Las colaboraciones bien planteadas pueden aportar un soplo refrescante en una restauración saturada de propuestas muy similares. Conscientes del enorme impacto que generan entre el público, los ‘crossovers ‘ entre marcas de restauración se han convertido en un poderoso motor de innovación, exclusividad y, sobre todo, diferenciación. De largo, la enseña que mayor capacidad está demostrando para explotar todo el potencial de estas alianzas comerciales es KFC.
KFC ha encontrado en las colaboraciones su mejor estrategia de crecimiento. En 2024 fue la marca de mayor crecimiento dentro de las cinco principales del sector QSR, por encima de nombres históricos del sector, tras alcanzar los 408 millones de euros en facturación y una cuota de gasto de, 6,6%. Ya entonces la cadena atribuía estas cifras al éxito de colaboraciones estratégicas con marcas de renombre.
Siempre de la mano con PS21, algunas de estas campañas estaban muy pegadas a las tendencias actuales, como es el claro caso de la llevada a cabo junto a Netflix y El Juego del Calamar, con la que dispararon las ventas un 26% durante las primeras semanas del lanzamiento. Otras, en cambio, han resultado completamente inesperadas, pero igual de notorias. A cada cual más original y cargada de un gran componente nostálgico: Jumpers, Kojak, Licor del Polo, Fresquito…
Ahora, vuelve a sorprender al unirse con Monchitos, el icónico snack valenciano de arroz inflado, para presentar en edición limitada una fusión inédita que reinventa un clásico de los 90 en un formato innovador, combinando el pollo de KFC con un producto local lleno de nostalgia y sabor. Una nueva apuesta junto a marcas españolas que mantiene su tono distintivo y conecta de forma auténtica con una comunidad. En este caso, además, la compañía destinó parte de los beneficios a la recuperación de la fábrica de Monchitos afectada por la DANA, convirtiendo la iniciativa en una acción que aúna nostalgia, innovación y compromiso social.
La marca ha encontrado el punto para conectar con varias generaciones
Desde KFC reconocen haber dado en el clavo con la nostalgia como estrategia para generar un mayor vínculo emocional con la marca. Según Beatriz Martínez, Brand & PR Lead de KFC España, «todos recordamos con añoranza una serie de televisión que te acompañó durante años o aquel snack de la merienda del que tienes su sabor grabado. Son muchos los que vivieron parte de su infancia o adolescencia con dulces como Kojak o Fresquito, snacks tan adictivos como Jumpers o Monchitos y que lavaban sus dientes con la icónica pasta de dientes Licor del Polo. Por no hablar de aquel juguete que solían traer los Reyes Magos, del que no te separabas, como el amigo virtual que en KFC llamamos Eduardochi».
En un mercado saturado, la innovación no es solo una cuestión de lanzar algo diferente, sino que innovador es lo que consigue que la gente quiera probarlo. Y a la hora de despertar ese ‘FOMO’ el factor de la añoranza resulta eficaz como pocos. «Se dice que los millennials es la generación de los nostálgicos, pero la realidad es que en los años 90 hubo productos que marcaron a toda la generación y que a día de hoy siguen muy presentes. Productos con un sabor, un universo visual y un storytelling tan potente que, desde KFC, los hemos versionado a lo largo de estos últimos años, para volver a divertir y a conectar con los que un día fueron niños», explica Martínez.
Más base de clientes
Con todas estas colaboraciones, la marca ha conseguido grandes resultados fundamentales. «Jumpers y el Cubo Helado de Kojak son nuestras innovaciones más vendidas. Y, con Eduardochi, conseguimos aumentar un +23% los usuarios registrados en nuestra App e incrementar nuestras ventas en este canal un +14% (el producto se vendía solo en la app)», indican. En el caso de Jumpers, la edición se agotó en tan solo tres semanas. Se dispararon las búsquedas en Google un 91 % y la colaboración provocó un aumento del 227 % en las descargas de la app en un solo día.
Sobre todo, KFC ha logrado tanto aumentar su base de clientes como incrementar el gasto por comensal. Y todo gracias a una estrategia que siguen con mucho interés desde otros mercados de la marca. Recientemente, João Almeida, market leader de KFC Iberia, exponía en el podcast Talent que «con una buena estrategia de upselling en colaboraciones sí que hacemos una subida del ticket claramente». Al mismo tiempo, permiten cubrir todas las categorías de precios dentro de una misma carta. «Como inviertes más en producto y en calidad, en las colaboraciones consigues trabajar mejor el margen, pero todo ser resume en generar más tráfico en los restaurantes», concluía.