La Tagliatella Pepe Rodríguez

La Tagliatella sale de la receta habitual para ganar terreno en el casual de la mano de grandes chefs

miércoles 16 de septiembre del 2026 | 23:09

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En un mercado de restauración cada vez más poblado de conceptos que compiten por diferenciarse y en el que las tendencias tienden a replicarse con rapidez, La Tagliatella busca abrir una vía propia a través de la colaboración con chefs de reconocido prestigio. La cadena especializada en cocina italiana ha unido ahora su propuesta a la de Pepe Rodríguez, chef y propietario de El Bohío, restaurante con una estrella Michelin, para lanzar cuatro recetas inéditas que cruzan los códigos de la gastronomía italiana con productos y sabores muy vinculados al recetario español.

La iniciativa se enmarca en una estrategia con la que la marca pretende introducir elementos de sorpresa en una categoría —la restauración italiana— donde conviven operadores muy consolidados, nuevas enseñas y conceptos cada vez más similares entre sí. Antes de Pepe Rodríguez, La Tagliatella ya había trabajado con Carlos Maldonado, también reconocido por la Guía Michelin.

«En un momento en el que muchas propuestas acaban pareciéndose entre sí, creemos que la gastronomía debe seguir siendo un espacio para la sorpresa y el descubrimiento», explica Alberto Monedero, director de marketing de La Tagliatella, a Sivarious. Para el directivo, romper prejuicios gastronómicos es especialmente relevante en un contexto en el que «muchas de las mejores experiencias nacen precisamente cuando salimos de lo habitual y vemos los ingredientes de siempre desde otra perspectiva».

Estas colaboraciones permiten revisar su propia propuesta desde fuera

De la colaboración puntual a una herramienta de diferenciación

La apuesta por chefs de renombre no responde únicamente a la búsqueda de notoriedad. Para La Tagliatella, estas colaboraciones permiten revisar su propia propuesta desde fuera y explorar combinaciones que difícilmente surgirían desde una aproximación estrictamente convencional a la cocina italiana.

«Nos aporta una mirada diferente sobre nuestra propia propuesta gastronómica», señala Monedero. En su opinión, trabajar con cocineros reconocidos permite a la cadena «explorar nuevas combinaciones, incorporar su creatividad y ofrecer experiencias exclusivas que sorprendan a nuestros clientes».

La estrategia tiene, además, una segunda derivada: generar conversación alrededor de la marca. La presencia de figuras reconocibles de la gastronomía española introduce un componente de actualidad y notoriedad en un negocio donde la diferenciación no depende únicamente del producto, sino también de la capacidad de construir una propuesta de marca reconocible.

Con todo, La Tagliatella establece un límite claro: evolucionar sin perder los elementos que definen su concepto. «Siempre con un objetivo claro: seguir evolucionando sin perder la esencia de La Tagliatella y poniendo en valor la calidad del producto y la experiencia gastronómica», apunta su director de Marketing.

Italia y España se encuentran en la mesa

La colaboración con Pepe Rodríguez lleva esa filosofía a cuatro platos que juegan precisamente con el territorio común entre ambas gastronomías. Bajo el lema «Probamos y luego juzgamos», la cadena plantea una invitación a dejar a un lado las expectativas sobre lo que debe ser un plato italiano y comprobar qué ocurre cuando se incorporan ingredientes reconocibles de la cocina española.

La campaña, disponible del 15 de septiembre al 29 de noviembre en todos los restaurantes de La Tagliatella en España, recorre cuatro grandes iconos de la propuesta italiana: antipasti, pasta, gnocchi y pizza.

El resultado son cuatro recetas exclusivas:

  • Tártar Ibérico con Panettone del Veneto, en el que el salchichón ibérico se convierte en tartar y se presenta sobre una tostada dulce de panettone del Veneto, acompañado de Parmigiano Reggiano DOP, oliva Leccine, tomate confitado y tomate cherry.
  • Sorrentino alla Beurre Blanc, una pasta rellena de Parmigiano Reggiano DOP y jamón serrano, acompañada de una salsa beurre blanc elaborada con mantequilla, nata y vinagre de estragón, y terminada con pancetta italiana.
  • Gnocchi di Pulpo a Feira, que traslada uno de los platos más reconocibles de la gastronomía gallega al lenguaje de la cocina italiana, combinando gnocchi de patata con una salsa cremosa de pulpo, pimentón ahumado y una mezcla de quesos.
  • Pizza de Carrillera al Curry Thai, una reinterpretación de la pizza tradicional que incorpora carrilleras melosas al curry verde estilo tailandés sobre una base de crema de calabaza y mozzarella.

Son combinaciones que, sobre el papel, se alejan de la receta italiana más ortodoxa. Precisamente ahí reside el planteamiento de la colaboración. «Italia y España comparten algo fundamental: el respeto por el producto y el placer de sentarse a la mesa», explica Pepe Rodríguez. La intención, según el chef, es jugar con ingredientes y sabores reconocibles de ambos países para mostrar que tradición e innovación pueden convivir.

Para Monedero, esa conexión mediterránea también puede convertirse en un elemento de diferenciación dentro de la categoría italiana. «La cocina mediterránea comparte valores como la calidad del producto, el sabor y el disfrute alrededor de la mesa, pero al mismo tiempo ofrece una enorme riqueza de ingredientes, recetas e influencias», apunta.

Una categoría italiana que busca nuevas fórmulas

La estrategia de La Tagliatella parte así de una paradoja: para diferenciar su cocina italiana, la marca amplía el campo de juego más allá de Italia. La incorporación de referencias españolas y, en este caso, incluso asiáticas, no pretende sustituir su propuesta tradicional, sino utilizarla como punto de partida para experimentar con nuevos sabores.

«Explorar esa diversidad nos permite crear propuestas novedosas sin alejarnos de nuestra identidad», sostiene Monedero. El directivo considera, además, que las colaboraciones con chefs pueden servir para «dar visibilidad a productos de gran calidad y descubrir nuevas maneras de combinarlos».

El caso de Pepe Rodríguez resulta especialmente significativo por su doble dimensión. Por un lado, aporta la perspectiva de un chef con una trayectoria consolidada en la alta gastronomía y al frente de un restaurante reconocido con una estrella Michelin. Por otro, su presencia durante más de 13 años como jurado de MasterChef España le ha convertido en uno de los rostros gastronómicos más reconocibles para el gran público.

La Tagliatella ya había explorado esta fórmula anteriormente junto a Carlos Maldonado y ahora vuelve a recurrir a un nombre de gran notoriedad. La secuencia apunta a que la colaboración con chefs puede convertirse en una herramienta recurrente para introducir novedades, generar conversación y tensionar los límites de su propuesta.

Todo ello sin modificar uno de los atributos centrales del concepto: una cocina diseñada para compartir, con raciones generosas y una experiencia alrededor de la mesa. En ese equilibrio entre reconocimiento de marca y experimentación se encuentra la estrategia de La Tagliatella: mantener los códigos que han construido su negocio mientras busca nuevas formas de resultar relevante en un casual food donde cada vez resulta más difícil ser diferente.

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