El verano de 2025 no está siendo lo que se esperaba en hostelería. La llegada de la temporada estival traía la promesa de acercar a España al hito de los 100 millones de turistas internacionales en España. Sin embargo, la ilusión ha chocado de frente con la realidad de que la saturación y los elevados precios vuelvan más atractivos otros destinos competitivos.
Cerca de 44,5 millones de turistas visitaron España en la primera mitad del año, un 4,75% más respecto al mismo periodo del año pasado. Son cifras históricas, pero se alejan del objetivo tan proclamado, toda vez que deberían sumarse más de 50 millones de visitantes en una segunda parte que suele ser más estable. Al margen de récords, lo que de verdad trae de cabeza al hostelero es la caída del consumo, estrechamente unida al estancamiento del turismo nacional. Sobre todo en restauración, con zonas de alta demanda como Baleares registrando descensos a nivel de ventas, comensales y ticket medio.
A principios del verano, CaixaBank Research ya planteaba una moderación en el crecimiento del sector turístico español, con dos grandes tendencias heredadas de 2024: un mayor número de visitantes internacionales frente a un residente con menor presencia. No obstante, el gasto total en restauración entre enero y mayo creció un 6,4 % interanual, gracias al+12,8 % del turismo doméstico y+12,6 % en turismo extranjero.
Enfriamiento de la demanda hostelera
Ahora bien, si durante los primeros seis meses de 2025 el gasto medio por turista internacional fue de 1.350 euros, apenas un 2% por encima de 2024, a día de hoy pueden descartarse las previsiones que apuntaban a un incremento de entre el 5 y 10%. Por otro lado, la fatiga del consumo interno y el atractivo creciente de los viajes al extranjero están frenando el número de desplazamientos y el gasto doméstico. El gasto medio del turista nacional en julio-agosto se esperaba entre 320 y 360 euros por estancia, prácticamente igual al del año pasado.
Como clave para ilustrar la contención del gasto regional, cabe destacar el descenso del 11,2% en el gasto de viajes internos y del 10,7% en restauración durante el primer trimestre. La única excepción la plantea Madrid, que creció un 2,4 % en restauración (hasta los 228 millones de euros en tres meses), mientras que otras regiones mostraban caídas más marcadas.
Muchos visitantes buscan opciones más económicas
En la temporada de verano destaca el fuerte tirón de bares y ocio nocturno, con un rendimiento superior al 15% entre 2022–2024. Sin embargo, se detecta un fenómeno preocupante: menor gasto medio por cliente en restaurantes, especialmente por el auge del turismo low‑cost. Muchos visitantes buscan opciones más económicas, reducen la frecuencia de menús del día o priorizan el consumo compartido, alerta Jordi Puig, responsable de Power Up Menú.
Una posible explicación a esta situación es la presión sobre los precios turísticos, toda vez que los alojamientos han experimentado un encarecimiento del 30% en los primeros seis meses de 2024; por delante de vuelos nacionales (25%) y restauración (23% Como resultado, muchos españoles eligen destinos internacionales más económicos —como Dubrovnik o incluso París— frente a opciones nacionales saturadas o con precios percibidos como excesivos.
Además, la confianza de los empresarios hosteleros sobre la evolución de sus negocios se mantuvo en negativo en el segundo trimestre del año, encadenando cuatro trimestres consecutivos con valoraciones desfavorables. Así lo refleja el Indicador de Confianza Hostelera del segundo trimestre de 2025, elaborado trimestralmente por Hostelería de España, que mide la percepción del sector sobre la marcha de su actividad.
Frente a estos datos, Puig alerta que España vive una bomba de relojería económica para el turismo. Por un lado, persigue el récord histórico de visitantes internacionales con alta capacidad de gasto, mientras por el otro hay un cliente nacional más prudente y con menor presupuesto. Aunque el gasto global crece, la dependencia del turismo extranjero enfrenta retos para importantes: «mayor dependencia del turismo internacional, clientela doméstica más contenida y altos costes operativos», destaca el experto.
Para afrontar esta realidad, los negocios de restauración pueden:
- Adaptar la oferta a presupuestos ajustados: menús compartidos, opciones económicas y promociones dirigidas a grupos.
- Innovar en la experiencia: eventos gastronómicos, pop‑ups temáticos, catas o experiencias inmersivas.
- Digitalizar el servicio: pedidos online, click&collect, reservas inteligentes.
- Optimizar márgenes: control de costes, gestión de inventarios y negociación con proveedores.