La histórica pastelería madrileña La Mallorquina mantiene el pulso del crecimiento en pleno proceso de expansión comercial y con un reto estratégico sobre la mesa: la futura remodelación integral de su emblemático local de Puerta del Sol.
La compañía cerró su último ejercicio, finalizado en junio de 2025, con una cifra de negocio de 5,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 3,1% respecto al ejercicio anterior. El beneficio ascendió a 576.609 euros, impulsado principalmente por el aumento de ventas, el control de costes y la inversión en nuevos productos.
La sociedad continúa centrando su actividad principal en la venta minorista de productos de pastelería, bollería y pan, con el histórico establecimiento de la calle Arenal número 1, junto a Puerta del Sol, como principal motor del negocio. El local opera en régimen de arrendamiento bajo un contrato firmado en 2010, aunque el futuro del inmueble está condicionado por un ambicioso proyecto urbanístico.
La enseña está pendiente del cierre temporal de su buque insignia por reformas
El pasado 25 de junio de 2024, la propiedad del edificio comunicó a la compañía la puesta en marcha de una remodelación integral dentro de un Plan Especial promovido por el Ayuntamiento de Madrid. Como consecuencia, ambas partes firmaron una adenda al contrato de alquiler que establece que el acuerdo vigente continuará hasta el inicio efectivo de las obras.
A partir de ese momento entraría en vigor un nuevo contrato, fechado el 31 de mayo de 2025, que contempla la entrega a La Mallorquina de un local completamente reformado y nuevas condiciones contractuales, entre ellas una duración máxima de 15 años.
La ejecución de las obras, estimada en unos seis meses, implicaría el cierre temporal del establecimiento más emblemático de la enseña. Ante este escenario, la compañía asegura estar analizando distintas alternativas para minimizar el impacto operativo y laboral. Entre las medidas contempladas figuran fórmulas temporales como expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) e incluso posibles expedientes de regulación de empleo (ERE), aunque la empresa subraya que trabaja con sus asesores para aplicar las soluciones “menos agresivas”.
Por ahora, el proyecto sigue pendiente de resolución administrativa. Según recoge la compañía, el Ayuntamiento de Madrid todavía no ha emitido un pronunciamiento sobre la consulta vinculante presentada por las partes para aclarar detalles, viabilidad y plazos de ejecución de las obras.
En paralelo, La Mallorquina continúa avanzando en su estrategia de expansión en Madrid. A mediados de abril, la firma abrió un nuevo espacio en el complejo Nuga Castellana, en la zona norte de la capital, elevando a cinco sus establecimientos en la ciudad. La apertura refuerza su presencia en nuevos enclaves estratégicos y se suma a sus ubicaciones de Puerta del Sol, Velázquez, Glorieta de Quevedo y Narváez.
Con este movimiento, la histórica pastelería busca diversificar su presencia comercial más allá de su icónico local del centro y ganar capacidad operativa ante un eventual cierre temporal de Sol. La compañía combina así crecimiento orgánico, renovación de marca y expansión física en un momento clave para su evolución.
