Harveys Bristol Cream, el vino de Jerez que bebe la Casa Real británica desde hace 127 años

Harveys Bristol Cream, el vino de Jerez que bebe la Casa Real británica desde hace 127 años

Publicado el lunes 19 de septiembre del 2022
lunes 19 de septiembre del 2022

Era el vino que tenía la reina Isabel II en sus salones privados y estancias de uso oficial. También el que se servía en los actos de palacio y que ahora, tras el fallecimiento de la monarca, podría perder el sello o estampa real que certificaba la preferencia que tenía la reina de Inglaterra por este producto.

Harveys Bristol Cream, elaborado en las jerezanas Bodegas Fundador, es la única marca española que suministra a la Casa Real británica. Durante más de un siglo este vino de Jerez ha gozado del distintivo ‘Royal Warrant’, que otorga la Casa Real a aquellos proveedores que le suministran regularmente bienes o servicios. Más de 800 marcas cuenta actualmente con esta órden, de las que 620 tienen el escudo de armas en sus productos.

El vínculo de esta compañía con la Casa Real Británica se remonta a 1895, en la época victoriana, y se ha ido estrechando a lo largo de estos 127 años. Especialmente durante el reinado de Isabel II, ya que recibió el Royal Warrant en 1969. Desde entonces se convirtió en el Jerez más consumido de todo el mercado británico.

Los pedidos se gestionan directamente con la bodega y atienden a facctores como la clase de recepción, gala o cena prevista en agenda

Desde la bodega indican que la clave de la relación está en la excelencia y cuidado de su producto, que al mezclar en su composición los cuatro vinos de Jerez hace que sea dulce, con el cuerpo de un oloroso, la gracia de un fino y la elegancia de un amontillado.

Los pedidos se gestionan directamente con la bodega y atienden a facctores como la clase de recepción, gala o cena prevista en agenda. Fundada en 1730, la Bodega Fundador comparte estatus en un listado donde figuran Mumm, Pol Roger, Bollinger y Louis Roederer. Ahora, tras el fallecimiento de Isabel II, se inica un lento proceso de renovación en el que primero los titulares del distintivo deberán retirar el escudo de armas de la monarca y, después, volver a solicitarlo. Ello siempre y cuando sigan prestando servicio a la Casa Real.

Añejado en botas de roble americano, es un icono de los vinos de Jerez, y según la marca «cada seis segundos se consume una botella de Bristol Cream en el mundo». Con una graduación de 17,5 º, en boca resulta suave, cremoso y añejo, destacando la frutosidad del Pedro Ximénez. En Buckingham Palace se sirve como aperitivo en las salas de espera de las audiencias reales, pero también es un vino ideal para tomarlo como acompañamiento del postre, maridando especialmente bien con heledos y quesos.

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