Osborne activa un plan de crisis para enderezar sus restaurantes tras el rejonazo del coronavirus

Osborne activa un plan de crisis para enderezar sus restaurantes tras el rejonazo del coronavirus

Publicado el viernes 27 de mayo del 2022
viernes 27 de mayo del 2022

El presente 2022 debería ser un año de celebración para el Grupo Osborne. El propietario de marcas como Cinco Jotas, Bodegas Montecillo o ginebra Nordés conmemora su 250 aniversario. Un hito histórico que la empresa familiar acoge con una mezcla de «optimismo» y cautela por la inestabilidad actual, condicionada por la guerra de Ucrania y la subida de precios, pero también por las consecuencias provocadas por la pandemia en su negocio.

Si la crisis sanitaria provocó una caída de ventas del 29% en el ejercicio 2020, muy impactadas por el parón en la hostelería, la actividad de los restaurantes propiedad de la compañía jerezana quedó reducida a la mínima expresión. Según se desprende del último informe de cuentas de Osborne Restauración, nombre con el que se rebautizó en 2017 el grupo propietario de las cadenas de restauración Cinco Jotas, el negocio hostelero se desplomó un 73% durante el primer año bajo los efectos del coronavirus.

El negocio hostelero del grupo jerezano se desplomó un 73% durante el primer año de pandemia

En concreto, el descenso experimentado por la facturación de la sociedad fue desde los 12,9 millones de euros en 2019 hasta los 3,5 millones al siguiente ejercicio, finalizado el pasado 31 de enero de 2021. Una caída a tumba abierta que excedió de largo la contracción en el sector de la restauración, donde la facturación se redujo prácticamente a la mitad debido al cese de actividad durante el primer estado de alamar y las posteriores restricciones.

«En referencia al coste de producto se ha incrementado en un punto respecto a las ventas, al estar muy afectado por las pérdidas derivadas de los cierres temporales», comenta la compañía. Cuando este desfase entre ingresos y costes se multiplica por los ocho restaurantes que gestiona el grupo, tiene como resultado las pérdidas de 3,3 millones de euros registradas ese mismo ejercicio. Sus locales se reparten entre Madrid, Barcelona, Sevilla, Cádiz y Baqueira Beret.

A este respecto, los gastos en personal penalizaron las cuentas de Osborne Restauración, a pesar del Expediente Temporal de Regulación de Empleo por fuerza mayor, que afectó a 188 empleados. Prueba de ellos son los 769.000 euros dotados en provisión por la sociedad en concepto de «responsabilidades con el personal» derivado del plan de reestructuración de plantilla aprobado por la dirección.

Como reacción a esta situación de alarma, los responsables del grupo hostelero desarrollaron un plan de contingencia para la restricción máxima de todos los gastos generales por importe de 530.000 euros, aún con la penalización de costes necesarios para garantizar la implantación del sistema de prevención de riesgos ante el coronavirus en cada uno de los restaurantes.

En referencia a los alquileres, negoció con todos los propietarios de locales para conseguir bonificaciones sobre las rentas en vigor por importe de 343.000 euros. Todas estas decisiones estratégicas no evitaron, sin embargo, el cierre definitivo del restaurante Milgritos, en Barcelona, desde el 15 de marzo de 2020 debido a que resultaban insostenibles las pérdidas acumuladas.

«Todo lo anterior ha representado un grave deterioro del Ebitda y una erosión del Patrimonio Neto, que esperamos recuperar a medio largo plazo», reconoce la compañía. Durante ese ejercicio se dieron de bajas elementos totalmente amortizados y en desuso por valor de 6,7 millones de euros. No obstante, la previsión apuntaba a recuperar la cifra de ventas estimada del 32% respecto a 2020 en el ejercicio siguiente, pero sin dejar atrás los números ojos. «La compleja situación actual conllevará un resultado notablemente negativo, aunque preevemos superar el ebitda del ejercicio precedente en 1 millón de euros», apunta Osborne en su informa de gestión.

A cierre del mencionado ejercicio, la sociedad había incurrido en pérdidas que supusieron una reducción significativa de los fondos propios. De hecho, el patrimonio neto se encontraba por debajo de las dos terceras partes del importe del capital social, si bien contaba con el compromiso del grupo para restablecer la situación.

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