La pasta es mucho más que uno de los grandes símbolos de la gastronomía italiana. Para Ginos, se ha convertido en uno de los principales motores de su propuesta comercial. La cadena especializada en restauración italiana, integrada en el grupo Alsea, lleva más de 40 años acercando esta cocina al comensal español y cuenta actualmente con 115 restaurantes en España, de los cuales 57 se encuentran en la Comunidad de Madrid.
A día de hoy, su red combina establecimientos propios y franquiciados, dentro de un modelo que ha hecho de la tradición culinaria italiana, la adaptación al mercado local y la evolución de la carta algunas de sus principales señas de identidad a nivel internacional.
La trayectoria de la marca permite observar cómo una categoría tan reconocible como la pasta puede articular una estrategia de restauración que va más allá del producto. La selección de materias primas, la relación con los proveedores, el desarrollo de nuevas recetas y la capacidad de trasladar una propuesta culinaria homogénea a toda la red forman parte de una operativa en la que la identidad gastronómica debe convivir con las preferencias de los consumidores y las exigencias del negocio.

El contexto también aporta una referencia sobre la evolución de Alsea en Europa. La compañía cerró el tercer trimestre de 2026 con unas ventas de 305 millones de euros en la región, el 28,6% de su facturación total, tras registrar un incremento del 2,8% respecto al mismo periodo del año anterior, según informó este medio. El operador de establecimientos de comida rápida, cafeterías y restaurantes de servicio completo obtuvo un EBITDA ajustado de 44 millones de euros en Europa.
Más de 1,55 millones de platos de pasta al año
Es innegable que, en Ginos, la pasta ocupa una posición central tanto en la identidad de la marca como en el comportamiento de su oferta. Uno de cada dos platos vendidos corresponde a esta categoría, una proporción que se traduce en más de 1.550.000 platos al año, unos 4.250 diarios, y un consumo cercano a las 500 toneladas de producto.
Estas cifras sirven como reflejo del importante peso de la pasta en la actividad de la cadena y explican por qué su desarrollo constituye una de las principales líneas de trabajo culinario de la marca. A este volumen se suma una evolución positiva de la demanda: durante el último año, las ventas de pasta aumentaron un 2,7%.
La estrategia pasa por mantener los platos que han consolidado la relación con los clientes y, al mismo tiempo, renovar la oferta con recetas capaces de despertar interés. El objetivo es que la innovación amplíe las ocasiones de consumo sin desplazar los clásicos que forman parte de la identidad de Ginos.
“Llevamos más de 40 años acercando la gastronomía italiana a nuestros clientes y la pasta sigue siendo el gran corazón de Ginos. Servir más de 1,5 millones de platos al año y seguir creciendo demuestra que nuestros clientes valoran no solo nuestros grandes clásicos, sino también la apuesta constante que hacemos por innovar y hacer evolucionar la marca. Nuestro reto es precisamente ese, respetar la esencia italiana y, al mismo tiempo, seguir creando recetas capaces de sorprender y que conecten con los gustos de nuestros clientes”, explica Emilio Palomares, Brand & Marketing Leader de Ginos.
Combinar origen italiano y producto español
La propuesta gastronómica de Ginos comienza mucho antes de que un plato llegue a la mesa. Según los datos facilitados por la marca, el 60% de las materias primas que utiliza procede directamente de Italia. Entre ellas figuran ingredientes esenciales para su cocina, como las harinas, el tomate, los quesos y la pasta.
Esta selección constituye la base sobre la que se construye una oferta que busca conservar los sabores y las referencias propias de la gastronomía italiana. La procedencia de los ingredientes desempeña, por tanto, un papel relevante en la definición del producto y en la coherencia de la propuesta culinaria de la cadena.
Sin embargo, la apuesta por el origen italiano no excluye la incorporación de productos nacionales. Ginos trabaja con una red de más de 20 proveedores españoles que permite introducir ingredientes vinculados a la despensa local y combinarlos con los fundamentos de la cocina transalpina. Entre ellos se encuentran el queso manchego con Denominación de Origen Protegida (DOP) y la panceta ibérica de Salamanca.
