El nuevo sistema de devolución de envases impulsa el agua filtrada en hostelería

Proveedores 29/05/2026

La entrada en vigor del sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) marcará un cambio visible en bares y restaurantes españoles: por primera vez, el coste de latas y botellas de un solo uso aparecerá reflejado directamente en el ticket. Una medida que, además de transformar la gestión de residuos, vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el verdadero impacto del modelo basado en envases desechables.

La regulación responde a la creciente presión europea para reducir residuos y fomentar modelos más circulares. Pero, más allá del reciclaje, el nuevo escenario también está impulsando alternativas orientadas directamente a reducir la generación de envases, especialmente en el consumo de agua. Buen ejemplo de ello son Brita o Agua KMZero. Esta última ofrece soluciones a medida y ya trabaja con un importante número de establecimientos gastronómicos, como DiverXO o Ramón Freixa.

Con el abanico de servicios cada vez más amplío, empresas especializadas en soluciones sostenibles para hostelería, como Tappwater, consideran que el SDDR puede acelerar un cambio de hábitos tanto en consumidores como en establecimientos.

El modelo basado en “usar y tirar” empieza a mostrar claros signos de agotamiento

“Durante años la conversación se ha centrado en reciclar mejor, pero ahora empezamos a preguntarnos cuántos residuos podemos evitar generar”, explica Magnus Jern, fundador de Tappwater. “Cuando el consumidor ve reflejado el coste del envase en el ticket, cambia también su percepción sobre el plástico de un solo uso”.

Más presión regulatoria y dudas sobre los microplásticos

El debate llega además en un momento de creciente preocupación por los microplásticos y por los límites del reciclaje tradicional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años reclamando más investigación sobre el impacto de los microplásticos en el agua potable y distintos estudios apuntan a que el agua embotellada suele contener más partículas microplásticas que el agua del grifo, en parte debido al propio envase.

A ello se suma el endurecimiento de las políticas europeas contra los plásticos de un solo uso, que incluyen restricciones progresivas, objetivos de reutilización y nuevas obligaciones para el sector de la restauración.

“El reciclaje sigue siendo imprescindible, pero tiene límites industriales, logísticos y energéticos”, señala Jern. “La opción más eficiente siempre será evitar que el residuo llegue a existir”.

La hostelería mira hacia modelos reutilizables

En paralelo, cada vez más bares, restaurantes y hoteles europeos están incorporando sistemas de filtración y modelos refill para reducir el consumo de agua embotellada. Ciudades como París, Copenhague o Ámsterdam ya muestran una tendencia creciente hacia soluciones reutilizables en hostelería.

España sigue siendo uno de los países europeos con mayor consumo de agua embotellada, especialmente en restauración, aunque el sector empieza a detectar cambios impulsados por tres factores: la regulación, el aumento de costes asociados al plástico y una mayor sensibilidad medioambiental por parte de los consumidores.

“Hasta hace poco el plástico era prácticamente invisible en la experiencia de consumo. Ahora el envase tendrá un coste explícito y eso acelera la conciencia colectiva”, apuntan desde Tappwater.

La compañía considera que el debate ya no gira únicamente en torno a reciclar más, sino a construir modelos de consumo que necesiten menos envases desde el origen. “La verdadera revolución no consiste solo en reciclar más botellas, sino en lograr que cada vez necesitemos menos envases para consumir algo tan básico como el agua”, concluyen.

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