Avanza Food vislumbra un horizonte prometedor pese a los nubarrones que aún oscurecen su situación financiera. En el informe presentado por la administración concursal a mediados de febrero, la compañía dibuja un escenario de crecimiento moderado hasta 2030, sustentado en hipótesis conservadoras de ingresos, mejora progresiva de márgenes y generación recurrente de caja.
Una vez agotado el plazo de 15 días con el que contaba la empresa para alcanzar un convenio con sus acreedores, la administración concursal dejó abierta la puerta a la venta de la unidad productiva ante la falta de acuerdo. Tal y como avanzó El Economista, la valoración más razonable del negocio se sitúa en 1,85 millones de euros, una cifra que se justifica bajo la premisa de que “la actividad de la sociedad podría ser viable, ajustando algunos gastos y sin la carga financiera actual”.
El grupo de restauración cerró 2025 con una cifra de negocios consolidada provisional de 24,54 millones de euros, tras registrar una caída del 13,48% respecto al ejercicio anterior. No obstante, el histórico reciente refleja que, salvo en 2025, la compañía había encadenado incrementos de ingresos en los años previos, lo que apunta a un deterioro concentrado en el último ejercicio.
El grupo apunta a un crecimiento anual del 2,5% hasta 2030
Para el periodo 2026-2030, la proyección parte de una hipótesis prudente: un crecimiento anual del 2,5%, en línea con el IPC estimado y con la evolución prevista del sector. En el área de restaurantes propios, las ventas evolucionarían desde 20,23 millones de euros en 2025 hasta 22,89 millones en 2030, aplicando exclusivamente ese ajuste inflacionario y sin incorporar escenarios expansivos adicionales. Se trata de la línea que arroja un margen menos positivo.
En el negocio de franquicias, los ingresos proceden principalmente de royalties del 4% sobre las ventas de los franquiciados. Para 2026 se proyecta ese mismo porcentaje sobre ventas actualizadas por IPC, descontando un menor ingreso anual estimado en 120.000 euros por cierre de establecimientos. La única expansión contemplada es la de Carl’s Jr, con tres aperturas previstas en 2026 y seis anuales a partir de 2027. Cada nuevo local se estima con ventas de un millón de euros anuales, un royalty del 4,5% y un “opening fee” de 50.000 euros por establecimiento.
En base a estas estimaciones, la compañía prevé duplicar su área de franquicias, pasando de los 3,5 millones de euros en 2025 a los 7 millones en 2030.
Mejora operativa y generación de caja
El plan incorpora, además, ajustes de eficiencia que impactan directamente en los márgenes. El coste de producto bruto se reduce del 32,3% en 2025 al 31,5% en los ejercicios siguientes, mientras que los gastos generales pasan del 12% al 11,8% sobre ventas, reflejando un esfuerzo de racionalización de la estructura.
Como resultado, el EBITDA más otros resultados crecería desde 1,09 millones de euros en 2026 hasta 1,55 millones en 2030. Tras descontar inversiones e impuestos, la caja generada sería positiva en todos los ejercicios proyectados, moviéndose en una horquilla que va desde 669.000 euros en 2026 hasta 519.000 euros en 2030, lo que refuerza la tesis de viabilidad operativa del negocio.
Desequilibrio patrimonial y presión de la deuda
Pese a estas previsiones, el informe pone de manifiesto el acusado desequilibrio financiero actual. A 31 de diciembre de 2025, el activo real asciende a 26,85 millones de euros frente a un pasivo exigible de 46,56 millones, lo que arroja una ratio de garantía del 57,68% y evidencia la insuficiencia patrimonial para cubrir las deudas desde un punto de vista contable.
El importe total de los créditos concursales se sitúa en 44,11 millones de euros. Entre los principales acreedores figuran CaixaBank, Banco Santander, BBVA y Bankinter, así como el Estado a través de la empresa pública Cofides, que participó en la financiación del grupo.