La Academia Madrileña de Gastronomía celebró este lunes la décima edición de sus premios anuales, una cita que este año ha tenido un significado especial al coincidir con el 95º aniversario de la institución. Los galardones reconocen a profesionales, empresas e iniciativas que contribuyen a fortalecer el posicionamiento de Madrid como uno de los grandes destinos gastronómicos de Europa.
La Academia lleva más de dos décadas trabajando para proteger, impulsar y divulgar la riqueza gastronómica de la Comunidad de Madrid en todas sus expresiones: desde la alta cocina hasta el comercio especializado, pasando por la panadería, la pastelería, el vino y los productos que forman parte de la identidad culinaria madrileña. Desde 2016, además, distingue a aquellas personas, empresas e instituciones que contribuyen de forma significativa al desarrollo del sector.
La edición de 2026 ha vuelto a reflejar la diversidad de un ecosistema gastronómico cada vez más amplio, en el que conviven casas centenarias, proyectos familiares, restaurantes de autor y nuevos conceptos especializados. Entre los galardonados figuran nombres como Montia, Sen Omakase, El Fogón de Trifón, Botín, la DOP Aceite de Madrid, Pastelerías Mallorca o Caiño, representantes de ámbitos muy distintos de la gastronomía madrileña.
Uno de los reconocimientos recayó en Mallorca, premiada en la categoría Dulce & Repostería. Fundada en 1931, la compañía representa uno de los ejemplos más sólidos de empresa familiar dentro del sector gastronómico madrileño. Cuatro generaciones de la familia Moreno han participado en la evolución de una marca que ha sabido combinar la elaboración artesanal y la tradición pastelera con la adaptación a nuevas tendencias de consumo y formatos de negocio.
Actualmente, Mallorca cuenta con ocho establecimientos en Madrid, tienda online para toda la península y un obrador propio desde el que elabora tanto sus productos dulces como una amplia oferta salada. Su trayectoria refleja la transformación experimentada por la pastelería madrileña durante las últimas décadas y el papel que algunas firmas históricas han desempeñado en la modernización del sector.
En el ámbito de la cultura del vino, la Academia reconoció a Caiño con el premio en la categoría de Vinos y Licores. El vinobar, abierto en 2023 en la calle Ibiza, ha logrado posicionarse en poco tiempo como uno de los espacios de referencia para los aficionados al vino gracias a una propuesta centrada en pequeños productores, referencias poco habituales y una intensa actividad divulgativa a través de catas y encuentros especializados.
El reconocimiento llega en un momento de crecimiento para el establecimiento, que acaba de incorporar un servicio de venta de vinos para llevar y ha reforzado su programación de catas temáticas, ampliando así su apuesta por acercar la cultura vinícola a nuevos públicos.
Más allá de los premiados concretos, la lista de reconocimientos de este año pone de manifiesto la fortaleza de la gastronomía madrileña y la capacidad del sector para combinar tradición, innovación y especialización. Desde empresas familiares con casi un siglo de historia hasta proyectos jóvenes que están redefiniendo categorías como el vino o la restauración de autor, los Premios de la Academia Madrileña de Gastronomía vuelven a ofrecer una radiografía de los actores que están impulsando la evolución gastronómica de la región.
