La Mafia

La Mafia se sienta a la mesa rebaja la polémica sobre su marca y mantiene planes de expansión

viernes 6 de marzo del 2026 | 16:03

La cadena de restauración La Mafia se sienta a la mesa intenta rebajar el ruido generado tras la reciente resolución administrativa que cuestiona el uso de su denominación comercial. Desde la compañía aseguran que la situación no compromete la continuidad del proyecto ni afecta a su actividad operativa, mientras analizan los próximos pasos en paralelo al recurso que preparan ante la administración.

El grupo insiste en que la decisión conocida estos días no es definitiva y forma parte de un procedimiento administrativo todavía abierto. Por ese motivo, la empresa presentará un recurso de alzada con el objetivo de aclarar por qué ahora se pone en cuestión una marca que, según recuerdan, ha sido registrada y renovada en repetidas ocasiones durante más de dos décadas.

Según explica Javier Monge, director de marketing del grupo, el mensaje prioritario que la compañía quiere trasladar en este momento es de calma. La red de restaurantes seguirá funcionando con normalidad y la hoja de ruta del negocio permanece intacta. “Nos dedicamos a llenar restaurantes y a ofrecer las mejores experiencias posibles”, resume.

La compañía rechaza el alarmismo

Desde el grupo consideran que parte de la cobertura mediática ha generado una percepción exagerada sobre el alcance de la resolución. En este sentido, subrayan que el procedimiento en curso no implica el cierre de establecimientos ni una retirada inmediata de la marca, extremos que han llegado a aparecer en algunos titulares.

El propio Javier Floristán ha criticado públicamente ese enfoque, al considerar que transmite una imagen distorsionada de la situación real del expediente. En su opinión, el debate jurídico no altera la trayectoria empresarial del grupo ni su operativa diaria.

Un debate recurrente en la historia de la marca

La controversia en torno a la denominación no es nueva para la compañía. Según explican desde la dirección, el nombre forma parte del proyecto desde su origen, cuando Floristán y un socio abrieron su primer restaurante inspirado en su interés por la cocina italiana y por referencias culturales vinculadas a ese imaginario gastronómico.

Desde entonces, el negocio ha evolucionado hasta convertirse en una red que se aproxima al centenar de unidades, dentro de un grupo que además opera otras enseñas de restauración.

Desde la dirección recalcan que aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva

La empresa insiste en que su identidad siempre ha estado ligada a la propuesta culinaria italomediterránea y a la experiencia en sala, y rechaza cualquier interpretación que vincule la marca con una banalización de fenómenos criminales.

Escenarios estratégicos abiertos

Más allá del recorrido administrativo del expediente, la compañía reconoce que lleva tiempo analizando posibles escenarios de futuro. Ese trabajo se ha desarrollado junto a consultoras especializadas y despachos jurídicos y contempla distintas alternativas para el posicionamiento de la marca.

Entre ellas figura la posibilidad de adoptar una nueva denominación comercial. No obstante, desde la dirección recalcan que aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva y que cualquier movimiento se comunicará de forma ordenada.

Uno de los factores que el grupo quiere tener en cuenta en ese proceso es la opinión de su red de franquiciados. La empresa pretende que los socios participen en la definición del siguiente paso estratégico, dada su relevancia en el desarrollo del proyecto.

Un proceso que no frena el crecimiento

Mientras se resuelve la cuestión administrativa, el grupo asegura que su foco sigue puesto en el desarrollo del negocio. Los planes de expansión previstos para este año continúan adelante y la compañía mantiene su objetivo de reforzar su presencia en el mercado de restauración casual.

La previsión para el ejercicio pasa por abrir alrededor de 30 nuevos locales bajo esta marca, lo que consolidaría su ritmo de crecimiento dentro del sector.

En este contexto, la dirección defiende que el debate sobre la denominación no altera la esencia del proyecto. A su juicio, la trayectoria construida durante más de 25 años y la propuesta gastronómica del grupo pesan más que cualquier cuestión nominal. La prioridad, concluyen, es cerrar esta etapa de incertidumbre y seguir centrados en el desarrollo de la compañía.

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