Una carta de 18 recetas de pasta y cuatro opciones sin gluten
La evolución de la oferta se articula a través de la Cocina de Innovación y Desarrollo de Ginos, un espacio en el que confluyen el conocimiento de la tradición italiana, la selección de materias primas y el trabajo de investigación culinaria. Desde esta área, la marca desarrolla nuevas propuestas y estudia cómo combinar, elaborar y presentar los ingredientes para dotar a cada plato de una personalidad propia.
A día de hoy, la carta cuenta con 18 recetas de pasta y cuatro opciones sin gluten. La oferta reúne elaboraciones inspiradas en los grandes clásicos italianos y propuestas que exploran combinaciones diferentes, con el propósito de mantener el equilibrio entre familiaridad e innovación.
En este recorrido, dos elaboraciones se han consolidado como clásicos de Ginos: los Fettuccine Pirata y el Rigatoni al Forno. Este último es la receta de pasta más pedida en la historia de la cadena, un dato que ilustra la importancia de mantener productos reconocibles dentro de una carta en constante evolución.
Junto a ellos, algunas de las incorporaciones más recientes empiezan a ganar protagonismo. Es el caso de los Linguine alla Carbonara e Pancetta con Manchego, una interpretación particular de uno de los grandes clásicos italianos que incorpora producto local. La receta representa el enfoque de la marca: partir de una referencia gastronómica conocida y explorar nuevas combinaciones a partir de ingredientes vinculados al mercado español.
Adaptarse al paladar español sin renunciar a la tradición
Uno de los elementos que explican la evolución de Ginos durante sus más de cuatro décadas de actividad en España es su manera de abordar la adaptación al consumidor. La marca parte de una premisa culinaria: la pasta no es un simple soporte para la salsa, sino un ingrediente cuya forma influye directamente en el resultado del plato.
La elección del formato, ya sea pasta larga, corta o rellena, determina cómo recoge la salsa y cómo se perciben los sabores en cada bocado. Por eso, el desarrollo de una receta exige considerar la relación entre la pasta y el resto de sus componentes. Desde esta perspectiva, conocer la gastronomía italiana implica comprender sus códigos y respetar sus fundamentos, pero también reconocer que una propuesta de restauración debe responder a las preferencias del mercado en el que opera. En el caso de Ginos, esa adaptación se traduce, entre otros aspectos, en ofrecer un punto de cocción algo más suave que el tradicional al dente, en línea con los gustos del público español.
La decisión ilustra una de las cuestiones centrales para las cadenas de restauración internacional: cómo trasladar una cocina vinculada a una tradición concreta a un mercado diferente sin diluir los atributos que la hacen reconocible. La respuesta de Ginos pasa por mantener la estructura y la inspiración de sus recetas, pero ajustar determinados aspectos de su ejecución para conectar con el consumidor local.
Por ello, la adaptación no se plantea como una ruptura con el origen, sino como una evolución de la experiencia gastronómica.
La importancia de ejecutar cada receta
El desarrollo de una nueva receta constituye solo una parte del proceso. En Ginos, la labor culinaria continúa a diario en los establecimientos, donde los equipos preparan los platos y aplican las técnicas definidas para cada receta. La selección de ingredientes debe acompañarse de conocimiento culinario y atención al detalle durante la preparación, con el objetivo de preservar el sabor, la textura y la personalidad de cada elaboración.
“Innovar para nosotros no significa alejarnos de la tradición italiana, sino conocerla muy bien para hacerla evolucionar. Buscamos nuevos ingredientes, combinaciones y formas de disfrutar la pasta, pero siempre manteniendo el alma de cada receta. El verdadero reto es conseguir que esa innovación llegue a todos nuestros restaurantes y que cada plato conserve la misma calidad, sabor y personalidad con la que nació en nuestra cocina de Innovación y Desarrollo», detalla Adrián del Pozo, chef culinario de Ginos.
Esta conexión entre desarrollo y ejecución resulta especialmente relevante en una oferta en la que conviven recetas históricas y lanzamientos recientes. Los clásicos requieren mantener las características que los han convertido en referencias para los clientes, mientras que las nuevas propuestas deben encontrar su lugar en la carta y conservar las cualidades con las que fueron concebidas. De esta forma, la innovación no termina cuando se diseña un plato. También depende de que su preparación sea coherente con la receta original y de que el resultado mantenga su identidad en los restaurantes de la cadena.