Grupo Cappuccino está cambiando de dimensión. El grupo mallorquín, conocido por su red de cafeterías y restaurantes premium, cerró 2025 con una caída de la actividad y del beneficio, pero al mismo tiempo aceleró de forma significativa sus inversiones. El movimiento dibuja una nueva etapa para la compañía, que en los últimos meses ha reforzado su presencia en activos y ubicaciones de alto valor estratégico.
Las cuentas consolidadas del grupo reflejan una cifra de negocios de 62,58 millones de euros en 2025, frente a los 67,55 millones registrados un año antes. El descenso se sitúa en torno al 7,4%.
El retroceso se traslada con mayor intensidad al resultado. El grupo obtuvo un beneficio consolidado de 3,43 millones de euros, frente a los 6,67 millones de 2024, lo que supone una reducción cercana al 49%. El resultado de explotación pasó, por su parte, de 9,99 millones a 5,98 millones de euros. La propia compañía vincula esta evolución al descenso generalizado de las ventas en el sector de la restauración y al cierre temporal del establecimiento del puerto de Andratx debido a las obras.
La particularidad de las cuentas de Cappuccino aparece al observar el capítulo inversor. En 2025, el grupo destinó 23,9 millones de euros a inversiones, frente a los 5,65 millones del ejercicio anterior.
Más allá del Grand Café
El propio informe de gestión apunta en esa dirección. La compañía explica que durante 2025 continuó invirtiendo en inmuebles en curso con el objetivo de expandir y diversificar sus inversiones, especialmente aquellas relacionadas con la explotación hotelera y el alquiler vacacional.
La dirección espera que estas inversiones, junto con la evolución económica prevista para los próximos ejercicios, permitan elevar el EBITDA en el futuro.
Una de las más relevantes es el Café Gijón, adquirido en Madrid en 2025 y reabierto en 2026 después de una intervención sobre el histórico establecimiento del paseo de Recoletos. Cappuccino asumió el reto de devolver actividad a un local con más de un siglo de historia y convertirlo de nuevo en un activo operativo dentro de una ubicación prime de Madrid.
En junio de 2026 abrió el Casal Solleric Bar
La operación tiene además una lectura estratégica: supone consolidar Madrid dentro del mapa del grupo con un establecimiento que no responde únicamente al formato habitual de Cappuccino Grand Café, sino que parte de un activo singular y de una marca con identidad propia.
Palma vuelve a ganar peso
La segunda gran pata de esta estrategia está en Palma. Cappuccino se adjudicó la gestión del bar del Casal Solleric, una concesión por la que abona un canon de 300.000 euros anuales, con un contrato inicial de cuatro años prorrogable por otros cuatro. El establecimiento dispone de terraza y 69 plazas.
El proyecto ya es una realidad. En junio de 2026 abrió el Casal Solleric Bar, con una propuesta inspirada en el bistró francés y una carta que incorpora platos como steak tartar, foie gras, vichyssoise o entrecôte Café París, además de vinos, cócteles y champagne.
La operación refuerza la presencia de Cappuccino en el Passeig del Born, una de las principales zonas comerciales y de lujo de Palma. El grupo ya contaba con otros establecimientos en este entorno, por lo que el nuevo proyecto amplía la densidad de su presencia en uno de los principales ejes turísticos y comerciales de la ciudad.
Andratx: inversión antes que crecimiento inmediato
Otro de los proyectos que ayuda a entender las cuentas de 2025 es Puerto de Andratx. El establecimiento permaneció cerrado durante las obras y la propia compañía identifica este cierre como uno de los factores que pesaron sobre el EBITDA del ejercicio.
En septiembre de 2026, el Cappuccino Grand Café de Port d’Andratx ha vuelto a abrir después de más de un año de reforma, con una terraza ampliada y una renovación del espacio. La operación forma parte de una actuación de mayor alcance sobre este activo. Es decir, parte de la inversión contabilizada en las cuentas todavía estaba pendiente de convertirse en ingresos recurrentes al cierre de 2025.