El debate sobre la rentabilidad de la alta gastronomía no parece tener el mismo recorrido en la familia Roca. Mientras buena parte del sector se enfrenta al desafío de compatibilizar la excelencia culinaria con unos costes cada vez más exigentes, el grupo de los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca ha cerrado 2025 con una facturación de 25,3 millones de euros y un beneficio récord de 1,6 millones. Unos resultados que consolidan la evolución de un negocio que ha crecido al mismo ritmo que ha ampliado su universo de marcas, restaurantes y experiencias gastronómicas.
Las cifras reflejan una trayectoria ascendente. En 2022, el grupo facturó 17,9 millones de euros; en 2023, los ingresos se elevaron a 19,4 millones; en 2024 alcanzaron los 22,1 millones y, en 2025, superaron por primera vez la barrera de los 25 millones. En apenas tres años, la cifra de negocio ha aumentado en 7,4 millones de euros, un crecimiento de más del 41%. El último ejercicio no solo marca un nuevo máximo de ventas, sino también un hito en términos de rentabilidad, teniendo en cuenta que los gastos de personal de los cerca de 300 empleados alcanzó los 8,56 millones.
La progresión coincide con la diversificación de las actividades de la familia, que ha construido alrededor de El Celler de Can Roca un ecosistema empresarial que va mucho más allá de la alta cocina. Restaurantes de diferentes formatos, hotelería, eventos y proyectos vinculados al chocolate y las experiencias gastronómicas forman parte de una estructura que permite ampliar las vías de ingresos y llegar a públicos distintos.
El Celler de Can Roca, origen y escaparate internacional
El corazón del grupo continúa siendo El Celler de Can Roca, el restaurante de Girona que ha situado a los tres hermanos entre los nombres más reconocidos de la gastronomía internacional. Con tres estrellas Michelin y una trayectoria marcada por la innovación, el establecimiento constituye el principal escaparate de una filosofía que combina investigación culinaria, creatividad y una estrecha relación con el territorio.
A través de Jorofon, explotan unos 15 locales y actividades
Sin embargo, el origen del negocio se encuentra en Can Roca, el bar-restaurante de cocina tradicional que sus padres, Montserrat Fontané y Josep Roca, fundaron en 1967. Este establecimiento sigue representando la raíz familiar de un proyecto que ha sabido evolucionar sin desligarse de sus orígenes.
A partir de esa base, los hermanos han desarrollado propuestas con identidades propias. Normal, situado en el centro de Girona, apuesta por una cocina directa, cercana y vinculada al producto local, mientras que Vii amplía la oferta con un concepto de bar de tapas y vinos. Estos formatos permiten trasladar parte del universo Roca a experiencias más informales, diversificando la propuesta más allá del restaurante gastronómico de alta gama.
Hoteles, eventos y experiencias gastronómicas
La expansión del grupo también se apoya en negocios que conectan la gastronomía con el turismo, la cultura y la celebración de eventos. En este ámbito destaca Esperit Roca, el proyecto ubicado en el castillo de Sant Julià de Ramis, en Girona, que integra restaurante, hotel y bodega en un complejo concebido como una experiencia global.
El proyecto amplía el alcance de la marca y abre nuevas oportunidades de negocio ligadas a las estancias, las visitas y el consumo gastronómico. La combinación de restauración y alojamiento permite extender la relación con el cliente más allá de una comida y convertir la visita en una experiencia de mayor recorrido.
Otra pieza relevante es Mas Marroch, una masía centenaria situada en Vilablareix dedicada principalmente a banquetes, bodas y grandes eventos corporativos. Su actividad incorpora una vía de negocio vinculada a las celebraciones privadas y empresariales, con una operativa distinta a la de los restaurantes del grupo.
A este entramado se suma Casa Cacao, el hotel boutique de Girona que integra un taller de chocolate en su planta baja. El proyecto conecta la hotelería con el universo creativo de Jordi Roca y refuerza la presencia del grupo en un segmento en el que la gastronomía funciona como elemento diferenciador de la experiencia turística.
