Entrevista Gabriel Bover, director general Andalucía en Hipotels

Nuevas generaciones en el sector hotelero: talento, formación y el reto de la paciencia  

miércoles 17 de septiembre del 2025 | 06:09

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Es evidente que factores como las nuevas tecnologías, la digitalización, la mayor formación y la estacionalidad del turismo, provocan que las nuevas generaciones que se incorporan al sector hotelero lleguen con una visión diferente del trabajo y del servicio. Los nuevos talentos que llegan a la industria del turismo son perfiles altamente cualificados, con acceso a una formación más variada y completa que la que ha existido tradicionalmente.

Los tiempos cambian, y las personas y las preferencias, también. Eso es un hecho indiscutible. Al igual que lo es afirmar que en la actualidad existe una clara inclinación hacia la inmediatez: el deseo de alcanzar resultados rápidos, a menudo sin recorrer el camino de aprendizaje y maduración que exige el desarrollo profesional. 

Esto, en ciertas ocasiones y cargos, podría convertirse en una problemática o incluso en un retroceso. En este sentido, las nuevas generaciones que llegan al mundo laboral de sectores tan exigentes como el hotelero se enfrentan al reto de encontrar un equilibro entre el tiempo invertido en formación y práctica y la visión a largo plazo. 

Gabriel Bover, director general de Andalucía en Hipotels, ha reflexionado sobre este contexto lanzando las preguntas: “¿estamos preparados para acompañar a las nuevas generaciones en ese proceso? ¿Qué rol debemos asumir como líderes, mentores o compañeros?

“El éxito, en la mayoría de los casos, no es fruto de la improvisación, sino de un proceso sostenido de trabajo, errores, aprendizajes y evolución”.

Gabriel Bover explica: “Como en la cocina, los mejores resultados requieren tiempo, variedad de ingredientes y la sabiduría de quienes ya han transitado parte del camino. No siempre será un recorrido fácil, pero sí uno que permite construir algo sólido y duradero. Transmitir el valor del esfuerzo constante, la humildad y la visión a largo plazo es esencial. De lo contrario, corremos el riesgo de que, pese a su talento, estas generaciones se enfrenten a la frustración y la desmotivación”.

Tradicionalmente, desarrollo profesional de los empleados del sector hotelero solía basarse más en la experiencia adquirida en el día a día que en la formación académica formal. Además, la carrera laboral acostumbraba a ser progresiva y jerárquica, ascendiendo desde posiciones operativas hacia roles de supervisión y gestión con el tiempo y la dedicación. Ahora, hay ciertos aspectos que se han visto alterados.

Para Bover, “hay varias diferencias claras. Los jóvenes de hoy tienen una capacidad de adaptación altísima, sobre todo en lo tecnológico. Se manejan con herramientas digitales con total soltura y están muy acostumbrados a trabajar en entornos cambiantes. También noto que tienen una mirada más global, muchos han vivido o estudiado fuera, y eso les da otra perspectiva a la hora de resolver problemas o aportar ideas. Además, tienen un enfoque muy marcado en el equilibrio entre vida personal y profesional, lo cual nos obliga, como empresa, a revisar nuestras dinámicas internas”.

“No hay recetas mágicas” para transmitir la importancia del esfuerzo constante y la visión a largo plazo. Pero para el director general de Andalucía en Hipotels “la clave está en ser coherente. Si tú, como líder, trabajas con compromiso y constancia, eso se transmite. Además, intento siempre explicar el “para qué” de lo que hacemos. Si alguien entiende que su esfuerzo forma parte de algo más grande, que hay una visión a largo plazo, lo asume de otra manera, además considero que ayuda mucho contar historias reales, incluso personales”.

“También creo en acompañar de forma cercana, sobre todo con los perfiles más jóvenes, que a veces necesitan ver resultados más tangibles para mantenerse motivados”.

Cómo atraer talento en el sector hotelero

Llegados a este punto, resulta interesante plantearse cómo se fomenta la resiliencia sin que los jóvenes pierdan motivación en un sector tan exigente como el turístico. Tal y como explica Gabriel, la resiliencia no se impone, “se cultiva”. “Y para eso hay que dar confianza, margen de error y herramientas para crecer. Lo primero es que se sientan escuchados, que sepan que sus ideas cuentan. También es importante reconocer su trabajo, incluso en cosas pequeñas, no basta con un “bien hecho” aunque mejor eso que nada. Y por supuesto, cuidar los tiempos: no se puede pedir resiliencia si el entorno no es sano. Un equipo motivado es un equipo al que se le exige, sí, pero también se le apoya”.

Respecto al rol que debería asumir un líder hotelero, Gabriel explica que el rol más necesario hoy “es el de ser un puente”. En este sentido explica, “un puente entre generaciones, entre lo tradicional y lo nuevo, entre lo operativo y lo estratégico. Ya no se trata solo de “dirigir”, sino de facilitar, de conectar talento, de generar espacios donde la gente quiera quedarse y crecer. El liderazgo de antes, más vertical y basado en el control, ya no funciona con los equipos actuales. Hay que saber soltar y confiar”.

“Ha varios frentes” si se trata de cambios que debería acometer el sector hotelero para adaptarse y aprovechar mejor el talento joven. Según Bover, «uno es flexibilizar: horarios, estructuras, formas de trabajar. Otro es apostar más fuerte por la formación continua y la movilidad interna. Pero, sobre todo, tenemos que escuchar más. Muchas veces el talento joven se va no porque le falten oportunidades, sino porque siente que su voz no cuenta. Si logramos generar entornos donde puedan proponer, equivocarse y crecer, el sector no solo atraerá a los jóvenes, sino que los retendrá”.

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