Este verano no ha cumplido las expectativas de buena parte del sector hostelero. Aunque aún no hay cifras definitivas, la percepción general es que la actividad ha sido menor de lo previsto. La explicación está en el bolsillo de los turistas: según el INE, el gasto medio por persona en ocio y vacaciones ha subido un 9,3% en 2025. Este incremento ha ido destinado principalmente a transporte y alojamiento, obligando a recortar en otros apartados, como las comidas en restaurantes.
El encarecimiento general de la vida también influye, ya que la contención del consumo no se limita al verano, sino que afecta al conjunto del año.
El tercer informe «Turismo y Gastronomía» del CIS, basado en casi 3.000 encuestas realizadas a finales de julio, confirma estos cambios. Cada vez son menos los españoles que gastan menos de 15 euros cuando salen a comer o cenar (6,9% frente al 7,6% de hace dos años). Al mismo tiempo, crece el grupo que gasta entre 31 y 50 euros por salida (del 26,3% en 2023 al 28,6% actual). La franja más común sigue siendo la de 15 a 30 euros, donde se sitúa un 55,7% de los consumidores, aunque dos años atrás eran el 56,3%. Solo un 1,8% supera los 70 euros de gasto medio.
El estudio también señala que el 11,3% de los españoles nunca acude a restaurantes para realizar alguna de las comidas principales. Entre quienes viajan, el 27% sale a comer entre dos y tres veces por semana en vacaciones, el 25,3% lo hace más de tres veces y un 22% todos los días. Por el contrario, un 8,8% no pisa restaurantes en su destino y un 16% solo acude una vez a la semana.
Las cifras de vacaciones también reflejan la presión económica. Un 21,1% de los españoles no ha podido tomarlas este año. Entre quienes sí disfrutan de días de descanso, la mayoría no supera las dos semanas: un 32,2% se va entre una y dos semanas, un 28,1% apenas una semana y un 17,6% menos de siete días. Solo un 19,3% consigue vacaciones más largas.
Incluso en temas gastronómicos más ligeros, el informe ofrece pistas de preferencias colectivas: tres de cada cuatro españoles eligen la tortilla de patatas con cebolla y más de la mitad la prefieren poco hecha.
