El reparto de poder en las familias hoteleras españolas para preservar el legado

El reparto de poder en las familias hoteleras españolas para preservar el legado

lunes 25 de mayo del 2026 | 05:05

Entre otras cuestiones, el turismo español destaca por haber visto nacer a algunas de las compañías hoteleras de mayor renombre a nivel global. Durante décadas, las grandes cadenas españolas han construido modelos empresariales donde propiedad, gestión y legado caminaban de la mano. Ahora, ese esquema parece haber entrado en una nueva fase. 

El relevo generacional ya no se plantea únicamente como una transición familiar, sino como un proceso de profesionalización y redistribución del poder. En un sector donde alrededor del 85% de la capacidad hotelera española sigue en manos de propietarios independientes, según publicó Sivarious, la sucesión se ha convertido en uno de los grandes desafíos estratégicos.

A día de hoy, el perfil del heredero hotelero también está evolucionado. Gran parte de las nuevas generaciones hoteleras ya no aterrizan directamente en los consejos de administración ni construyen su trayectoria únicamente desde la representación institucional. Ahora, se valora el conocimiento operativo y la formación internacional. 

Así lo refleja la figura de Naomi Riu Rodríguez. La actual directora financiera de RIU Hotels & Resorts comenzó su trayectoria en la operación hotelera cuando tenía 16 años trabajando en el bar y la cocina del Riu Playa Park. Posteriormente pasó por distintos puestos dentro de la compañía hasta asumir la dirección financiera en 2018, sustituyendo a Joan Trian Riu. En 2025 amplió su peso ejecutivo dentro del nuevo organigrama y asumió nuevas áreas como Compras EMEA, Responsabilidad Social Corporativa y parte de las operaciones internacionales del grupo.

Entender el negocio hotelero antes de gestionarlo

“Empecé en la operación. No en un despacho. Esa fue una elección deliberada: entender RIU antes de gestionarlo”, explica Naomi sobre una incorporación progresiva al negocio que, según señala, respondió a “una decisión consciente” de la familia. Su trayectoria refleja una tendencia creciente dentro de las grandes hoteleras familiares: formar a las nuevas generaciones desde la gestión diaria y no únicamente desde los órganos corporativos.

En este contexto, RIU se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de transición ordenada hacia la cuarta generación. La jubilación de Carmen Riu en 2025 marcó el inicio de una nueva etapa para la cadena mallorquina, que reorganizó su estructura directiva reforzando el peso ejecutivo de los descendientes de la familia fundadora. Luis Riu quedó como consejero delegado único, mientras los miembros de la cuarta generación asumían nuevas responsabilidades en operaciones, comercial, sostenibilidad y finanzas.

La reorganización de la compañía también consolidó el papel de Roberto Riu Rodríguez en Comercial y Marketing, el de Luis Riu Rodríguez en Operaciones de la zona Atlántica y el de Joan Trian Riu en Operaciones de América y representación institucional. De forma paralela, Lola Trian Riu abandonó la dirección de Sostenibilidad para centrarse en la gestión de los fondos filantrópicos de la familia. 

Todos ellos forman ya parte del Consejo de Administración, en un proceso que la propia cadena define como “fruto de un largo proceso de formación” orientado a preservar el equilibrio entre gestión familiar y profesionalización ejecutiva.

El relevo generacional en Barceló Hotel Group

La sucesión también avanza en Barceló Hotel Group. La compañía inició hace años una transición gradual hacia la cuarta generación y recientemente aceleró ese proceso con nuevos nombramientos en el área ejecutiva. Tal y como publicó este medio, Antonio Tovar Barceló fue designado CEO para Latinoamérica tras la salida de Simón Barceló Tous de sus funciones ejecutivas al alcanzar los 65 años.

El movimiento supone un paso más dentro de una estructura donde hasta ahora el liderazgo recaía principalmente en Simón Pedro Barceló Vadell y Simón Barceló Tous, nietos del fundador. Antonio Tovar, hijo de Antonia Barceló, amplía así su peso en una de las regiones estratégicas del grupo. En paralelo, Marta Barceló se incorporó al consejo y al comité de dirección, convirtiéndose en la primera representante de la cuarta generación en entrar en el órgano de gobierno de la compañía. Barceló trabaja además con un horizonte estratégico que coincide con el centenario del grupo en 2031, fecha que la propia empresa contempla como un nuevo punto de inflexión generacional.

Meliá, protagonista de uno de los primeros grandes relevos

En Meliá Hotels International, la sucesión se consolidó hace años con el traspaso ejecutivo entre Gabriel Escarrer Juliá y su hijo Gabriel Escarrer Jaume. El fundador dejó la presidencia ejecutiva en 2016 después de seis décadas al frente de la compañía, aunque mantuvo posteriormente una función institucional como presidente no ejecutivo.

La transición en la cadena mallorquina representó uno de los primeros grandes relevos dentro de las hoteleras españolas y marcó un precedente para el resto del sector. Bajo el liderazgo de Gabriel Escarrer Jaume, la compañía ha reforzado su estrategia internacional, la digitalización y el posicionamiento de marca.

La cuarta generación tiene el poder en Iberostar

Mientras, en Iberostar, el relevo también está plenamente integrado en la estructura. Miguel Fluxà Roselló continúa como presidente de la compañía, mientras sus hijas Sabina y Gloria Fluxà han ganado protagonismo en la gestión durante los últimos años. A día de hoy, Sabina Fluxà ejerce como CEO del grupo y covicepresidenta, mientras Gloria Fluxà lidera el área de sostenibilidad. 

Ambas representan la cuarta generación de una familia empresarial cuyos orígenes se remontan al sector del calzado antes de entrar en el negocio turístico.

El legado de Piñero

Es innegable que Piñero representa otro modelo de transición ya consolidada. La compañía está presidida por Isabel García Lorca, mientras Encarna Piñero ocupa la posición de CEO desde 2017. Junto a ella, sus hermanas Isabel y Lydia Piñero también desempeñan funciones estratégicas dentro del grupo, vinculadas respectivamente a sostenibilidad e inversiones. En este caso, el relevo no se ha articulado únicamente en torno al negocio hotelero, sino sobre una estructura turística diversificada donde conviven división hotelera, residencial y vacacional.

A su vez, resulta interesante destacar que la transformación generacional de las cadenas hoteleras españolas coincide además con un momento de fuerte internacionalización y concentración empresarial. Meliá, RIU, Barceló, Iberostar y Piñero compiten hoy en un amplio abanico de mercados y  es probable que gestionen estructuras mucho más complejas que las que levantaron sus fundadores décadas atrás.

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