monodosis

La UE pone fecha al fin de las monodosis en hostelería y fuerza a las empresas especializadas a reinventarse

domingo 25 de enero del 2026 | 17:01

En esta noticia se habla de:

La Unión Europea ha confirmado que los sobres monodosis de salsas, condimentos y otros formatos de un solo uso dejarán de estar disponibles en bares, restaurantes y hoteles a partir de 2030, como parte del nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés). Este reglamento tiene como objetivo reducir la generación de residuos plásticos y promover la reutilización de envases en toda la UE.

Según la normativa, los establecimientos deberán retirar productos habituales como sobres individuales de ketchup, mayonesa, mostaza, sal, azúcar, aceite o condimentos cuando el consumo se realice en el propio local. El cambio busca reemplazar estas monodosis por soluciones más sostenibles, como dispensadores higiénicos, tarros colectivos o envases reutilizables.

La exclusión de estos formatos de un solo uso forma parte de una estrategia más amplia de la UE para avanzar hacia una economía circular, disminuir la contaminación por plásticos y fomentar prácticas de consumo que reduzcan residuos.

La prohibición no afectará a los envases monodosis destinados a pedidos para llevar o comida a domicilio

Excepciones importantes

La prohibición no afectará a los envases monodosis destinados a pedidos para llevar o comida a domicilio, donde continúa permitiéndose su uso por motivos higiénicos o logísticos.

Está contemplada la posibilidad de que ciertos envases compostables certificados sigan empleándose si cumplen criterios de sostenibilidad y gestión de residuos.

El PPWR entró en vigor oficialmente en febrero de 2025, y a partir de este agosto se aplicarán las primeras obligaciones vinculantes relativas a composición y formatos de envases.

Esta fase inicial se completa con un calendario progresivo: en 2030 se planea ampliar las restricciones a otros formatos de envases monodosis, incluidos alimentos y productos de higiene personal, con evaluaciones posteriores en 2032 para medir el impacto ambiental y sanitario de las medidas.

Impacto para empresas especializadas: el caso de Capricho Andaluz

La eliminación de las monodosis de plástico en hostelería impacta no solo a bares y restaurantes, sino también a los fabricantes que han construido su negocio en torno a estos formatos. Un ejemplo paradigmático es Capricho Andaluz, empresa familiar situada en Cabra (Córdoba) que este año celebra su 25 aniversario y se ha posicionado como líder en soluciones adaptadas al canal horeca.

Capricho Andaluz ha desarrollado un negocio próspero basado en la producción y comercialización de salsas, aceites y vinagres en diversos formatos, con especial foco en aceite de oliva virgen extra. Su producto emblemático son las tarrinas monodosis, que se venden en cerca de 20 países y superan los 200 millones de unidades anuales. Este modelo ha sido clave para su crecimiento: en 2024 la empresa incrementó su facturación un 54 %, pasando de 33 a 51 millones de euros, con una mejora del volumen comercializado y acuerdos sólidos con grandes distribuidores del sector.

Las monodosis representaron aproximadamente el 60 % del volumen total de ventas en unidades, evidenciando la dependencia de Capricho Andaluz de este tipo de formatos.

La nueva normativa europea plantea un reto directo a este modelo de negocio. Aunque la empresa lleva años integrando criterios de sostenibilidad —sus monodosis se fabrican con al menos 90 % de material reciclado y cuentan con certificaciones de economía circular—, la eliminación progresiva de monodosis tradicionales obliga a replantear productos, canales y formatos.

Respuestas y adaptación

El sector en general ya explora alternativas como envases compostables certificados, dispensadores o sistemas rellenables para dar respuesta a las exigencias del PPWR. Mientras algunos operadores reclaman que la medida puede ser contraproducente —al argumentar que las monodosis contribuyen a un uso más controlado y reducen el desperdicio alimentario—, otros la consideran una oportunidad para innovar y acelerar la transición hacia modelos más sostenibles.

Desde la propia Capricho Andaluz se muestra confianza en su capacidad de adaptación. Según su informe de gestión, la empresa puede acometer los proyectos de expansión previstos sin inversiones muy significativas, aprovechando su capacidad productiva actual para ajustar su oferta a un mercado en transformación.

Noticias Relacionadas: