El Fornet ha conseguido mantener el volumen de negocio de un año para otro, aunque a costa de contener sus planes de crecimiento. La cadena catalana de panaderías y cafeterías, operada por Rosendo Milá, cerró 2025 con una cifra de negocios de 39,12 millones de euros, prácticamente en línea con los 39,38 millones registrados en 2024. Una estabilidad que adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que durante el ejercicio no abrió ningún establecimiento y, además, cerró dos tiendas.
Así lo recoge el informe de gestión de la compañía, que atribuye esta evolución a la consolidación de las ventas de la red existente, pese a las dificultades operativas que han afectado a algunos establecimientos. Los dos cierres producidos durante el año respondieron, según explica la compañía, a decisiones de reubicación de los arrendadores y no a problemas de rentabilidad de los locales.
A estos condicionantes se sumaron las obras municipales que afectaron a varios puntos de venta, especialmente al establecimiento de la calle Urgell, perjudicado por las actuaciones vinculadas al metro de Barcelona. Pese a ello, la compañía logró sostener su actividad y compensar parte de estas dificultades con la evolución de otras líneas de negocio.
En concreto, el negocio B2B mantuvo sus ventas y recuperó la actividad que había perdido en 2024 tras el cierre del Arcasa, con el que mantenía alianzas comerciales y de gestión en el sector de la restauración colectiva y los servicios de cafetería. Esta división, junto con la estabilidad de la red comercial, ha permitido a El Fornet conservar prácticamente intacta su facturación en un ejercicio sin crecimiento orgánico.
El objetivo inmediato pasa por sostener la tendencia positiva de las ventas, optimizar los costes fijos y recuperar margen operativo
La evolución de los ingresos se ha producido, además, en un contexto de presión sobre los costes. La empresa reconoce el impacto de la inflación de las materias primas y de los gastos laborales, afectados tanto por las tensiones internacionales de suministro como por los cambios regulatorios. Para contrarrestar estas circunstancias, Rosendo Milá consiguió mejorar su margen bruto en 60 puntos básicos, una evolución que contribuyó a situar el EBITDA en 3,6 millones de euros.
Sin embargo, esta mejora no se ha trasladado íntegramente al resultado final. El beneficio neto se redujo desde los 729.000 euros de 2024 hasta los 493.000 euros en 2025, un descenso del 32,4%. El resultado de explotación también retrocedió, pasando de 1,57 millones a 1,19 millones de euros. A ello se suma el incremento de los gastos financieros, que alcanzaron los 662.000 euros frente a los 586.000 del ejercicio anterior.
La compañía mantiene así un resultado positivo, aunque con una rentabilidad más ajustada que en el ejercicio precedente. En paralelo, su plantilla media aumentó hasta las 414,26 personas, frente a las 402,82 del año anterior, reflejando el mantenimiento de la estructura operativa pese a la ausencia de nuevas aperturas.
Una expansión supeditada a la caja
La contención de la red comercial responde a una decisión financiera. El informe de gestión señala expresamente que la compañía ha mantenido una política prudente de gestión de caja y que, por este motivo, volvió a frenar sus planes de expansión durante 2025. No se produjo ninguna apertura en el ejercicio.
Esta cautela contrasta con los planes de crecimiento que la empresa había planteado anteriormente, especialmente en Madrid, donde opera bajo la enseña El Horno. La estrategia de expansión mediante franquicias ya había quedado sobre la mesa en etapas anteriores, aunque la compañía terminó priorizando la consolidación de su negocio.
El cambio de accionariado y la entrada de Muzinich como socio mayoritario han abierto, no obstante, una nueva etapa. Como adelantó Sivarious, la firma financiera reforzó su posición en el grupo y asumió un papel protagonista en su estructura de gobierno, con Rafael Torres Boulet al frente del consejo de administración de Spanish Bakery & Coffee, matriz de El Fornet.
La reorganización financiera también ha tenido reflejo en las cuentas de Rosendo Milá. En noviembre de 2025, la sociedad y su socio único acometieron una operación destinada a reforzar sus fondos propios y adaptar el calendario de vencimientos de la deuda. Entre otras medidas, se capitalizaron 2,22 millones de euros mediante la conversión de deuda en patrimonio neto y se extendieron hasta 2028 los vencimientos de las principales financiaciones.
La deuda con entidades de crédito se situaba al cierre de 2025 en 7,79 millones de euros, frente a los 9,62 millones del ejercicio anterior. El patrimonio neto, por su parte, pasó de una posición negativa de 665.000 euros a un saldo positivo de 2,05 millones.
La operación permitió también eliminar algunas restricciones financieras que afectaban a la capacidad de crecimiento de la compañía, entre ellas las limitaciones a las inversiones en expansión y los mecanismos de barrido de caja.
En febrero de 2026, Muzinich dio un nuevo paso en su desembarco ejecutivo con una ampliación de capital de 3,49 millones de euros en Spanish Bakery & Coffee, según publicó Sivarious. El movimiento reforzaba los recursos disponibles para afrontar los próximos objetivos estratégicos del grupo, con Madrid entre los mercados prioritarios.
Por el momento, las cuentas de 2025 dibujan una compañía que ha optado por consolidar su dimensión y preservar su capacidad financiera antes que sumar nuevos establecimientos. El objetivo inmediato pasa por sostener la tendencia positiva de las ventas, optimizar los costes fijos y recuperar margen operativo. Una estrategia de contención que no supone renunciar al crecimiento, sino aplazarlo hasta contar con una estructura más preparada para asumirlo.