La hostelería vuelve a enfrentarse a las consecuencias de una regulación. El anteproyecto de la ley antitabaco aprobado por el Consejo de Ministros plantea la prohibición de fumar y vapear en espacios como las terrazas de hostelería o establecimientos de ocio. Aunque el texto todavía tiene su trámite correspondiente por delante, desde el sector hostelero consideran que se trata de una medida «desproporcionada».
En una primera valoración de la ley, Hostelería de España se muestra descontenta con un borrador «que va contra los hosteleros, no contra el tabaco». Su presidente, José Luis Álvarez Almeida, defiende que en las terrazas siempre ha habido y sigue habiendo una convivencia totalmente pacífica entre fumadores y no fumadores. Y en un mensaje dirigido a los parlamentarios, pide reflexionar acerca de «si la mejor manera de luchar contra el tabaquismo sea atacar a una vez más a la hostelería, convirtiendo a nuestros camareros en vigilantes de algo que no tiene sentido».
En cuanto a la finalidad de la medida, la organización advierte que tendría una eficacia muy limitada, ya que podría desplazar los encuentros con fumadores a espacios cerrados como los domicilios, aumentando la exposición al humo, y fomentar el consumo desordenado en las inmediaciones de las terrazas, donde no hay lugares habilitados para los residuos, con el consiguiente perjuicio para el entorno y los vecinos. En una encuesta del pasado julio realizada por la propia asociación, un 85,2 % de los encuestados creían que los fumadores seguirán haciéndolo en los alrededores, dificultando la gestión del espacio por parte del personal del establecimiento y generando nuevas tensiones con los vecinos.
Impacto en el turismo
Por el contrario, el impacto y efecto negativo de su aplicación sería muy alto para el turismo y la imagen internacional del país, ya que España se convertiría en una excepción dentro de Europa, donde solo Suecia mantiene una prohibición total similar. Países como Francia han optado por excluir expresamente las terrazas de sus restricciones para no perjudicar a la hostelería ni al turismo.
Además, generaría especial confusión entre los millones de turistas que visitan España cada año -más de 94 millones en 2024-, en un país donde el sector turístico representa uno de los principales motores económicos. Asimismo, supondría una carga añadida para los trabajadores del sector, que se verían obligados a asumir funciones de vigilancia que no les corresponden, lo que podría generar situaciones indeseadas con la clientela. «Tenemos más sillas y mesas que toda Europa y vamos a ser los que prohibamos a nuestros turistas que no se puede fumar, que se tienen que levantar para hacerlo fuera de nuestros espacios», critica Álvarez Almeida.
El sector teme un efecto rebote que desplace a los consumidores a domicilios
Según la citada encuesta realizada por 40dB junto con Hostelería de España, un 69,3 % de los españoles considera que las campañas de información y sensibilización son más efectivas para reducir el consumo de tabaco que las prohibiciones directas. Además, la posible prohibición de fumar en terrazas tampoco es vista como una prioridad para la mayoría de la población. Según la encuesta, más del 56% no considera urgente adoptar esta medida.
Asimismo, un 57,4 % de los encuestados considera que podría producirse un efecto rebote, trasladando las reuniones con fumadores a espacios cerrados como los domicilios, lo que incrementaría la exposición al humo en lugares con peor ventilación. Por otro lado, un 62,6 % teme un efecto negativo sobre la imagen de España como destino turístico.
Por todo ello, Hostelería de España reitera la voluntad de diálogo con las autoridades y se insta al Gobierno a reconsiderar la medida. En este sentido, su presidente añade que «es fundamental garantizar la convivencia y evitar la imposición de cargas adicionales a los profesionales del sector hostelero. Las terrazas son un espacio clave para la vida social y económica del país, y cualquier decisión debe valorar con seriedad su impacto real en términos de empleo, actividad empresarial, competitividad turística y experiencia».