Rafael Cordón

Rafael Cordón regresa a los fogones para reivindicar la cocina de siempre en Casa Felisa

lunes 27 de abril del 2026 | 13:04

No todos los chefs llegan para romper moldes. Algunos lo hacen para reivindicar una cocina con identidad, memoria y sentido. Ese es el punto de partida de Rafael Cordón, que tras su paso como asesor culinario en el programa Masterhchef se pone al frente de Casa Felisa. Asume este nuevo reto en el restaurante del Hotel Urso con la idea de dar continuidad a una forma de cocinar que reconoce como propia.

A sus 45 años, y tras una trayectoria que le ha llevado por cocinas dentro y fuera de España, Cordón regresa a los fogones con una mirada madura, serena y profundamente conectada con sus raíces. Criado en una familia donde la hostelería formaba parte del día a día, encontró en la cocina un camino natural. “Lo llevábamos en el ADN”, resume. De esa herencia nace una propuesta culinaria reconocible, basada en sofritos, guisos y recetas que no necesitan explicación, pero sí tiempo. “Me hace especialmente feliz que alguien me diga que lo que ha comido le recuerda a su casa”, confiesa.

En un contexto gastronómico marcado por tendencias efímeras, Casa Felisa reafirma su posicionamiento con una propuesta centrada en lo esencial. “Queremos defender la cocina de siempre: la de las abuelas, la de las madres”, señala el chef. Una filosofía que se traduce en una carta basada en producto, temporada y proximidad, con proveedores locales y una premisa clara: el sabor como criterio principal.

Donde cada plato cuenta una historia

La nueva carta pone el foco en recetas reconocibles, de esas que forman parte del imaginario gastronómico compartido. Una propuesta honesta, directa y sin artificios, donde cada plato cumple lo que promete: sabor, técnica y respeto por la tradición.

Reivindica la cocina de siempre, el producto de cercanía y una manera más consciente de entender los fogones

Desde el primer apartado —pensado “para el hambre, el ansia y la impaciencia”— aparecen clásicos que sintetizan esta filosofía: patatas soufflé con salsa brava, croquetas de jamón ibérico o pavía de bacalao. A ellos se suman las empanadillas caseras de Casa Felisa, una de las grandes señas de identidad de esta etapa. Cerradas con tenedor, como las de toda la vida, condensan memoria, técnica y oficio en un solo bocado.

Empanadillas caseras

En los entrantes, la ensaladilla rusa convive con propuestas como el salpicón de gambas rojas con patatas amarillas, las alcachofas a la brasa con migas crujientes y velo de papada ibérica o las almejas a la marinera. Platos que parten de la tradición y se reinterpretan con sutileza, sin perder su esencia.

Los principales refuerzan ese mismo discurso: un arroz marinero donde el carpaccio de gamba roja es protagonista, un steak tartar acompañado de huevo frito o un solomillo con salsa Périgord, aligot manchego y chalotas. En todos ellos, el hilo conductor es claro: sabores reconocibles, ejecutados con precisión.

Arroz marinero con carpaccio de gamba roja

Los postres —arroz con leche o nueces garrapiñadas con nata y miel de Madrid— cierran la experiencia con un enfoque reconfortante y sin artificios. Una declaración de intenciones coherente: no todo necesita reinventarse cuando está bien hecho.

Más allá de la cocina

La visión gastronómica de Cordón también está marcada por su recorrido personal reciente. Durante los últimos años ha impulsado proyectos donde la cocina trascendía lo estrictamente gastronómico, especialmente a través de iniciativas sociales durante la pandemia, formando a jóvenes en riesgo de exclusión. Una etapa que redefinió su relación con el oficio y reforzó su convicción de entender la cocina desde lo esencial.

Esa experiencia, unida a su paso por entornos de alta exigencia técnica, ha dado lugar a una forma de cocinar en la que el conocimiento está siempre al servicio de un objetivo claro: que la gente disfrute de verdad.

En lo personal, mantiene un fuerte vínculo con el producto local y la despensa de proximidad, donde la sostenibilidad no es una tendencia, sino una consecuencia lógica. Una coherencia que también aplica a su día a día: siempre que puede, se desplaza en bicicleta por la ciudad, incluso para ir a trabajar.

La llegada de Rafael Cordón no supone una ruptura, sino una evolución natural del proyecto. Un relevo que mantiene intacto el ADN de Casa Felisa, aportando al mismo tiempo una mirada renovada. En un momento en el que todo parece necesitar explicación, el verdadero lujo sigue siendo algo tan sencillo como comer bien.

Noticias Relacionadas: