Renovación pragmática en la cafetería del parlamento valenciano. Las Cortes Valencianas han convocado la licitación del servicio conjunto de cocina, cafetería y comedores de su sede en el Palau. El nuevo expediente renueva el contrato vigente desde 2016, pero con un incremento moderado en el presupuesto y tarifas que, aunque algo superiores, siguen siendo asequibles.
El contrato de 2016 se adjudicó con un presupuesto base total (IVA incluido) de 264.000 euros para dos años de servicio. La actual licitación plantea una anualidad de 260.000 euros hasta 2030, lo que supone una subida moderada si se considera el encarecimiento general de los costes en restauración (materias primas, energía, personal, suministros, etc.) en los últimos años.
Este dato sugiere la intención de la institución de mantener un servicio subvencionado y accesible para sus usuarios: diputados, personal acreditado y plantilla interna. Así, el ajuste del presupuesto va acompañado de una ligera subida en los precios del servicio — un aumento similar al del presupuesto base. Aun así, los nuevos importes siguen siendo bajos en el contexto actual, lo que demuestra el compromiso de Les Corts con la accesibilidad del comedor interno.
La cafetería del parlamento seguirá siendo uno de los lugares más asequibles
Según los pliegos, la cafetería del parlamento seguirá siendo uno de los lugares más asequibles para consumir de toda la ciudad, ya sea para desayunar (café + tostada o croissant 2,78 euros), almorzar (panecillo con tortilla 1,58 euros) o comer (menú completo del día 9,50 euros. Estos precios permiten continuar bajo la filosofía de restauración institucional asequible, a pesar del modesto incremento.
El hecho de que el presupuesto se haya incrementado solo un 20 % en casi diez años —y ello pese a una inflación acumulada considerable, al alza de costes de los alimentos y suministros, y a las mayores exigencias de calidad, sostenibilidad e higiene — revela que Las Corts busca equilibrar sostenibilidad del servicio con control presupuestario, evitando saltos bruscos de gasto.
- Pese a la inflación y los mayores costes operativos, se ha privilegiado la accesibilidad para usuarios internos, manteniendo precios populares.
- Para las empresas licitadoras, supone una limitación en el margen de maniobra, ya que deberán asumir servicios modernos, de calidad y con exigentes requisitos técnicos, sin poder repercutir grandes incrementos en sus tarifas.
