Grupo Bar Galleta, el grupo de restauración liderado por Carlos Moreno Fontaneda, cerró 2025 con una facturación de 5,23 millones de euros, frente a los 5,72 millones registrados un año antes. La caída de ingresos, del 8,7%, coincide con un momento de transformación del proyecto empresarial, que busca adaptar sus conceptos a un mercado de restauración cada vez más cambiante.
Con un beneficio neto de 7.416 euros, el resultado supone un descenso significativo respecto a 2024, cuando Grupo Bar Galleta obtuvo un beneficio de 26.780 euros, aunque la compañía mantiene el ejercicio en positivo. Al mismo tiempo, los costes de aprovisionamiento se redujeron desde 2,34 millones hasta 1,87 millones de euros, mientras que los gastos de personal pasaron de 2,37 a 2,22 millones.
La evolución de las cuentas llega en un momento especialmente relevante para el grupo. Después de haber construido desde el Bar Galleta original un entramado de restaurantes con una identidad muy reconocible, Carlos Moreno Fontaneda está optando ahora por transformar establecimientos existentes y adaptar sus conceptos a los nuevos hábitos de consumo.
De replicar un modelo a transformar los locales
La redefinición tiene uno de sus ejemplos más claros en el establecimiento de Castelló 12, que durante los últimos años ha albergado El Perro y la Galleta Bakery. El local se ha transformado ahora en Terry’s Bar, un concepto de wine bar que abandona el planteamiento anterior para apostar por una propuesta más centrada en el vino, el picoteo y el consumo compartido. El propio establecimiento presenta el cambio como una evolución de uno de los locales emblemáticos del grupo.
Castelló fue precisamente uno de los puntos en los que el grupo había experimentado con la extensión de su universo más allá del restaurante tradicional. Allí abrió en 2022 El Perro y la Galleta Bakery, un proyecto construido alrededor de la galleta María y de la conocida tarta de mamá de sus restaurantes.
El grupo siempre se ha mantenido en la senda de la rentabilidad
Ahora, ese espacio vuelve a cambiar de piel en una estrategia que pasa de crear nuevos conceptos a hacer evolucionar los que ya existen. En esencia, responde a una búsqueda de formatos que respondan mejor a cómo se consume restauración en Madrid para un grupo que siempre se ha mantenido en la senda de la rentabilidad.
El propio Moreno Fontaneda explicaba recientemente que la transformación obedece, entre otros factores, al cambio en las rutinas de los clientes: con el teletrabajo y las jornadas intensivas, el consumo de mediodía pierde peso y ganan protagonismo propuestas más nocturnas, vinculadas al picoteo y las bebidas.
Es una filosofía que conecta directamente con el enfoque de adaptarse o desaparecer que el empresario plantea en su reciente análisis sobre la evolución de la hostelería madrileña. Un planteamiento que están atravesando muchos operadores del sector, consistente en revisar el producto, el momento de consumo y el posicionamiento de cada espacio cuando el mercado cambia.
