Goiko, 100 Montaditos, Honest Greens… Francia se ha convertido en uno de los destinos recurrentes para las cadenas españolas de restauración que buscan crecer fuera de sus fronteras. Sin embargo, la experiencia no ha sido igual para todas. Mientras algunas han conseguido desarrollar su presencia, otras han tenido que revisar sus planes e incluso retirar buena parte de su red. En ese escenario aterriza Malvón, que acaba de inaugurar su primera tienda francesa en Nantes con la intención de construir una presencia estable en el país.
La cadena madrileña, especializada en empanadas argentinas, no quiere limitar su desembarco a una apertura testimonial. Su hoja de ruta contempla una segunda implantación en Angers antes de que termine diciembre y, posteriormente, avanzar hacia París. Así lo explica a Sivarious Alejandro Polo, CEO de Malvón, que sitúa Francia entre las prioridades de crecimiento de la compañía.
«Para nosotros, Francia es un mercado estratégico para el crecimiento de Malvón. Arrancamos en Nantes y antes de que termine diciembre abriremos también en Angers, que está relativamente cerca. El objetivo es ir abriendo más tiendas en estas zonas y también en París, desarrollando nuestra presencia en el país paso a paso», señala.
La marca pretende avanzar hacia París
La estrategia tiene una particularidad en su estructura de expansión. Malvón no ha optado por entregar el desarrollo de todo el territorio francés a un único máster franquiciado, sino que trabaja con multifranquiciados, operadores que pueden abrir y gestionar varios establecimientos.
«En Francia trabajamos con multifranquiciados, que pueden abrir y gestionar varias tiendas, y no con un máster franquiciado para todo el país», precisa Polo. La fórmula permite desarrollar distintas zonas mediante socios que conocen el mercado y tienen capacidad para gestionar varias unidades, sin concentrar toda la expansión nacional en un único operador.
El directivo reconoce que el mercado presenta exigencias específicas, pero considera que también representa una oportunidad para su producto. «Sabemos que el público francés es exigente a nivel gastronómico, y eso hace que el reto sea especialmente interesante. Creemos que nuestra empanada puede encajar muy bien allí».
Goiko, el ejemplo de que Francia no garantiza el éxito
La cautela de Malvón tiene sentido si se observa el recorrido de otras cadenas españolas. Uno de los casos más ilustrativos es Goiko, que eligió París en 2019 para iniciar su internacionalización. La hamburguesería llegó con una propuesta consolidada en España y planes para replicar su modelo en Francia. La primera tienda abrió en la rue de Richelieu y posteriormente amplió su presencia con establecimientos en París y Lyon.
La cadena llegó a contar con cuatro restaurantes en el mercado francés, pero el proyecto terminó perdiendo impulso. En marzo de 2025 reconocía que la experiencia no fue como les hubiera gustado y apuntaba a la posibilidad de buscar un socio local para reactivar el negocio. Algo que no ocurrió.
El repliegue evidencia las dificultades de trasladar una marca exitosa en España a un mercado con otros hábitos de consumo, costes y dinámicas competitivas. Goiko había conseguido construir notoriedad en su país de origen, pero eso no fue suficiente para consolidar su red francesa.
100 Montaditos, una vía de entrada que sí ha funcionado
No todas las experiencias han seguido ese camino. Restalia encontró en Francia una oportunidad para desarrollar 100 Montaditos, su enseña más internacional y uno de los conceptos españoles de restauración organizada con mayor recorrido fuera del país.
La cadena abrió su primer establecimiento francés en febrero de 2019 en Villeurbanne, junto a Lyon. A finales de ese mismo año llegó a París, en el centro comercial Créteil Soleil, y en septiembre de 2020 inauguró un tercer restaurante en Burdeos. Su propuesta de montaditos, tapas y cervecería española encontró así espacio en tres enclaves del mercado galo.
La propia Restalia continúa incluyendo Francia entre los países donde opera 100 Montaditos en su información corporativa. La marca, además, ha seguido impulsando su internacionalización en otros mercados europeos, con aperturas recientes en ciudades como Ámsterdam y proyectos en nuevas capitales.
El caso demuestra que un concepto de origen español puede encontrar su público en Francia cuando consigue trasladar una propuesta diferenciada y adaptarse a las particularidades del mercado. La combinación de gastronomía española, consumo informal y precios accesibles ha sido uno de los pilares de la enseña.
Honest Greens también mira a Francia
Otra de las compañías españolas que ha puesto el foco en el mercado francés es Honest Greens. La cadena de restauración saludable, nacida en España y con presencia en Portugal y Reino Unido, llevó a cabo su primera implantación en Francia en el complejo Table Square de La Défense, en el área metropolitana de París.
Su llegada supone un nuevo movimiento de una marca española que ha construido su crecimiento alrededor de una oferta mediterránea, ingredientes frescos y una propuesta de restauración organizada que combina consumo en sala y para llevar. El establecimiento francés se suma a una estrategia de internacionalización que ya ha llevado a la compañía a Londres y distintas ciudades portuguesas.
Un mercado para crecer, pero sin precipitarse
La experiencia de estas cadenas dibuja un escenario desigual. Francia ofrece un mercado de gran tamaño y con una cultura gastronómica muy desarrollada, pero también obliga a las marcas extranjeras a demostrar que su modelo es competitivo más allá de su mercado de origen.
Para Malvón, la especialización puede ser una ventaja. Su producto, la empanada argentina, cuenta con una identidad propia y permite desarrollar una operativa más concentrada que la de otros formatos de restauración con cartas extensas. La compañía, además, ha reforzado su estructura productiva y logística para acompañar el crecimiento de una red que ya supera los 105 establecimientos.
La empresa cerró 2025 con una facturación de marca de 29,1 millones de euros, un 5% más que el ejercicio anterior. Grupo Malvón, que engloba la actividad de fabricación y los locales propios, ingresó 17,5 millones y obtuvo un Ebitda de 2,1 millones.
Con Nantes como primera puerta de entrada y Angers en el horizonte inmediato, la compañía quiere construir su red francesa de manera progresiva. París aparece como uno de los siguientes objetivos, aunque el planteamiento de Alejandro Polo deja claro que no se trata de acelerar aperturas sin una estructura que las respalde.
La lección que dejan los precedentes es que Francia puede ser tanto una oportunidad de crecimiento como una prueba de resistencia para las cadenas españolas. Goiko representa la cara menos favorable de esa aventura; 100 Montaditos, la posibilidad de encontrar un espacio propio. Malvón aspira a situarse entre las experiencias que consiguen convertir una primera apertura en un negocio duradero.