ochenta grados

Ochenta Grados entra en la producción para terceros y prepara su salto al retail

domingo 22 de marzo del 2026 | 23:03

Quince años después de su nacimiento, Ochenta Grados ya no se mira únicamente en el espejo de la restauración organizada. La compañía liderada por Marcos Ochoa ha activado una nueva fase de crecimiento que combina expansión territorial con una diversificación de negocio mucho más ambiciosa: producción para terceros, retail y nuevos conceptos propios.

“Queremos seguir creciendo, pero sin prisa”, resume Ochoa. Ese equilibrio entre control y ambición es el que explica un momento clave para la enseña. Tras consolidarse en Madrid, el grupo dio un primer paso fuera de su mercado natural con un piloto en Bilbao. Un destino con alta exigencia gastronómica para validar el concepto y que, ante su buena acogida, abre la puerta a una expansión progresiva por capitales de provincia como Valencia, Alicante, Zaragoza o Málaga.

El modelo operativo que maneja la marca se centra en locales amplios —entre 350 y 500 metros cuadrados—, pensados para superar los 100 comensales por turno. La rotación es, de hecho, uno de los pilares del negocio. “Necesitamos que los locales estén llenos”, admite el directivo. Se trata de una condición estructural para sostener su propuesta de valor: alta rotación, varios platos por cliente y tiempos de servicio ajustados a una demanda cada vez más ágil.

La cocina central como motor de todo

Si hay un elemento que articula el salto estratégico de Ochenta Grados es su cocina central. Lo que comenzó como una herramienta para estandarizar procesos se ha convertido en una plataforma industrial con capacidad para abastecer hasta 30 restaurantes… y mucho más.

Ochenta Grados busca ofrecer producto exclusivo, para sus restaurantes o terceros

Lejos de identificarse con la quinta gama tradicional, el grupo reivindica un modelo propio: producción artesanal a escala, con recetas exclusivas y control total del producto. “No buscamos facilitar la operativa sin más, sino hacer las cosas mejor para que el cliente perciba más calidad”, explica Ochoa. Un enfoque no solo garantiza consistencia en sus locales, sino que abre nuevas líneas de negocio.

Una de las grandes palancas de crecimiento está en la elaboración de producto para otras compañías, incluidas cadenas de restauración. La demanda, según Ochoa, es “muy alta”. El grupo trabaja ya en dos líneas: el desarrollo de recetas (propias o a medidas para el clientes) y la producción en cocina central con estándares elevados y tiradas más cortas que las de la industria convencional.

El objetivo no es competir en volumen, sino en diferenciación. En un mercado donde muchos operadores comparten proveedores y referencias, Ochenta Grados busca ofrecer producto exclusivo: desde croquetas personalizadas hasta elaboraciones diseñadas ad hoc para escalar en red. “Cada vez más grupos entienden que necesitan producto exclusivo”, apunta Ochoa. Y ahí es donde la compañía quiere posicionarse como socio estratégico más que como mero fabricante.

Marcos Ochoa, director general de Ochenta Grados

Retail: el siguiente campo de batalla

La diversificación no se detiene en la hostelería. Ochenta Grados prepara su entrada en el canal retail con una marca propia de platos preparados. El movimiento responde a una tendencia clara: el crecimiento sostenido del consumo de comida lista para consumir en supermercados. Pero la propuesta del grupo huye de lo convencional.

“Nuestra idea no es hacer lo que ya existe”, subraya Ochoa. Nada de tortillas o platos básicos. La apuesta pasa por recetas más innovadoras, pensadas para un consumidor —especialmente joven— que busca algo distinto incluso en el lineal. La cocina central vuelve a ser clave: permite desarrollar producto diferencial y escalarlo sin perder control sobre la calidad.

Nuevos conceptos

En paralelo, el grupo trabaja en nuevas marcas de restauración. Entre ellas, un concepto basado en focaccias —aunque desde la compañía prefieren definirlo de forma más amplia como un nuevo modelo de restauración rápida—.

La clave, de nuevo, está en el enfoque. “No es la focaccia clásica; queremos trabajar con ingredientes diferentes”, desliza Ochoa. Este nuevo concepto tendrá un crecimiento más rápido que la marca matriz, que seguirá expandiéndose a un ritmo de unos dos locales al año.

Detrás de todas estas iniciativas destaca el elemento común de la inversión en I+D. Para Ochenta Grados, la innovación supone mejora operativa y capacidad de adaptación El grupo presume de ir a contracorriente de las tendencias gastronómicas. No las ignora, pero tampoco las replica. Prefiere reinterpretarlas o directamente evitarlas si se masifican.

El impulso actual responde a varios factores: el aumento de capacidad productiva —multiplicada por seis—, la profesionalización del equipo directivo y la necesidad de abrir nuevas vías de crecimiento sin forzar la expansión del core business. Ochenta Grados ya no solo quiere llenar restaurantes. Quiere estar presente en más momentos de consumo: dentro y fuera del local, en otras marcas y también en los lineales de supermercado.

Noticias Relacionadas: