retrospectiva, pudo no haber conectado con el público local. Aunque Robuchon era un nombre reverenciado entre el público internacional, no gozaba de una presencia masiva en el imaginario del comensal madrileño. Como apuntan fuentes del sector, “el cliente medio no reconocía la marca y el cliente gourmet echaba en falta la esencia del auténtico L’Atelier”, que desapareció a los pocos meses de
De hecho, el cierre se daba por hecho desde finales de 2023, cuando ya se rumoreaba que el local estaba en proceso de traspaso. En marzo de este año, Robuchon Madrid bajó definitivamente la persiana, provocando el despido colectivo de 38 trabajadores.
El caso de Robuchon Madrid no es aislado. Como recuerdan expertos del sector, su adiós se suma a otras salidas sonadas como Totó o Club Allard, y podría ser el anticipo de nuevas clausuras en el panorama gastronómico madrileño. En un entorno de altos costes fijos, una oferta saturada y un público cada vez más volátil, el cierre de restaurantes de alto perfil empieza a perfilar una nueva realidad para la hostelería de lujo en la capital.
En suma, las cifras dejan claro que la apuesta de Robuchon en Madrid fue, ante todo, una decisión empresarial arriesgada que no logró sostenerse ni en lo económico ni en lo conceptual. Y en un sector que no perdona, el legado del chef más estrellado del mundo encontró en la capital española un desafío que no logró superar.